El con­sumo de ce­mento mi­tiga su cre­ci­miento por la ra­len­ti­za­ción in­mo­bi­liaria

Vientos en contra para la construcción y la vivienda por la congelación económica

Los pre­cios en Madrid se han fre­nado a la mitad y las casas so­ciales del Ejecutivo tar­darán en llegar

Vivienda
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Malos vientos so­plan para la cons­truc­ción para 2020. El en­fria­miento de la eco­nomía pre­visto para este año y la in­cer­ti­dumbre po­lí­tica que ge­nera el nuevo Gobierno de coa­li­ción aportan un grado de in­se­gu­ridad a las em­pre­sas. La subida del SMI a 950 eu­ros, más el des­censo en el cre­ci­miento de la eco­nomía que es­tará más cerca del 1,5% que del 1,8%, tienen en alerta al em­pre­sa­riado. A no ser que del picnic en Quintos de Mora (Toledo) salga algún co­nejo de la chis­tera y eleve el op­ti­mismo.

La mayoría de los informes apuntan a que la vivienda sufrirá un retroceso este año, como consecuencia de los vientos de cola que empezaron a notarse en el final del ejercicio pasado. Lejos de remontar, en el cuarto trimestre la venta de pisos inició un retroceso y la subida en los precios empezó su declive. Los datos del Instituto Nacional de Estadística reflejaron en el tercer trimestre de 2019 una moderación del 4,7%, el nivel más bajo desde el cuarto trimestre de 2016.

Madrid ha sido la comunidad autónoma que más ha notado este retroceso con registros muy por debajo de los que venía ofreciendo. De subidas de hasta cerca de un 11% se ha frenado a hasta un 4,6%, menor incluso que la media del resto. Todo un síntoma del enfriamiento que ha comenzado a aparecer entre los inversores y entre los jóvenes que no se atreven a lanzarse a la compra de un piso por la inseguridad laboral.

Previsiones a la baja

La mayoría de las previsiones macroeconómicas apuntan a un crecimiento por debajo de los pronósticos del nuevo Ejecutivo. Funcas, Caixabank, Bankia y el Instituto de Estudios Económicos pronostican un crecimiento del 1,5%, tres décimas por debajo del Gobierno. El BBVA deja esta previsión en un 1,6%.

El último informe del BBVA Research sobre el mercado inmobiliario, señala que la inversión en vivienda moderará su crecimiento al 2,4% en 2020 y, en cambio, se intensificará hasta el 5% en 2021, gracias a que el sector no se verá afectado ya por el impacto del Impuesto de Actos Jurídicos Documentados y por la nueva Ley de Crédito Inmobiliario.

El servicio de estudios destaca al respecto que la incertidumbre en torno a la política económica, en general, y la implementación de nuevos cambios regulatorios en el sector, en particular, podrían seguir condicionando las decisiones de inversión de los productores y de los consumidores.

La entidad financiera coincide en sus diagnósticos con la mayoría de los informes que pronostican una desaceleración clara del sector de la vivienda y un estancamiento en los precios. Entre enero y septiembre de 2019, se realizaron unas 412.000 transacciones, un 4,4% menos que en igual periodo de 2018.

Incertidumbre política y Ley Hipotecaria

La incertidumbre política que ha rodeado todo el ejercicio 2019 y la entrada en vigor de la Ley Hipotecaria han sido dos factores fundamentales en el descenso de las transacciones de pisos. Estas dos situaciones han provocado, a su vez, que no se hayan puesto en marcha muchos proyectos inmobiliarios. La falta de suelo sigue siendo también un factor determinante en la construcción de nuevas viviendas.

Si bien el nuevo Gobierno se ha comprometido a hacer una política de vivienda social y promover el mercado del alquiler, no deja de ser por ahora un mensaje de simples intenciones pero lejos aún de que se refleje en el sector. Es decir, la vivienda social puede ser un elemento positivo a medio y largo plazo pero no se notará en breve.

El consumo de cemento se enfría

Un dato que refleja siempre de por donde se mueve el sector de la vivienda es el consumo de cemento. Pese a ser 2019 un año positivo, el consumo del segundo semestre se redujo a la mitad, debido en gran parte a la ralentización del mercado inmobiliario.

Según los datos de la patronal Oficemen, en la primera mitad se produjo un crecimiento del 11% -unas 804.000 toineladas más-. En cambio, en el segundo semestre se produjo un estancamiento, incluso hubo una ligera caída del 0,2%. Concretamente, en diciembre la demanda de cemento cayó un 10% respecto a igual mes de 2018. Aun así, el consumo de cemento cerró el ejercicio pasado con 14.254.420 toneladas, un 5% más que el año anterior.

Desde la patronal cementera, se estima que esta situación de ralentización se prolongará en 2020, ejercicio en el que se prevé cerrar con un aumento del consumo del 2%, tres puntos menos que en 2019.

“Las 110.000 viviendas nuevas que se han iniciado en 2019 representan la mitad de los pisos que se construían en los periodos previos al boom. Para un país como España, el mercado inmobiliario debería estar, de media, entre 180.000 y 200.000 viviendas nuevas al año, por lo que nos deja todavía un largo recorrido de recuperación”, señala el presidente de Oficemen, Víctor García Brosa.

Respecto a la obra pública, la inversión en infraestructuras en relación al Producto Interior Bruto (PIB), se encuentra en torno al 1%, el nivel más bajo desde 1983. “Es urgente que el Gobierno tome medidas al respecto. Nuestro país necesita infraestructuras relacionadas con el transporte, la movilidad, redes secundarias, tratamiento de residuos, saneamiento y depuración de aguas”, recuerda García Brosa.

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