OPINIÓN

Educando en Economía con autónom@s encantad@s

Las mi­nis­tras de Trabajo y Educación se ai­rean en el plató de una te­le­vi­sión pri­vada

Autónomos
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En el re­por­taje de Salvados del do­mingo 30 de no­viem­bre, la mi­nistra de Trabajo, Yolanda Díaz, es se­cues­trada en au­to­móvil hasta unos so­lares donde con­versa con “free ri­ders”; es decir re­par­ti­dores au­tó­no­mos. La muestra es pe­queña pero cu­rio­sa­mente sig­ni­fi­ca­tiva. Una joven re­par­ti­dora no com­parte la idea de aban­donar su con­di­ción de au­tó­noma para con­ver­tirse en asa­la­riada; está sa­tis­fecha con sus in­gresos y con la dis­tri­bu­ción de su tiempo. Otro in­ter­lo­cutor juega entre el sí y el no.

Confiemos que la ministra de Trabajo que ha venido mostrando una cintura flexible reflexione en el caso de los ERTEs y haga algo de caso a las declaraciones de sus interlocutores “free riders”.

Otra de las ministras invitadas, la de Edicación Isabel Celaá, acude al mismo plató y responde a una serie de interesados ciudadanos sobre el significado de la reciente ley de educación. Dos cosas me sorprendieron llamativamente: no hay inquietudes y ni siquiera preguntas por la condición del castellano como lengua vehicular; tampoco se plantea alguna preocupación por los contenidos de las asignaturas.

Hoy, a diferencia del ayer, vivimos en un mundo menos compasivo donde el trabajo fijo y a tiempo completo ha sido sustituido por trabajos temporales o a tiempo parcial. No hay una garantía de seguridad en el empleo. Hay que empezar a forjarse el destino por cuenta propia. Nada es como antes. Hay que palpar y reconocer cómo es el mundo circundante.

Thomas Piketty, en su libro “El Capitalismo del Siglo XX”, echa la vista atrás y señala dos ejemplos de cómo buscarse la vida en los siglos XVIII y XIX. Jane Austin, en su “Pride and Prejudice”, destaca la importancia de colocar los ahorros, por pequeños que sean, en deuda del Estado; su rendimiento es superior ante el coste de la vida. La mejor elección, insiste, sin embargo, es un matrimonio con un propietario o propietaria de tierras.

Honorato de Balzac, en su “Le Père Goriot”, abunda en el consejo a un joven ambicioso de buscarse un buen partido para salir adelante con holgura. No creo que ningún centro docente del territorio español se recomiende a los alumnos leer párrafos de novelas que hablen de las penalidades y satisfacciones de la existencia.

Una fundación británica vinculada al Financial Times aboga por la importancia de inculcar en los jóvenes una formación financiera. Administrar unos euros o negociar unas acciones.

No existe este tipo de tradición en las familias españolas y por supuesto entre las menos favorecidas económicamente. La escuela o instituto si podrán entregar títulos ficticios de acciones cotizadas para que el alumno los administrasen manteniéndolos en su cartera o sustituyéndolos por otro.

Este juego financiero facilitaría la atención para conocer que significa el tipo de interés incluso comparar los rendimientos de una acción con la evolución del IPC. Se trata de acercar al alumno a las realidades de su entorno frente al conocimiento de derivadas o integrales que muy pocos van a utilizar.

También la Historia podía estudiarse al revés, empezando en el siglo XXI y en el XX. ¿Por qué Europa se despedazo con dos guerras civiles? ¿Qué significó el totalitarismo de los nazis o de los soviets? Las causas y consecuencias de las doradas décadas del pasado siglo ¿Qué razones y que significado tuvo la Guerra Civil española?

El más allá se podría resumir en tres buenas lecciones sobre la Edad Moderna (la industrialización, el desarrollo del comercio y los sistema de protección al trabajo), la Media (nada de listas dinásticas) y la Antigua( Grecia y Roma). Algún video sobre la Prehistoria cerraría la serie.

En Cataluña he leído que empiezan las enseñanzas sobre la Historia en 1803. Andan algo adelantados o atrasados, pero no hay duda que pedagógicamente" falta fineza", que diría el italiano Andreotti.

Estas sugerencias no pretenden escandalizar ni revertir el orden de las cosas, pero sí insistir en que “Money, matters” o que la Historia que comience hoy despertará más interés entre la juventud.

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