MONITOR DE LATINOAMÉRICA

La re­gión cre­cerá el 3,7% en 2021 tras un año de re­tro­ceso en todos los países

Latam cierra un ‘annus horribilis’: la mayor recesión en un siglo

El PIB caerá el 7,7% y hasta 2024 no se re­co­brará el nivel previo a la pan­demia

Inversión en Latinoamérica.
Inversión en Latinoamérica.

Próximo a acabar un año para ol­vidar y se abre una ven­tana de es­pe­ranza para el nuevo. Las eco­no­mías de Latam re­co­brarán pulso en 2021 tras un ba­ta­cazo his­tó­rico del PIB en 2020, si bien la me­joría no bas­tará: será in­su­fi­ciente para con­tra­rrestar la caída de este año y al área le es­pera una lenta re­cu­pe­ra­ción, hasta 2023-24, para si­tuarse en el nivel previo a la crisis del COVID.

En 2020 todas las economías menos Guyana registrarán bajón, en muchos casos sin precedentes, para volver a crecer en 2021, salvo Venezuela.

Así lo señala la Comisión Económica de la ONU para Latam (Cepal), en su ‘Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe 2020’, publicado días atrás, en el que deja claro que la región crecerá en 2021, si bien esa expansión no bastará para recuperar la actividad económica pre-pandemia. Latam anotará una contracción del 7,7%, inferior al 9,1% que se temía meses atrás, pero aun así la mayor en 120 años. Latam será, “en un contexto de contracción global, el área más golpeada del mundo en desarrollo por la crisis”.

El PIB rebotará en 2021, cuando Latam crecerá el 3,7%, pero la recuperación estará “muy condicionada” por la agilidad del proceso de distribución de vacunas contra el COVID y la capacidad para mantener los estímulos fiscales con los que apoyar demanda y sectores productivos. “Avanzar en un crecimiento sostenible e inclusivo requiere una transformación productiva hacia sectores ambientalmente sostenibles, que favorezcan la generación de empleo y la innovación tecnológica”, según Cepal. “El proceso de vacunación contra el COVID será factor clave para la recuperación económica”, se destaca.

Perú, Argentina y México, muy dañados

Dentro de Iberoamérica, los países peor parados serán este año Venezuela (-30%); Perú (-12,9%); Panamá (-11%); Argentina (-10,5%); México y Ecuador (-9%); El Salvador (-8,6%); Cuba (-8,5%); Bolivia y Honduras (-8%); Colombia (-7%) y Chile (-6%). La crisis será más modesta, pero también dura para Dominicana (-5,5%); Brasil (-5,3%); Uruguay (-4,5%); Costa Rica (-4,8%) y Nicaragua (-4%). Y los que aguantarán la situación con menor daño serán Paraguay (-1,6%) y Guatemala (-2,5%) de entre los 19 países. En Latam en su conjunto, casi todas los pequeños países del Caribe acusarán una caída del PIB de entre el 26% (Santa Lucía) y el 12,6% (Granada), con fuertes aunque mucho menores impactos en Surinam, Jamaica y Trinidad y Tobago.

En 2021, liderarán el rebote económico Perú (9%); Panamá (5,5%); Bolivia (5,1%); Chile, Colombia y Dominicana (5%); Argentina (4,9%); Honduras (4,5%); Uruguay (4%); México (3,8%); Paraguay, El Salvador y Guatemala (3,5%) y Brasil (3,2%). Menor crecimiento registrarán Costa Rica y Cuba (3%); Nicaragua (1,5%) y Ecuador (1%). Venezuela seguirá en recesión (-7%). El mayor rebote de Latam se producirá en Antigua y Barbuda (13,4%).

Sudamérica caerá el -7,3% en 2020, Centroamérica el -6,5% y el Caribe el -7,9% para crecer en 2021 el 3,7%, el 3,8% y el 4,2%. La pandemia ha situado a Latam al borde de otra década perdida como en los 80 y ha destruido en un año mucho de lo logrado en años de reformas e inversión. La región es la más dañada por el COVID, con 14,1 millones de contagios y 478.000 muertos; una gran pérdida de tejido económico, fuerte alza de pobreza y paro y un acusado retroceso de la inversión exterior ante el sombrío panorama. En inversión sobre PIB, Latam se ubica en la peor posición del mundo, señala la Cepal.

Trabajo informal

Latam, donde la informalidad supera el 55%, ha perdido 47 millones de empleos, y según la OIT, el desempleo formal ha crecido en 5,4 millones en un año, a 30 millones de parados; ha asistido al cierre de 2,7 millones de empresas y 29 millones de personas podrían quedar en extrema pobreza. Los entes globales indican que hasta 2023 o 2024 no habrá regreso al nivel de PIB previo a la crisis y, según el FMI, hasta 2025 no se recobrará el ingreso real per cápita. Construcción, turismo, comercio e industria han sido muy golpeados.

Cepal insta a mantener las ayudas a empresas y familias y el propio FMI anima a los gobiernos a continuar un esfuerzo fiscal que ya equivale al 8% del PIB regional (y que ha llegado al 11,5% del PIB en Chile, al 8% en Colombia y al 7,6% en Perú) para evitar el colapso económico y social en un área donde la inversión ha caído el 19,8% y el consumo, el 7,8%. “Si bien los esfuerzos fiscales han mitigado la crisis, las consecuencias del COVID han sido exacerbadas por los problemas estructurales que arrastra Latam”, dice Cepal.

Más apoyo internacional

Ya en la década previa a la pandemia la región mostraba una trayectoria de bajo crecimiento, con una media del 0,3% en 2014-19, un avance del 0,1% el año pasado y una previsión de expansión del 1,3% en 2020 antes del COVID. “La pandemia ha magnificado debilidades estructurales históricas: desigualdad, limitado espacio fiscal, escaso acceso a protección social, alta informalidad laboral, heterogeneidad productiva y baja productividad, aspectos que forjan un reto para implementar una reactivación sostenible e inclusiva”, según Cepal. En línea similar, el BID cree que el esfuerzo de Latam para superar la crisis deberá ser superior a otras áreas porque acumula retrasos. “Para evitar otra década perdida no valdrán las recetas del pasado: se precisan reformas profundas”.

Cepal enfatiza que para evitar que la región persista en su dinámica de bajo crecimiento se requieren políticas fiscales y monetarias expansivas junto con políticas ambientales e industriales que permitan las transformaciones estructurales que la región necesita y promuevan un desarrollo sostenible. Y, más allá, la reactivación requerirá financiación internacional. “Tanto FMI como BM han hecho esfuerzos muy importantes, pero se necesita más apoyo” en un área en la que la deuda aumentará del 48% al 60,4% del PIB en el 2020.

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