BOLSA

Bodegas Riojanas, en la puerta de salida

Ser el único re­pre­sen­tante del sector tras la de­ci­sión de Barón de Ley de salir del mer­cado no pa­rece estar sen­tando nada bien en Bolsa a Bodegas Riojanas. Lejos de atraer el in­terés de los po­si­bles in­ver­so­res, las ac­ciones del grupo bo­de­guero no han hecho más que acen­tuar la ten­dencia ba­jista ini­ciada a fi­nales de 2018.

Un duro ajuste que contrasta con la capacidad del grupo bodeguero de mantener los beneficios en línea con respecto al pasado ejercicio. Pese a la presión ejercida por la caída del consumo, sus resultados al cierre del tercer trimestre han alcanzado los 621.000 euros, apenas un 5,8% por debajo del contabilizado en igual período del pasado ejercicio.

El resultado bruto de explotación consolidado ha sido de 2,05 millones de euros con un descenso del 7,6%, aunque se observa una ligera mejora sobre la cifra de ventas alcanzadas un año antes. Todo ello gracias a la buena segmentación del canal de ventas, pero sobre todo al programa de eficiencias internas y reducción de costes puesto en marcha durante 2019, lo cual ha demostrado ser todo un acierto teniendo en cuenta la dureza de este 2020.

En el mercado, sin embargo, siguen preocupando las grandes incertidumbres en torno al grupo con vistas a los próximos meses. Por un lado, la casi total paralización de la hostelería y el riesgo de quiebras generalizadas que amenaza unos de sus principales canales de venta, y, por otro lado, la irregular cosecha que acaba de cerrarse.

Al respecto, la compañía asegura que, pese a los numerosos contratiempos de todo tipo a lo largo del año, la vendimia 2020 se ha caracterizado por unos niveles óptimos de calidad. Eso le permitirá asegurar su aprovisionamiento y el cumplimiento de las ventas futuras previstas.

Previsiones que no están evitando la caída de la cotización a sus niveles más bajos en la historia. Las acciones de Bodegas Riojanas rondan los 2,5 euros tras acumular un retroceso en el año de más del 40%. Eso sí, con unos niveles paupérrimos de negocio. El valor no es capaz de mover ni siquiera 2.000 acciones diarias.

Dicen las malas lenguas, que su cotización se estaría viendo presionado a la baja por un interés espurio con el fin de abaratar una posible salida de Bolsa, siguiendo los pasos de Barón de Ley. La fuerte atomización de su accionariado, aseguran, no debería ser en principio un obstáculo en este hipotético objetivo si se juegan bien las cartas, pues a ninguno de los accionistas le puede resultar interesante la actual situación en el mercado.

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