Los tipos apli­cados a las nuevas ope­ra­ciones bajan del listón del 6,5% cuatro meses des­pués

La banca relaja los precios del préstamo al consumo para combatir la caída del volumen

La con­tra­ta­ción sigue por de­bajo de los 2.500 mi­llones de euros men­suales tras el ve­rano

Préstamos personales.
Préstamos personales.

Contra la caída de la ac­ti­vidad no hay mejor te­rapia que bajar los pre­cios. Y a esa po­lí­tica de in­cen­tivar la con­tra­ta­ción se han abo­nado los bancos desde que ter­minó el mes de agosto en el ne­gocio de prés­tamos al con­sumo. En los dos meses si­guientes las en­ti­dades han rea­li­zado un po­tente ajuste a los tipos de in­terés que aplican a las nuevas ope­ra­cio­nes. Frente a la media del 7% de agosto, los pre­cios han caído ya por de­bajo del listón del 6,5%.

Se trata de un viaje de ida y vuelta que demuestra hasta qué punto tienen los bancos cintura para mover los tipos en función de las circunstancias. En la práctica, la rebaja hasta el 6,48% en octubre respecto al 6,73% de septiembre devuelve los precios a los niveles más bajos desde el arranque de la pandemia. Entonces se produjo un movimiento prácticamente idéntico en pleno desplome de la contratación de préstamos al consumo.

Como ahora, los precios partían desde el 7% de marzo, el mes en el que el Covid-19 explotó en Europa. Ese mes la contratación de préstamos ya se desplomó hasta los 1.833 millones de euros, frente al récord anual de 3.137 millones de febrero. Pero lo peor vendría en abril y en mayo, cuando el cortocircuito provocado por la pandemia provocó un parón extraordinario de la actividad. En abril se contrataron préstamos por poco más de 600 millones.

En pleno desplome, los tipos también bajaron hasta el 6,48% en mayo. Desde ese nivel empezarían a subir de nuevo, coincidiendo con la progresiva vuelta a lo que se ha dado en llamar nueva normalidad. Pero la contratación nunca ha vuelto a ser la misma que en el arranque de año. Con la excepción de julio, un mes especial por el comienzo de las vacaciones de verano, la actividad nunca ha vuelto a superar los 2.500 millones de euros.

Por lo tanto, la banca sigue acomodando los precios de los préstamos al consumo al ritmo de contratación. Si la demanda crece, sube los tipos; si se reduce, abarata los costes para revitalizar la actividad. Una estrategia que a la vista de lo que dicen los números está funcionando bien en un sector que salvo en los peores días de la pandemia (cuando la demanda era elevada) nunca ha cerrado el grifo de la financiación.

"Como ocurre con las hipotecas, no podemos dejar de alimentar el negocio de los préstamos al consumo. Con los tipos de interés en niveles negativos no queda otra que seguir alimentando la actividad, incluso sacrificando los márgenes", señalan fuentes del sector que recuerdan que la banca ha hecho un gran esfuerzo en noviembre para cumplir con las expectativas del 'Black Friday' celebrado el último viernes de noviembre.

Una fecha marcada con tinta roja por el sector financiero, que ha realizado descuentos suculentos de hasta el 10% en los tipos aplicados a sus préstamos, muchos de ellos preconcedidos. Y también sin comisiones. Un esfuerzo que debería trasladarse a los precios medios del mes de noviembre, en los que el sector prevé un aumento de la actividad. La banca no está escatimando esfuerzos para conseguir el objetivo.

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