OPINIÓN

Entre las grandes cifras y los pequeños detalles de los PGE-2021

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. amigos para siempre.
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. amigos para siempre.

En la serie Borgen, de Netflix, sobre el grupo po­lí­tico danés 'Los Moderados', su líder y ca­beza de fila y que luego fuera pri­mera mi­nistra reunía los votos ne­ce­sa­rios iden­ti­fi­cando reali­dades co­ti­dianas y ar­mando des­pués las alianzas para ins­tru­men­ta­lizar la go­ber­na­ción del país. En cierto sen­tido, los PGE (Presupuestos Generales del Estado) para 2021 son una de esas bi­sa­gras en las que colgar el gasto pú­blico y los re­cursos para fi­nan­ciar­los. El Presupuesto está en mar­cha. Bienvenido sea.

El director de La Vanguardia felicitaba el lunes 5 de diciembre al gobierno de Sánchez por su valentía para sacar adelante LOS PRESUPUESTOS. El desfase entre gastos e ingresos provoca vértigo, está lejos de la regla comunitaria de un déficit del 3% del PIB, tampoco satisface la exigencia del volumen de deuda pública, 60% del PIB, que reclaman las normas de la eurozona. Pero ahí están los PGE y también las críticas, algunas feroces.

El presupuesto de Alemania tampoco está exento de críticas. Olaf Schole, ministro de Hacienda, vicepresidente de la República, miembro destacado de SPD y aspirante a canciller, defiende su proyecto afirmando que es el único posible.

El bazoca de Schole, 1.3 billones de euros en forma de subsidios y préstamos a las empresas, junto al añadido en junio de 130.000 millones de euros en nuevos estímulos, quebranta la regla del "freno de deuda“, así como el precepto constitucional de "déficit cero", con una tolerancia máxima del 0,35% del PIB.

Desde la coalición gubernamental entre conservadores y socialistas alemanes se responde con contundencia: "mantener esos frenos en 2020 es irrealizable"-

El reciente cierre oficial de restaurantes, bares y hoteles se ha compensado con unas subvenciones equivalentes al 75% de lo que recaudaron en noviembre 2019. El Instituto Económico de Colonia desconfía de la picaresca alemana consistente en camuflar los costes variables derivados del cierre de los establecimientos, lo que está permitiendo tener beneficios en plena pandemia.

Las críticas más académicas, a los presupuestos españoles, realizadas por un eminente miembro de Ciudadanos se centran en la preferencia concedida al gasto corriente frente al gasto por inversión

Veamos, sin embargo, para mayor claridad las cifras de nuestro Presupuesto:

  • Los incrementos más elevados en los PGE están en Educación, un 70%; un 80% en I+D+i, con un aumento de casi 12.000 millones para financiar la transición energética.

  • Las Infraestructuras recibirán un 115% por encima de la dotación del Presupuesto de Montoro (todo mi respeto por el exministro).

  • Industria y Energía cuentan con un incremento de 5.689 millones de euros y la Vivienda de 1.772 millones, es decir, unos 370 millones más que en su anterior dotación presupuestaria.

¿Son estas partidas gastos corrientes o gastos de inversión? Los funcionarios y los pensionistas verán revisadas sus remuneraciones en virtud de la evolución de IPC, que nunca va a superar el 1%. Aquí sí estamos en gastos corrientes. El incremento es modesto, pero son muchos los perceptores de cualquier subida. Hay otros gastos, si pero los 3.064 millones de euros para Sanidad, ¿son consumo o inversión?

Gasto corriente es, sin duda, el ingreso mínimo vital con sus 3.017 millones de euros, así como los 60 millones para paliar la pobreza infantil.

Se puede decir, como suscribe La Vanguardia y defienden conservadores y socialistas alemanes, que no hay otra alternativa presupuestaria.

Y luego estarían los pequeños y lacerantes problemas de aquellos trabajadores que no han cobrado todavía los ERTEs o que para regularizar su situación en el paro tienen que aguardar larguísimas colas porque no hay funcionarios para atenderles. Mesas vacías y gente en espera. Minucias micropresupuestarias que siembran dudas sobre la ejecución de las grandes partidas.

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