Monitor del Seguro

Para el 64% de las en­ti­dades los tipos ne­ga­tivos son el prin­cipal riesgo

Al seguro le trae de cabeza su actividad como inversor

Recorta sus ex­pec­ta­tivas de ren­ta­bi­lidad más que el resto de ope­ra­dores del ahorro

La exigencia de los inversores
La exigencia de los inversores

El se­guro tiene una fun­ción bá­sica, estar ahí cuando las cosas se tuer­cen, in­dem­ni­zado o re­pa­rando. Se ocupa de ave­rías, ac­ci­den­tes, pro­blemas em­pre­sa­riales va­rios y pro­tege la vida de las per­so­nas. Desde un punto de vista eco­nó­mico, la ac­ti­vidad ase­gu­ra­dora re­pre­senta en torno a un 5% del PIB es­pañol. Y, ade­más, es un in­versor ins­ti­tu­cional de primer ni­vel.

“Como inversor, muestra una vocación inequívoca por el largo plazo y los emisores de calidad. Esto le convierte en fuente de financiación para los actores más eficientes y necesarios de la economía”, explica el Informe Estamos Seguros, donde se destaca también que estas entidades sienten una especial debilidad por un tipo de activos especialmente beneficiosos para todos: la deuda pública con la que los gobiernos financian infraestructuras, escuelas, hospitales, programas de ayudas...

Las cifras dan fe de ese apetito por los bonos de gobiernos de las aseguradoras de nuestro país, sobre todo por los emitidos por el Estado español. Casi 166.000 millones de euros destinan las aseguradoras domésticas a la compra de deuda pública nacional. Y a comprar deuda extranjera dedican otros casi 42.000 millones. Además, también ayudan a financiar la actividad empresarial con otros 80.500 millones en renta fija privada. El resto de la cartera la componen las acciones (35.227 millones), fondos de inversión (52.894 millones), depósitos y efectivo (35.856 millones) y otros activos (10.575 millones). En total, 422.835 millones de euros, una cifra que da una idea precisa de su importante rol como inversor institucional.

Un papel que no es fácil, y menos en el actual contexto económico y financiero, con una pandemia que lo ha cambiado todo. Según una encuesta publicada por Natixis Investment Managers entre 500 grandes inversores de todo el mundo, entre ellos 130 aseguradoras (y 146 planes de pensiones corporativos, 104 planes de pensiones públicos, 99 fundaciones y 21 fondos soberanos), los inversores institucionales están posicionando sus carteras en modo defensivo en previsión de un aumento de los riesgos mediante asignaciones que priman la diversificación en renta variable, el valor sobre el crecimiento y un creciente recurso al capital riesgo y la deuda privada.

Mercados subestimados

Temen que los mercados hayan subestimado el impacto a largo plazo de la pandemia mundial. De hecho, solo uno de cada cinco espera que la economía esté totalmente recuperada antes de 2022. Andrew Benton, responsable de Europa del Norte en Natixis IM, apunta que “la prudente perspectiva de los inversores refleja su profunda preocupación acerca de las duraderas consecuencias asociadas a las medidas extremas que harán falta para amortiguar el impacto financiero de la pandemia. Sin embargo, también aprecian oportunidades para encontrar valor mediante una gestión activa, una asignación de cartera cuidadosa y la diversificación”.

La incertidumbre provocada por la pandemia también está lastrando las expectativas de rentabilidad, ya que las entidades señalan que, en promedio, han reducido estas expectativas a largo plazo en 60 puntos básicos (6,3%) respecto a 2020. El sector asegurador es especialmente sensible a los rendimientos reducidos, cuando no negativos, que actualmente imperan en el mercado. En su caso, han recortado sus hipótesis en 100 puntos básicos (de 6,5% a 5,5%) de media entre 2020 y 2021, lo que dista bastante del 7,7 % que anticipaban a las puertas de 2017.

Vinculado con estas expectativas, los tipos de interés negativos encabezan la lista de los principales riesgos para las carteras de cara a 2021. Para el 53% de los encuestados es su principal quebradero de cabeza. Pero si ponemos el foco en el sector asegurador ese porcentaje se incrementa hasta el 64%, lo que da idea de la importancia que tienen para estas compañías la evolución de los tipos de interés, algo en lo que influye mucho precisamente esa apuesta generalizada por la deuda pública, especialmente en mercados como el español.

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