Christine Lagarde (BCE) enfría las expectativas de una rápida recuperación económica

Ofrece di­nero ba­rato a go­biernos y bancos para arropar la reac­ti­va­ción hasta 2022

Cristine Lagarde, BCE.
Christine Lagarde, BCE.

El Banco Central Europeo (BCE) prevé una re­cu­pe­ra­ción más débil de la eco­nomía de la eu­ro­zona el pró­ximo año como con­se­cuencia del im­pacto de la se­gunda ola de la pan­demia en la ac­ti­vidad de la zona euro, que re­gis­trará una con­trac­ción en el cuarto tri­mes­tre, aunque ha ex­pre­sado un mayor op­ti­mismo res­pecto del ritmo de re­cu­pe­ra­ción a partir de 2022.

Las nuevas proyecciones macroeconómicas del BCE contemplan una caída del PIB en 2020 del 7,3%, inferior a la contracción del 8% anticipada en septiembre, aunque para 2021 la entidad pronostica un crecimiento del 3,9%, por debajo del rebote del 5% previsto anteriormente. Sin embargo, de cara a 2022, el BCE prevé un rebote del 4,2% del PIB, frente al anterior 3,2%, mientras que para 2023 espera un crecimiento del 2,1%.

"En general, los riesgos que rodean las perspectivas de crecimiento de la zona del euro siguen inclinados a la baja, pero se han vuelto menos pronunciados", ha indicado la presidenta del BCE, Christine Lagarde, en la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Gobierno del BCE, que ha anunciado una amplia batería de medidas para combatir el impacto de la pandemia y garantizar las condiciones de financiación en el mercado.

En cuanto a la evolución de los precios, el BCE espera que la tasa de inflación de 2020 sea del 0,2%, una décima menos de lo esperado en septiembre, para subir al 1% en 2021 y al 1,1% un año después. En 2023, último año del horizonte de las proyecciones de diciembre del BCE, la tasa de inflación de la zona euro sería del 1,4%, aún lejos del objetivo de estabilidad de la institución.

"En general, nuestras medidas, junto con las adoptadas por los gobiernos nacionales y las instituciones europeas, siguen siendo esenciales para respaldar las condiciones de los préstamos bancarios y el acceso a la financiación, en particular para los más afectados por las ramificaciones de la pandemia", ha señalado Lagarde.

Paquete de estímulos

El Banco Central Europeo (BCE) ha anunciado este jueves una batería de estímulos monetarios "recalibrados" con el objetivo de preservar las condiciones favorables de financiación durante el tiempo necesario para dar impulso a la recuperación económica, que será más débil de lo previsto inicialmente en 2021, pero cobrará fuerza en los siguientes años.

"La aguja (de la brújula) del enfoque es mantener las condiciones favorables de financiación", ha afirmado Christine Lagarde, presidenta del BCE, para resumir el objetivo del banco central con el amplio despliegue de medidas anunciado, y previsto de antemano por el mercado, que amplía y extiende hasta la primavera de 2022 el horizonte de sus compras de emergencia, además de incorporar nuevas subastas de liquidez a largo plazo para la banca.

Lagarde ha señalado que estas condiciones favorables no se limitan a un único aspecto, sino que hacen referencia las condiciones de préstamo a las empresas y a los hogares, los rendimientos de la deuda corporativa y soberana. "Queremos asegurarnos que esas condiciones favorables siguen disponibles para todos los sectores económicos", ha indicado.

De este modo, la presidenta del BCE ha explicado que la institución moderará o acentuará la intensidad de su intervención guiado por la evolución de estas condiciones, añadiendo que el horizonte temporal de la primavera de 2022 puede ampliarse en caso de que la recuperación no cumpla con las expectativas.

A este respecto, en su comparecencia ante la prensa, la banquera central ha advertido de que, a pesar del rebote más intenso de lo esperado de la economía de la eurozona en el tercer trimestre, el impacto de la segunda ola de Covid-19 provocará una contracción del PIB en el último trimestre del año, lo que ralentizará la salida de la crisis prevista.

En este sentido, el nuevo escenario macroeconómico del BCE contempla una contracción del 7,3% del PIB en 2020, frente a la caída del 8% esperada en septiembre, aunque anticipa una recuperación más débil de la economía el próximo año, cuando el rebote del crecimiento se limitará al 3,9%, por debajo del 5% previsto anteriormente. Sin embargo, de cara a 2022, el BCE prevé una expansión del 4,2% del PIB, frente al anterior 3,2%, mientras que para 2023 espera un crecimiento del 2,1%.

"En general, los riesgos que rodean las perspectivas de crecimiento de la zona del euro siguen inclinados a la baja, pero se han vuelto menos pronunciados", ha indicado la presidenta del BCE, Christine Lagarde, en la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Gobierno del BCE, que ha anunciado una amplia batería de medidas para combatir el impacto de la pandemia y garantizar las condiciones de financiación en el mercado.

En cuanto a la evolución de los precios, el BCE espera que la tasa de inflación de 2020 sea del 0,2%, una décima menos de lo esperado en septiembre, para subir al 1% en 2021 y al 1,1% un año después. En 2023, último año del horizonte de las proyecciones de diciembre del BCE, la tasa de inflación de la zona euro sería del 1,4%, aún lejos del objetivo de estabilidad de la institución.

"El BCE tiene una clara preferencia por utilizar las compras de activos y la refinanciación de los bancos en lugar de los recortes de tipos de interés con el fin de anclar los tipos de interés en territorio negativo y a mantener bajo control los diferenciales de crédito periféricos", comenta Samy Chaal, economista jefe de Lombard Odiel, para quien las últimas acciones del BCE deberían contribuir a asegurar la recuperación de la pandemia gracias a unas condiciones de financiación extremadamente favorables y limitar los daños económicos de la segunda ola.

De su lado, Aitor Méndez, analista de DailyFX, coincide en señalar que las medidas anunciadas, descontadas en gran medida por el mercado, "tendrán un efecto positivo en la economía, al menos en el corto y medio plazo, al mantener abierto el grifo de la liquidez, sobre todo a los bancos, y garantizar las condiciones de acceso al crédito".

Asimismo, desde S&P Global Ratings, Marion Amiot, destaca los motivos adicionales para el optimismo que se extraen de la reunión del BCE de cara a una recuperación en 2021.

"Esperamos un repunte del PIB del 4,8% en la zona euro en 2021, tras la contracción del 7,2% prevista para el conjunto de 2020", señala la economista jefe de la agencia, que mejora las expectativas del BCE. "Este repunte estará respaldado por una mejora de la salud pública, gracias al lanzamiento esperado de vacunas durante la primera mitad del año, otra tramo de apoyo de la política monetaria del BCE hasta 2022, y estímulo fiscal ", añade.

MEDIDAS DEL BCE. La principal medida del organismo presidido por Christine Lagarde ha sido ampliar en 500.000 millones el volumen de su programa de compra de activos contra los efectos de la pandemia (PEPP). De esta forma, el volumen total del programa alcanza los 1,85 billones de euros. En junio, el BCE ya decidió ampliar en 600.000 millones la cuantía total, hasta 1,35 millones.

Además, el BCE ha extendido el horizonte de las compras netas de activos bajo el PEPP en nueve meses, desde junio de 2021 a marzo de 2022. No obstante, la entidad ha alertado de se llevarán a cabo compras hasta que el Consejo de Gobierno considere que la "fase de crisis" del coronavirus ha terminado.

En paralelo, también se ha extendido en un año, hasta finales de 2023, el plazo de reinversión de los fondos que se obtengan de los vencimientos de todos los activos comprados al amparo del programa.

El organismo ha mantenido sin cambios los tipos de interés de referencia para sus operaciones de refinanciación en el 0%, mientras que la tasa de facilidad de depósito continuará en el -0,50% y la de facilidad de préstamo, en el 0,25%.

Al igual que en otros comunicados anteriores, el BCE ha explicado que estima que el precio del dinero se mantendrá en sus "niveles actuales o más bajos" hasta que considere que los pronósticos de inflación "convergen robustamente" con un nivel lo suficientemente cerca, pero por debajo, del 2%.

La tercera medida del paquete aprobado por el banco central este jueves hace referencia al tercer programa de operaciones de financiación a largo plazo con objetivo específico (TLTRO-III). Estaba previsto que el programa finalizara en marzo de 2021 tras siete rondas, pero el BCE ha decidido que se realizarán otras tres adicionales entre junio y diciembre del año que viene.

Además, aunque no ha modificado la remuneración que obtendrán los bancos por pedir prestado, sí ha extendido el periodo de condiciones favorables en doce meses, hasta junio de 2022. También ha elevado desde el 50% al 55% de su cartera de crédito elegible el volumen total de préstamos que pueden solicitar los bancos. No obstante, para incentivar a los bancos a que mantengan el nivel de préstamos actual, estas nuevas condiciones de préstamo solo estarán disponibles para las entidades que alcancen un nuevo objetivo de créditos.

En cuarto lugar, el BCE ha extendido en nueve meses, hasta junio de 2022, el periodo durante el cual los bancos podrán presentar activos con más riesgo (de peor calidad) y 'bonos basura' como colaterales (garantía) en las operaciones de liquidez. El BCE ha explicado que esta medida está dirigida a que las entidades financieras puedan seguir haciendo "pleno uso" de las operaciones de liquidez del Eurosistema.

En relación con la liquidez, el BCE llevará a cabo cuatro rondas adicionales de sus subastas de liquidez extraordinaria para paliar los efectos de la pandemia (Peltro). Las siete subastas previstas en el programa habían finalizado a principios de diciembre.

Asimismo, las compras de activos bajo su programa estándar (APP) se mantendrán sin cambios a un ritmo neto mensual de 20.000 millones de euros.

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