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La debilidad del dólar abre puertas de inversión

La con­fianza en las va­cunas in­cita a aban­donar los va­lores re­fugio y arriesgar más

Economía en EEUU
Economía en EEUU

La de­bi­lidad del dólar está dando lugar a in­tensos aná­lisis por sus efectos en el mer­cado. Tras caer a su nivel más bajo en dos años frente a una cesta de di­vi­sas, la ma­yoría de los ex­pertos en di­visas coin­ciden en que se­guirá de­te­rio­rán­dose en los pró­ximos me­ses. Las únicas du­das, ahora, son cuál será la ve­lo­cidad de caída y hasta dónde se hun­dirá.

Las previsiones de que las vacunas permitan atajar la actual pandemia en los próximos meses está llevando a los inversores a abandonar la relativa seguridad de los activos estadounidenses para asumir más riesgos en busca de mayor rentabilidad en acciones, bonos y divisas fuera del país norteamericano.

Mientras tanto, la caída del dólar está coincidiendo con los máximos en los indicadores de Wall Street. Lejos de ser contradictorio, los analistas creen que esta subida vendría justificada por las expectativas de que un dólar débil pueda animar a las empresas norteamericanas a aumentar sus operaciones en el extranjero para impulsar sus beneficios en otras divisas.

De hecho, los analistas no hablan de una debilidad de la moneda norteamericana, sino de una devaluación encubierta incentivada por la Reserva Federal para impulsar las exportaciones y dinamizar su economía frente a otras grandes áreas económicas. De hecho, el balance sobre el PIB de la Fed es mucho más sólido que el del BCE, lo cual debería ir en detrimento de la divisa europea.

En cambio, el índice dólar ICE, que mide al dólar frente a una cesta de divisas de economías como Japón o la eurozona, viene recogiendo en las últimas semanas un retroceso hacia niveles de 2018. El viernes, el euro se cambió a más de 1,21 dólares. Eso supone descensos cercanos al 15% desde su máximo de marzo.

Una cifra que se podría quedar corta. En su último informe, los estrategas de mercado de Citigroup ya advertían de la posibilidad de que el dólar pueda sufrir una caída añadida del 20% en 2021. Algo menos pesimistas se muestran en Goldman Sachs que vaticinan un descenso del 6% en los próximos 12 meses, o los de ING que esperan una caída de hasta el 10%. Pero en general todos concuerdan en la debilidad del billete verde.

Los expertos de Goldman Sachs creen que las altas valoraciones de las acciones estadounidenses, unos tipos de interés que no siguen el ritmo de la inflación y una recuperación del crecimiento global, deberían seguir justificando un debilitamiento del dólar. Al respecto, se empiezan a observar claros movimientos de los inversores internacionales en busca de protegerse de las fluctuaciones de las divisas en sus actuales carteras en Estados Unidos.

Eso hace pensar que los inversores comprarán activos de más riesgo e infravalorados, en especial en renta variable en Europa, mientras las economías se vayan recuperando en detrimento de las posiciones en Estados Unidos, cuyos activos se encuentran bastante sobrevaloradas tras una década de subidas.

Todo ello, en cualquier caso, dependerá en buena medida del éxito de las vacunas. Otro factor a evaluar será la política comercial de la Casa Blanca en un futuro próximo. Unas relaciones menos agresivas impulsarían el crecimiento mundial y ayudaría a hacer más atractivo al resto del mundo. La combinación de estos factores incentivaría la venta de dólares y la consecuente caída de su valor.

Solo hay un factor que juega en contra de esta hipótesis. En los últimos 20 años, el dólar apenas ha estado en niveles históricamente bajos del ICE unos pocos meses en 2008 y 2011, respectivamente, debido a una estrategia de devaluación encubierta para incentivar la recuperación económica. Pero como dicen en el fútbol, las estadísticas están para romperse.

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