BOLSA

Indra, ajuste de plantilla y muchos retos

La ac­ti­vidad co­mer­cial de Indra en las úl­timas se­ma­nas, donde des­taca el con­trato lo­grado para la mo­der­ni­za­ción de tres ae­ro­puertos en Omán, ha per­mi­tido a Indra apro­ve­char el im­por­tante re­bote del mer­cado en no­viem­bre. Sin em­bargo, no pa­rece su­fi­ciente para salir de la pro­funda ten­dencia ne­ga­tiva que viene desa­rro­llando desde 2017.

Una fase bajista que ha llevado al grupo a marcar su nivel más bajo desde 2003 a poco más de 5 euros por acción en el peor momento de la pandemia. Para revertir esta delicada situación, la tecnológica ha iniciado una profunda reorganización de la plantilla con el fin de reducir costes y adecuar su situación laboral a las necesidades actuales.

De este modo, después del ERE que afectará a 580 trabajadores de su división de Soluciones Tecnológicas de la Información, donde trabajan más de 13.000 personas, el grupo ha llegado a un acuerdo con los sindicatos para un plan de prejubilaciones y bajas voluntarias para 220 empleados en la se división de Sistemas, con cerca de 6.300 trabajadores.

Este proceso de transformación de la plantilla supondrá una fuerte salida de caja a corto plazo. En cambio, a la larga permitirá al grupo un importante recorte de gastos para afrontar los enormes desafíos que enfrenta en los próximos meses a la espera de la recuperación económica global, empezando por las dificultades para cumplir sus previsiones para este año.

De hecho, la medida se ha adoptado tras las pérdidas de 31 millones de euros en los nueve primeros meses del año como consecuencia de la pandemia, a pesar de que el grupo logró aumentar su contratación y su cartera de pedidos en un 11,4% y en un 17,6%, respectivamente.

Esta capacidad de generar ingresos por parte de Indra, mantiene de momento un cierto optimismo entre los analistas. De las 16 firmas que siguen al valor, diez recomiendan comprar o sobreponderar. No obstante, también hay algunas posiciones pesimistas como la de JP Morgan que recientemente ha recomendado vender tras rebajar su precio objetivo a 6.25 euros por acción.

Una desconfianza compartida por los analistas técnicos, que no ven al grupo con la fuerza suficiente como para superar a corto plazo la barrera técnica que encuentra sobre los 7,2 euros por acción. Pero es que, además, su perfil técnico bajista solo mejoraría ligeramente con la superación de los 8 euros. Y eso no parece que vaya a ser pronto.

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