BOLSA

Talgo debe retomar su velocidad punta

Muchos son los ex­pertos que coin­ciden en el ex­ce­sivo cas­tigo de Talgo en Bolsa como con­se­cuencia de la crisis en sus lí­neas de ne­go­cio. A esta co­rriente se han su­mado ahora los ex­pertos de Renta 4. Tras ini­ciar la co­ber­tura sobre el va­lor, la firma con­si­dera que los mí­nimos ac­tuales de su co­ti­za­ción no tienen nin­guna jus­ti­fi­ca­ción fi­nan­ciera.

Una de las principales excusas para el castigo sufrido es la cuasi paralización del sector ferroviario debido a las limitaciones a la movilidad con un fuerte impacto en el mantenimiento y la reposición del material rodante. Circunstancia que ha llevado al mercado a valorar a cero la división de fabricación y a infravalorar la división de mantenimiento de Talgo.

Una visión contra toda lógica al tratarse de un impacto coyuntural, señalan en Renta 4. Incluso en el peor de los casos, con una fuerte presión provocada una intensa caída de los ingresos por una pérdida de contratos principales que no se recuperasen nunca por encima del 75%, la valoración estaría como mínimo en línea o por encima de las estimaciones actuales del mercado.

Algo, en cualquier caso, impensable, pues Talgo cuenta con un producto de referencia y una elevada cartera que garantizan su viabilidad a largo plazo. En los últimos años, el fabricante de trenes se ha convertido en uno de los referentes del mundo en el segmento de Muy Alta Velocidad. A ello se suma su nuevo modelo EMU (Electric Multiple Unit) destinado a competir en el segmento de cercanías.

Su cartera de pedidos en la actualidad ronda los 3.700 millones de euros, lo cual asegura crecimientos en los resultados en los próximos ejercicios. La ejecución de esta cartera, con una vida media de entre tres y cuatro años en fabricación y más de 10 años en servicios, apunta a una recuperación de resultados en la recta final del año.

En el escenario actual, los analistas de Renta 4 consideran que la cotización de Talgo refleja una clara ineficiencia del mercado al extrapolar el impacto negativo coyuntural, que no debería prolongarse mucho más allá de dos años, en contratos con una vida superior a la década. Por este motivo, aconsejan tomar posiciones en el valor con un precio objetivo de 5,4 euros por acción, lo cual ofrece un alto potencial de revalorización del orden del 75% conforme la situación se vaya normalizando.

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