ANÁLISIS

El Eurogrupo no quita el ojo a España en su informe de vigilancia

Los mi­nis­tros de Finanzas ad­vierten del dé­ficit y la deuda, aunque evitan la po­lé­mica sobre la fis­ca­lidad au­to­nó­mica

Eurogrupo
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El Eurogrupo vuelva a alertar esta se­mana a España sobre los riesgos del dé­ficit y de la deuda a pesar de que el cum­pli­miento de las re­glas fis­cales está sus­pen­dido tem­po­ral­mente por Bruselas por el im­pacto de la pan­de­mia. Lo hace solo unos días des­pués de que lo hi­ciera la Comisión en el co­no­cido como pa­quete se­mes­tral.

El Ejecutivo comunitario se veía en la obligación de aprobar los presupuestos de los 27 países de la Unión en las actuales circunstancias, pero insistía de la necesidad de mantenerse alerta. Es la misma recomendación que tiene previsto realizar este lunes el Eurogrupo pese a que no va a entrar en la polémica interna de la armonización fiscal de nuestro país.

La Comisión Europea tras aprobar, como al resto de los demás 26 países de la Unión las líneas maestras de sus proyectos de presupuestos, invió a España a revisar periódicamente el uso, la eficacia y la adecuación de las medidas de apoyo a la economía y a estar preparada para adaptarlas según sea necesario a las circunstancias cambiantes.

El Ejecutivo comunitario consideraba que la mayoría de las medidas del proyecto de Presupuestos Generales del Estado apoyan la actividad económica en un contexto de considerable incertidumbre, por lo que daba su visto bueno al borrador proponiendo utilizar todos los recursos posibles al alcance del Ejecutivo sin obviar los créditos también aprobados por el Consejo Europeo. Pero también quería dejar claro los riesgos del alto nivel de deuda pública y déficit presupuestario, por lo que alertaba a España para que vigile el riesgo de afrontar un problema de inestabilidad fiscal. Sería el preámbulo de un rescate.

Temores fundamentados

Son lógicos los temores de la Comisión. Las cifras previstas por el Gobierno están a años luz del programa de Estabilidad y Crecimiento que limita los déficit y deuda públicos al 3% y 60% del PIB, respectivamente. Por eso, a pesar de que las reglas fiscales están suspendidas temporalmente por el impacto de la pandemia, la Comisión alertó el pasado día 18 de noviembre de que el déficit público español ascenderá al 12,2% del PIB este año para irse reduciendo hasta el 9,6% y el 8,6% en los dos siguientes ejercicios. La deuda, por su parte, superará el 120% del PIB en 2020, para crecer hasta el 122% el año que viene y rozar el 124% en 2022.

Con estas estimaciones resulta lógico que Bruselas proponga prepararse para actuar en caso de que fuera necesario. Conviene no echar en falta la relevancia de una recomendación tan precisa si recordamos las drásticas decisiones que impuso Bruselas con ocasión de la crisis financiera durante el mandato del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

La Comisión decía explícitamente que “es importante que España se asegure de que, al tomar medidas de apoyo, se mantenga la sostenibilidad fiscal a medio plazo. Este lunes le toca al Consejo. Será el Ecofín quien vuelva a advertir a España al publicar su 14 Informe del Plan de Vigilancia.

Atención en el grupo en el que sitúa el Consejo a España a la hora de agrupar la publicación de los informes de vigilancia sobre los Estados miembros. No va a pasar inadvertido. Porque, si bien la reunión del Eurogrupo está centrada en nuestro país, quien también va a emitir sus informes de vigilancia sobre Chipre, Portugal, Irlanda y Grecia. En el caso de este último se mantiene el informe de vigilancia reforzada, lo que supone que sigue necesitando el visto bueno para adoptar algunas de sus decisiones de política económica y presupuestaria.

Está claro, son los países que necesitaron en su momento rescate y, aunque en el caso de España se ha insistido en que fue solo un rescate de su sistema financiero, cuando nos analizan desde Bruselas nos miran como si hubiéramos sido rescatados.

De hecho, como mandan las normas de trabajo del Fondo de Rescate de la UE, el MEDE, este debe mantener su vigilancia sobre España hasta que devuelva la totalidad de los 41.300 millones de euros del rescate bancario. Esto no está previsto que suceda antes del 2027, lo que exige que se verifique la contabilidad nacional, y en especial el cumplimiento de los objetivos presupuestarios, cada vez que hay un vencimiento.

Al control del MEDE se suma la supervisión de la Comisión Europea, que envía dos misiones al año a Madrid, y lo hará hasta que se reembolse el 75% del rescate bancario. A día de hoy las devoluciones que se han hecho desde Madrid del plan de rescate superan ligeramente el 50 %, quedando todavía más de 20.000 millones de euros por devolver al mecanismo de rescate.

Pese a que España se ha adelantado en el pago de alguno de los plazos, el MEDE sigue manteniendo su sistema de alerta temprana en fechas previas al vencimiento de los plazos. Hasta el momento no se ha recibido en ningún caso una advertencia negativa por parte del MEDE. Este por su parte ha reiterado la imposibilidad de condonación de la deuda de ninguno de los países miembros debido a que su obligación es proteger y defender los recursos del fondo de rescate.

Bien es cierto, que, pese a la exigencia del cumplimiento de los plazos, Bruselas siempre ha dejado claro que sus dos misiones anuales a España como las alertas de los expertos del MEDE nunca significan el establecimiento de nuevas condiciones para los países rescatados. Es suficiente cumplir con lo acordado en las circunstancias actuales.

Pero hará bien el Gobierno en no echar en saco roto las recomendaciones que lleguen este lunes del Eurogrupo. Sus recomendaciones serán ordenes a partir del momento en que se de por controlada la pandemia. Aunque hoy en día parezca muy lejano el año 2022, será muy importante que para entonces no estén más descontroladas las cuentas públicas que lo están en la actualidad. Volver a cumplir con el pacto de estabilidad le exigirá al próximo Gobierno sangre, esfuerzo, sudor y lágrimas. Y venimos ya de un año muy llorado. De no hacerlo no se podría dar por descontado el rescate.

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