El sector em­pre­sa­rial fue el que hizo el mayor es­fuerzo in­versor

Euskadi, la comunidad española con mayor inversión en I+D

Un des­em­bolso de 1.474 mi­llo­nes, el 1,97% de su PIB, se des­tinó du­rante 2019

Museo Guggenheim, Bilbao.
Museo Guggenheim, Bilbao.

Hasta un 1,6% in­cre­mentó el País Vasco su in­ver­sión en in­ves­ti­ga­ción y desa­rrollo (I+D) el pa­sado año. Un des­em­bolso que su­pera los 1.470 mi­llones de euros y que, en re­la­ción a su Producto Interior Bruto (riqueza to­tal) se acerca al 2%. Un 1,97% para ser más exac­tos. De esta forma estos nú­meros si­túan a la Comunidad Autónoma Vasca a la ca­beza na­cional a la hora de apostar por la in­no­va­ción; se­guida de otras re­giones como Madrid o Navarra que tam­bién su­peran el 1,5% en com­pa­ra­ción con el PIB de cada una de ellas.

Datos que no tienen nada que ver con los últimos de la tabla en I+D, como es el caso de Baleares con una inversión que supone el 0,40 % del PIB, Canarias (0,47 % o Castilla-La Mancha (0,59 %). Pero, en líneas generales y si nos fijamos en datos del conjunto del estado, el gasto realizado durante el pasado 2019 en estas acciones de investigación y desarrollo se acercaron a los 15.600 millones de euros; un 4,2 % de lo invertido un año antes, en 2018.

Por sectores, ese mayor esfuerzo innovador se observó en el tejido empresarial, seguido de los entes de Enseñanza Superior y la Administración Pública. El 0,3 % restante correspondió a instituciones privadas sin fines de lucro.

Siguiendo la estela europea

Sin embargo, estas buenas cifras no resultan del todo suficientes. Desde la Agencia Vasca de la Innovación (Innobasque) quieren seguir apostando por la innovación y así se lo han trasladado a las empresas de los tres territorios vascos. Un esfuerzo para volver a recobrar la posición de alta innovación en el marco de Europa como tenían antes del comienzo de la crisis económica derivada de la pandemia.

Precisamente, desde el ente público son conscientes de que, ante la situación actual y en plena segunda ola, las empresas están centradas a corto plazo en la subsistencia diaria y en resistir los envites de los números rojos. Pese a todo, insisten, e incluso inmersos en una profunda crisis económica uno no puede olvidarse de la innovación y el desarrollo, por muy lejano que lo vea en el horizonte. Y es que es una de las soluciones a las que durante décadas se han aferrado sortear toda clase de obstáculos de este tipo.

El camino resulta arduo, no nos vamos a engañar. A las puertas de terminar este aciago 2020 y con la mente puesta en un 2021 que todos miran con recelo y una tímida esperanza, la innovación vasca no pasa, pese a los datos apuntados al principio del artículo, por su mejor momento. La reducción de las inversiones con origen tanto público como privado durante la pasada crisis económica ya llevó a Euskadi a bajar algunas posiciones en relación con aquellas regiones de Europa que eran más innovadoras.

Precisamente, si se establece un paralelismo con otras brechas económicas sufridas anteriormente, los responsables de esta entidad pública subrayan que la que vivimos actualmente se diferencia de sus predecesoras en cuanto a la rapidez y la profundidad con la que se ha producido.

Esto llevaría a adoptar de manera más a fondo todo tipo de acciones y estrategias de innovación y desarrollo a más largo plazo para que el País Vasco volviera a ser competitiva en este ámbito, sobre todo a nivel empresarial. Prácticas que, además, es necesario poner en marcha tomando como base lecciones ya aprendidas de crisis anteriores para no caer en los mismos errores del pasado.

¿Mejoraran los recursos para la I+D?

Quizá sea una de las preguntas que más se hagan las empresas, no solo vascas, a día de hoy en materia de desarrollo y estrategia innovadora. Saber si, en los meses e incluso años venideros podrán contar con recursos para hacer frente a nuevos proyectos de innovación.

En este sentido, muchas de las empresas aseguran que durante este año la reducción en la financiación en la I+D será cercano al 0,3%. Sin embargo, esbozan un ligero optimismo ya que creen que para los dos años próximos (2021 y 2022) dichas partidas podrán aumentarse. Especialmente, para dar forma a nuevas líneas empresariales en los sectores de ciencia y tecnología, al mismo tiempo que se fomenta la digitalización de las empresas (especialmente en el caso de las pymes, mayoritarias en el País Vasco).

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