Monitor del Seguro

La in­dus­tria de fondos no quiere in­cluir ese gasto en la co­mi­sión má­xima del 1%

Las pensiones paneuropeas y los costes de asesoramiento

La UE es­pera que este pro­ducto tri­plique el ahorro para la ju­bi­la­ción

Pensiones
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A unos les gusta, a otros no tanto. El nuevo Producto Paneuropeo de Pensiones Individuales (PEPP -pan-european per­sonal pen­sion pro­duc­t-), con el que la Comisión Europea (CE) es­pera que los ac­tivos ges­tio­nados en el mer­cado de pen­siones per­so­nales se tri­plique hasta los 2,1 bi­llones de euros en 2030 en la UE, es un ins­tru­mento que para al­gunos ac­tores su­pone una ame­naza, ya que su­pondrá la en­trada de ope­ra­dores eu­ro­peos con pro­ductos más ba­ratos que los del mer­cado do­més­tico. No es la opi­nión de la in­dus­tria ase­gu­ra­dora.

Desde Unespa hacen suyos los argumentos de las autoridades comunitarias para justificar la creación de este nuevo vehículo: la necesidad de canalizar una parte mayor de los ahorros de los ciudadanos europeos hacia los productos de pensiones voluntarios con una naturaleza de jubilación a largo plazo. Este proceso beneficiará a los ciudadanos, que podrían obtener una mayor rentabilidad por su ahorro finalista, y a la economía en general, argumentan.

Más contentos unos, menos otros, lo cierto es que los PEPP, que podrían empezar a comercializarse a partir de 2022-2023, siguen tomando forma, aunque, de nuevo, no la que les gustaría a todos. Y, otra vez, las quejas ponen de alguna manera de relieve las discrepancias entre el seguro, al menos en el ámbito de la supervisión, y otros participantes del sistema financiero. La Asociación Europa de Fondos y Gestión de Activos (EFAMA) ha reaccionado en contra de la decisión de la CE de respaldar la propuesta de la Autoridad Europea de Seguros y Pensiones de Jubilación (EIOPA) de incluir el coste inicial del asesoramiento en el 1% de comisión límite en los planes de pensiones paneuropeos básicos.

En este punto hay que recordar que los promotores de los PEPP pueden ofrecer hasta seis opciones de inversión, incluida la opción de inversión por defecto, que es ese PEPP básico al que se refiere EFAMA. En el caso de estos productos, los promotores deben proteger el capital de los ahorradores, y los gastos y comisiones no pueden superar ese 1% del capital acumulado por año. Respecto al mencionado asesoramiento, los promotores y los distribuidores deben proporcionar a los posibles ahorradores un asesoramiento exhaustivo antes de la contratación, a fin de permitirles tomar una decisión plenamente informada y elegir el producto que mejor se ajuste a sus necesidades.

Pues bien, a juicio de EFAMA, esa decisión de incluir el coste del asesoramiento inicial en el límite de la tarifa podría impedir que “los proveedores potenciales desarrollen un modelo de negocio económicamente viable para los PEPP, poniendo así en peligro su implantación”. Explican que “ofrecer el tipo de asesoramiento que requiere el Reglamento PEPP implica un coste que no será recuperado si está cubierto por esa comisión máxima del 1%, que también incluye el coste de fabricación, de gestión, de administración y distribución del producto. Si nada cambia, es muy improbable que pueda desarrollarse un competitivo mercado paneuropeo que ofrezca productos de elevada calidad”.

¿Qué es lo que proponen? Excluir el coste inicial de asesoramiento, al menos hasta la primera revisión de la comisión máxima. Y advierten que, “si el PEPP se mantiene como una buena idea pero sin futuro, los verdaderos perdedores serán los ciudadanos europeos, sobre todo aquellos que no tienen unos ingresos adecuados de cara a su jubilación, que no podrán aprovechar los beneficios inicialmente previstos de los PEPP en el ámbito de la elección de producto, calidad del asesoramiento y la relación calidad-precio. Ahora le toca al Consejo y al Parlamento europeo decidir si este resultado político es aceptable y si está en línea con el Reglamento”.

El desarrollo de estos productos paneuropeos en pro del ahorro finalista continúa, pero, como se aprecia, no exento de dificultades. Estos PEPP los podrán ofrecer una gran variedad de instituciones financieras: compañías de seguros, gestores de activos, bancos, algunas empresas de inversión y fondos de pensiones de empleo. De estos instrumentos hay que destacar su portabilidad: si los ahorradores cambian su residencia a otro país de la UE, pueden seguir contribuyendo al mismo PEPP. Respecto a la fiscalidad, en principio será igual a la de los productos de pensiones individuales locales, una regulación que en España está dando mucho que hablar últimamente.

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