Azuaga de­fen­derá su quinta po­si­ción y se abre a nuevas ope­ra­ciones que ge­neren valor

La fusión Unicaja-Liberbank pone en jaque al Sabadell y supera por activos a Bankinter

La crisis eco­nó­mica y sa­ni­taria y los tipos ne­ga­tivos fuerzan a más fu­siones ante la es­casa ren­ta­bi­lidad

Manuel Azuaga y Manuel Menéndez.
Manuel Azuaga y Manuel Menéndez.

El aciago 2020 se cierra con una nueva con­vul­sión en el mapa ban­cario es­pañol con la fu­sión Unicaja y Liberbank des­pués de la ya ge­ne­rada por la in­te­gra­ción de Bankia en CaixaBank. Todo in­dica que no serán dos ope­ra­ciones ais­la­das, ya que al­gunos grupos como el Sabadell, pa­recen con­de­nados a algún mo­vi­miento cor­po­ra­tivo ante el acecho de los com­pe­ti­do­res. Abanca, Ibercaja y Kutxabank se quedan como versos sueltos junto a un Bankinter reacio a en­trar en un im­pa­rable pro­ceso de con­so­li­da­ción.

Las fusiones bancarias han dejado de ser una sugerencia de los supervisores para convertirse en una necesidad para el conjunto del sector. La baja rentabilidad por los bajos tipos de interés se ha agravado con la crisis sanitaria del Covid-19 y el impacto en la economía que aún es complejo medir en el momento actual.

Varios expertos prevén que en un futuro no muy lejano tan sólo queden tres o cuatro bancos de un tamaño significativo, aunque siempre podrían mantenerse algunas entidades de nicho. Algunos ya han tomado nota de esa tendencia, como han sido CaixaBank con Bankia y casi en el último minuto Unicaja con Liberbank.

BBVA y Sabadell, en cambio, fracasaron en su intento de fusión a finales de noviembre. El grupo presidido por José Oliu ha optado, por el momento, por su plan de eficiencia y rentabilidad en solitario con un nuevo consejero delegado, César González-Bueno, pero su cuarto puesto en el ránking nacional peligra.

La fusión entre Unicaja y Liberbank acerca al grupo resultante a un Sabadell que ha sido uno de lo más castigados en Bolsa, lo que le ha situado como uno de los principales candidatos para entrar en alguna operación de consolidación.

El actual presidente de Unicaja, Manuel Azuaga, se ha mostrado muy firme en poder mantener "como mínimo" el quinto puesto que alcanza con la fusión de Liberbank. Incluso, se ha mostrado abierto a medio o largo plazo a cualquier oportunidad de integración que se produzca, una apreciación compartida por el que será su consejero delegado, Manuel Menéndez.

Esa disposición es una muestra más de que la tendencia a una mayor concentración en el sector bancario español es imparable, ya que las fusiones europeas aún se perfilan como mucho más complejas y con menos sinergias que las domésticas. Al menos por el momento, ya que la Unión Bancaria Europea está incompleta.

Reacios y reactivos

Bankinter se ha visto sobrepasado por el nuevo grupo bancario, aunque sus responsables se muestran en todo momento muy tranquilos con su dimensión y su tamaño. El banco ha acometido algunas compras en los últimos tiempos, tanto en Portugal como en España mediante Evo, pero su consejera delegada, María Dolores Dancausa, cuestiona que todas las fusiones generen más valor.

En contraposición, el presidente de Abanca, Juan Carlos Escotet, ha sido muy activo en operaciones corporativas y llegó a plantear una OPA a Liberbank antes de que fracasara su primer intento de fusión con Unicaja en 2019. Escotet parece no haber saciado su apetito comprador.

Kutxabank se mantiene al margen de cualquier operación, aunque ya fue pretendida por el Sabadell casi a la par que José Oliu negociaba su fusión con el BBVA. El presidente del banco con sede social en Bilbao, Carlos Torres, también podría acercarse al grupo creado de la fusión de las tres cajas vascas y así cerrar alguna compra bajo su mandato.

Ibercaja se muestra muy celoso de su independencia y goza de una moratoria antes de acometer su salida a Bolsa. Eso sí, el banco presidido por José Luis Aguirre se queda como el más pequeño entre los principales bancos tras los últimos movimientos que se han producido en el sector.

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