ANÁLISIS

Escrivá reivindica sus buenas relaciones con Bruselas ante una latente crisis de Gobierno

Bruselas in­siste en que los re­cursos co­mu­ni­ta­rios no lle­garán hasta bien en­trado 2021 y pide acuerdos ins­ti­tu­cio­nales

Luis Escrivá, ministro de Inclusión y Seguridad Social.
Luis Escrivá, ministro de Inclusión y Seguridad Social.

La re­cu­pe­ra­ción eco­nó­mica en España, como en el resto de la Europa co­mu­ni­ta­ria, exi­girá miles de mi­llones de eu­ros. Como de­manda tam­bién las me­jores re­la­ciones con las ins­ti­tu­ciones co­mu­ni­ta­rias que deben aprobar los re­cur­sos. Lo saben es­pe­cial­mente bien los mi­nis­tros so­cia­listas del Gobierno de Pedro Sánchez que quieren estar pre­sentes en el Ejecutivo cuando llegue ese maná de mi­llo­nes. En con­creto, 140.000 mi­llones hasta el año 2026.

Ahora que se avecina una posible remodelación del Gobierno, los ministros del área económica no quieren dejar de participar en la gestión de este ‘Plan Marshall’ de la pandemia. Entre ellos está el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, cuyo cargo parece en entredicho.

Ante quienes ponen en duda la viabilidad de las pensiones y su continuidad en el Gobierno, Escrivá aseguraba el pasado jueves ante el Canal 24 horas de Televisión Española que quien conoce los detalles, quien garantiza que las pensiones no sufrirán recortes y quien negocia con los responsables de Bruselas sobre el conjunto de las pensiones es él.

Escrivá respondía así a lo que había dicho horas antes la vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra de Economía, Nadia Calviño, según la cual, las ayudas del fondo de reconstrucción de Bruselas no estarán exentas de contrapartidas, por lo que el Gobierno deberá abordar cambios estructurales en ciertos ámbitos, principalmente en pensiones y mercado laboral.

Nadia Calviño, aseguraba tras la última reunión del Ecofin, que el Gobierno y Bruselas ya están en contacto para analizar las medidas que llevará a cabo el Ejecutivo en materia de reforma de pensiones. Textualmente aseguraba que "tenemos un contacto fluido y constante con las autoridades europeas, que están siguiendo muy de cerca las decisiones que se están adoptando en el ámbito de la reforma de las pensiones".

Calviño recordaba que el Ejecutivo comunitario lleva años haciendo recomendaciones a España en este sentido y que está “analizando junto con nosotros las distintas previsiones”, así como "el impacto tanto sobre el sistema de pensiones como sobre el presupuesto público de las diferentes medidas que se van a poner en marcha". Con su ánimo siempre conciliador con las indicaciones de Bruselas, donde la vicepresidenta tercera no descarta incorporarse de nuevo en un alto cargo, matizaba que se está produciendo el análisis de la sostenibilidad de las pensiones en un intercambio de puntos de vista "en un ambiente tremendamente constructivo".

A Escrivá no le ha gustado nada esta especie de intromisión de Nadia Calviño en su ámbito. Cuando la directora del programa de La mañana del 24 horas de Televisión, Inmaculada Gómez Lobo, le preguntaba por la posibilidad de que Bruselas cambiara las condiciones de las pensiones, como había sugerido la vicepresidenta tercera del Gobierno y Escrivá fue tajante. “No, el que lo está llevando soy yo, la ministra Calviño también quizás en términos generales. Pero quien realmente puede decir lo que está ocurriendo soy yo. Porque el que ha acudido, el que ha ido ya dos veces a Bruselas soy yo. Y es el que ha hablado con la Comisión Europea y el secretario de Estado de la Seguridad Social está en comunicación continua con ellos. Yo no estaría preocupado”.

A tenor de las declaraciones de Escrivá no hay que concederle mayor importancia a las advertencias de Bruselas en este sentido. Como dato adicional de que las pensiones no suponen en España un peso desproporcionado en el conjunto de gastos del Estado, el ministro de la Seguridad Social añadía que en España este gasto supone el 12 % del PIB, una cuestión no baladí, pero en Francia alcanzan el 19 % y Bruselas no ha llamado la atención del Gobierno Macron en este sentido.

En cambio, en lo que sí está muy preocupada la Comisión es en que España utilice bien los fondos de recuperación cuando estos lleguen. 140.000 millones de euros son muchos miles de millones cuando se ha constatado que, en los últimos 10 años, España nunca ha gastado todos los recursos que las instituciones comunitarias ponían a su disposición.

El jueves, la consejera económica de la Representación de la Comisión Europea en Madrid, Ann Westman, consideraba necesaria "una estrecha cooperación" del Gobierno con las administraciones autonómicas y locales y con los agentes sociales para asegurar la mejor utilización del plan de recuperación.

Ann Westman, miembro del Grupo de Trabajo de Recuperación y Resiliencia, en la conferencia organizada por el Consejo General de Economistas, valoraba el plan elaborado por España para la recuperación, porque asegura que identifica áreas de reforma clave, como la mejora de lo verde y lo digital. Pero alertaba de que todavía queda mucho camino por recorrer.

España no tiene que presentar el plan para recibir las ayudas hasta el mes de abril. En ese momento, la Comisión dispondrá de dos meses para evaluarlo y remitir la propuesta al Consejo. Este a su vez, como propusieron los países frugales, lo deberá aprobar por mayoría cualificada. Será en ese momento cuando cada Estado podrá acceder a la prefinanciación en 2021, un 10 % del total. El resto dependerá de los hitos que cada uno alcance.

Para ese momento, con toda probabilidad, el Ejecutivo que vaya a administrar los fondos procedentes de Bruselas, será otro muy distinto del actual. En el PSOE histórico se considera llegado el momento de que Pedro Sánchez de un cambio de timón en su Ejecutivo de forma que sea el partido socialista, el que obtuvo más votos en las últimas elecciones el que marque la agenda del Gobierno, y que no lo haga Unidas Podemos, y su líder Pablo Iglesias.

Pese a que quedaron como cuarta fuerza política en las últimas elecciones generales, figuran para estos históricos socialistas como quienes están marcando los principales hitos en la imagen del Ejecutivo de Pedro Sánchez.

En estas circunstancias nadie, Escrivá entre ellos, quiere dejarse comer el terreno. Habrá que estar atento a los movimientos que hacen cada uno de cara a situarse en la mejor línea de salida. Aunque la última palabra siempre la tiene el presidente, aparecer como el que ha encaminado la solución de uno de los principales problemas que afrontaba una parte de la población que más vota habitualmente en los procesos electorales, como son los pensionistas, no es una cuestión menor.

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