Creen que el metal puede hacer un suelo en los 1.800 dó­lares antes de subir de nuevo

Los gestores conservadores aprovechan la gran corrección para cargarse de oro

Muchos ex­pertos creen que la caída (-10% en tres me­ses) ha sido tan exa­ge­rada como la subida de las bolsas

Oro y lingotes.
Oro y lingotes.

Son mu­chos los ges­tores que em­piezan a ver con cre­ciente es­cep­ti­cismo la subida de las bol­sas. Ha sido tan rá­pida y con­tun­dente que a más de uno le ha en­trado vér­tigo viendo el Ibex por en­cima de los 8.000 puntos y el Nasdaq en las in­me­dia­ciones de los 12.000 pun­tos. La pre­gunta que se hacen mu­chos es: ¿hay ra­zones reales para jus­ti­ficar un avance de estas pro­por­ciones más allá del efecto psi­co­ló­gico del avance de las va­cunas contra el Covid-19?

Vacunas cuya eficacia real está por probar, tanto como la capacidad de recuperación de las economías mundiales. Pero hay tanta liquidez en el mercado y los precios de las acciones estaban tan anormalmente bajos que los gestores se han lanzado a comprar desaforadamente para intentar salvar el balance de las carteras en 2020. La cuestión es hasta dónde se han pasado de frenada los índices tras una subida portentosa.

En pleno vuelo hacia el riesgo, una de las grandes víctimas de este movimiento ha sido el oro. El metal se ha derrumbado hasta los niveles más bajos de los últimos 4 meses y de momento están haciendo parada y fonda en el nivel de los 1.800 dólares, casi un 10% menos que hace tres meses. Una zona en la que hay una tremenda división de opiniones entre quienes creen que la caída ha terminado y entre los que creen que si se rompe este soporte el descenso puede continuar.

Pero lo cierto es que, a estos niveles, el oro está despertando el apetito de inversores muy cualificados que creen que hay una buena oportunidad de compra a corto plazo. 'Family office' españoles de grandes fortunas y gestores de prestigiosos fondos de perfil conservador están tomando posiciones convencidos de que la caída del oro ha sido demasiado rápida y que no muy tarde podría estar peleando por volver a los 2.000 dólares.

Varias firmas apoyan esta teoría. Por ejemplo, la europea Degussa cree que el metal llegará a los 2.500 dólares a mediados de 2021, un nivel en el que coinciden otras grandes firmas internacionales. Lógicamente, lejos quedan en el nuevo escenario que plantean las vacunas los 3.000 dólares que hace unos pocos meses Bank of America para 2021. Pero quizá en el término medio esté la virtud respecto a las posibilidades del activo más líquido del universo.

"Estamos haciendo cartera porque los precios son atractivos. La caída de las últimas semanas nos dan un colchón confortable para apostar por un activo que en algún momento de los próximos meses volverá a convertirse en valor refugio. Es impensable que en un entorno totalmente marcado por una pandemia de la que aún se desconocen muchas cosas no veamos nuevas turbulencias en el corto y medio plazo", señalan en un gran 'family office'.

La realidad es que en pleno vuelo hacia el riesgo de los inversores para aprovechar las alegrías de fin de año en las bolsas, los inversores vuelven a mirar al oro como activo seguro. Tras la mayor salida de fondos de la historia del metal, muchos expertos creen que esta anomalía se corregirá y que parte del dinero procedente de las realizaciones de beneficios en los mercados de valores volverá a este activo. Algunos ya se han puesto manos a la obra.

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