La caída del PIB au­to­nó­mico ha sido del 7,7% in­ter­na­nual, cuatro puntos por en­cima del es­ti­mado por el Gobierno

Confebask rechaza un confinamiento total y advierte de que retrasaría la recuperación

La pa­tronal vasca com­para esta si­tua­ción con es­ce­na­rios vi­vidos an­te­rior­mente en Euskadi

Eduardo Zubiaurre Ariznabarreta, Confebask.
Eduardo Zubiaurre, Confebask.

Esperanzados e in­cluso con las miras puestas en una rá­pida re­cu­pe­ra­ción de la eco­no­mía, el em­pre­sa­riado vasco, cuyos re­pre­sen­tantes se reunieron re­cien­te­mente con el lehen­da­kari Iñigo Urkullu, se muestra con­fiado en que Euskadi su­pe­rará antes de un año las ad­ver­si­dades de­ri­vadas del Covid-19. Optimistas in­cluso, la pa­tronal vasca se atreve a pro­nos­ticar que la eco­nomía au­to­nó­mica más saldrá re­for­zada y di­ver­si­fi­cada tras su­perar el obs­táculo de la pan­de­mia.

Una confianza que basan en la experiencia previa de haberse enfrentado con anterioridad a escenarios igual de duros, así como en las fortalezas que ya de por sí tiene el tejido empresarial vasco y que en palabras de Confebask se resumen en capacidad, compromiso y ánimo para lograrlo.

Eso sí, que se vea un atisbo de esperanza no quiere decir que la patronal vasca no sea realista. A su juicio, este camino hacia la recuperación no estará exento de dificultades que no permitirán aventurar ningún escenario posible ni a corto ni medio plazo a tenor de las noticas que nos está dejando la segunda ola de la pandemia.

Los números hablan

Todavía es pronto, como dicen desde Confebask, aventurarse a hacer una previsión más exacta de lo que sucederá los próximos meses o años. Todo dependerá de la evolución de la pandemia, pero lo que sí es cierto es que se pueden tener en cuenta ciertos datos que se van conociendo trimestre a trimestre en la economía vasca.

Así entre julio y septiembre se observó un crecimiento por encima del 15% en comparación con lo logrado en el segundo trimestre en el que se vivieron los meses más complicados del año (por ahora) tras el primer confinamiento y el parón productivo provocado por el cierre de actividades. Durante esos meses anteriores, en el País Vasco, la caída de la economía fue de un rotundo 16,4%.

Ahora bien, con esos datos sobre la mesa acerca del incremento del PIB, la subida interanual se sitúa en el -7,7%. Una diferencia de cuatro puntos si tenemos en cuenta que la última estimación llevada a cabo por el ejecutivo autonómico cifraba ese porcentaje en un -11,9%. Es pronto, por tanto, para conocer los números que se tendrán a finales del próximo mes de diciembre y donde también tendrá su cuota de protagonismo la tasa de desempleo con la que se cierre este azaroso 2020.

En este sentido, los últimos datos que hemos conocido del pasado mes de octubre invitan a una ligera sonrisa. Y es que el País Vasco fue una de las tres comunidades a nivel nacional que logró reducir el paro ese mes con un descenso de más de 6.000 personas de las listas de Lanbide. Un resultado optimista que también se observó en la afiliación a la Seguridad Social con un incremento de 12.421 cotizantes; sobre todo gracias a la recuperación, en parte, de trabajos que se habían perdido durante la época estival.

La amenaza de un nuevo confinamiento Una noticia latente las últimas semanas. La posibilidad, por parte de las instituciones públicas, de ordenar un nuevo confinamiento domiciliario. Circunstancia a la que se recurriría para tratar de doblegar la curva de contagios de esta segunda ola de expansión de la pandemia.

A esto mismo también se han referido desde Confebask. Así, si al principio de este artículo reproducíamos la confianza de la patronal vasca acerca de un posible refuerzo de la economía vasca post Covid, lo cierto es que las palabras no son tan amables ante esta nueva posibilidad.

A juicio de estos responsables, la solución pasa por intentar buscar aquellas medidas restrictivas que causen el menor impacto posible en la economía y en el empleo de Euskadi. No hay otra alternativa y se muestran tajantes ante ello. Un confinamiento como el vivido en marzo y la situación sería de completo desastre. Ya no habría, por tanto, hueco para la esperanza.

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