MONITOR DE LATINOAMÉRICA

Madrid y Brasilia harán lo po­sible por ace­lerar la firma del pacto UE-Mercosur

Las empresas españolas quieren a Brasil dentro de la OCDE

Telefónica y Mapfre des­tacan la gran im­por­tancia del país para sus in­ver­siones

Antonio Huertas, presidente de Mapfre
Antonio Huertas, presidente de Mapfre

Gobierno y em­presas es­pañolas con­si­deran muy re­le­vante la en­trada en la OCDE de Brasil, la mayor eco­nomía de Latam, el gran des­tino de las in­ver­siones en el área junto a México, y donde están pre­sentes buena parte de las com­pañías del Ibex-35. Brasil es uno de los cuatro mer­cados clave para Telefónica, su­pone el 30% del be­ne­ficio del Santander y es muy re­le­vante en fac­tu­ra­ción e in­gresos para firmas como Iberdrola, Naturgy o Mapfre.

Al mismo tiempo, España y Brasil se han comprometido en los últimos días a mediar para lograr el cierre del aún pendiente acuerdo comercial UE-Mercosur.

En el reciente seminario ‘Construir la colaboración sistémica Brasil-España: inversiones y oportunidades en el escenario pospandemia’ organizado por la embajada brasileña y Fundación Consejo España-Brasil, funcionarios de ambos países y representantes empresariales defendieron la inclusión del país en la OCDE, en la que Latam solo está representada por Chile, México y Colombia, y un fortalecimiento de la relación bilateral. Además, españoles y brasileños apoyaron una rápida ratificación del pacto comercial UE-Mercosur.

“Sería muy relevante la entrada de Brasil en la OCDE, ya que es necesaria para la plena integración del país en la economía global”, señaló en el evento el director general de Diplomacia Económica de Exteriores, Luis Óscar Moreno, mientras la directora general de Comercio Internacional, María Paz Ramos Resa, recordaba que Brasil es el cuarto destino mundial de la inversión española, con un stock de 48.000 millones de euros, y genera 180.000 empleos allí, especialmente en los sectores de telecos, finanzas y energía.

Una ratificación clave

En la misma línea, el presidente de Mapfre, Antonio Huertas, resaltó que la entrada de Brasil en la OCDE sería un gran paso y significaría la homologación final de su sistema económico en el entorno internacional. Para Huertas, cuya compañía opera en el país hace 25 años y para quien “sin Brasil no entenderíamos la Mapfre de hoy”, la ratificación del pacto UE-Mercosur sería histórica y crearía un mercado de 100.000 millones en comercio bilateral.

Por su parte, Pedro Florêncio, secretario especial de exteriores de la Casa Civil brasileña, destacó que el ingreso en la OCDE es un proyecto prioritario y estratégico que supondría la continuación de la reforma estructural de la economía y de la apertura comercial de Brasil. Mientras, el embajador de Brasil en España, Pompeu Andreucci Neto, enfatizaba que “las dos economías están imbricadas y son tan complementarias que todo lo que pasa en España tiene repercusión directa en Brasil en economía, finanzas y comercio, y viceversa”.

Y esta misma semana, los Gobiernos de España y Brasil se comprometían a mediar para lograr el sí final al acuerdo UE-Mercosur, que lleva negociándose 20 años y se preveía haber cerrado a fines de 2019 o inicios de 2020. En el Foro Brasil-Europa de ‘ABC’, el viceministro brasileño de Economía, Roberto Fendt, dijo que el pacto, “que la crisis desatada por la pandemia hace aún más estratégico”, se firmará pronto, mientras que la secretaria de Estado de Exteriores, Cristina Gallach, señalaba que “es un acuerdo fundamental para España” y que el Gobierno da su firme apoyo al ingreso de Brasil en la OCDE.

Recesión en la primera economía regional

En ese foro, el director de Estrategia y Asuntos Corporativos de Telefónica, Eduardo Navarro, destacó la importancia de Brasil para una empresa que ha invertido allí más de 30.000 millones en 20 años, “más que ninguna otra compañía de ningún otro sector”. Telefónica se ha reforzado en Brasil tras un ‘split’ de su negocio en el área, mientras cede terreno o deja otros mercados. En Brasil están más de 500 empresas, entre ellas Repsol, Iberdrola, Acciona, Ferrovial, Santander, Telefónica, Mapfre, Dia, ACS, Naturgy y Globalia, y para España, es el primer destino inversor en Latam. Para Brasil, España es segundo inversor tras EEUU. En el último año y medio, Aena logró la gestión de 6 aeropuertos; Red Eléctrica desembarcó al comprar del 50% de Argo; Iberdrola obtuvo nuevos proyectos y Sacyr inició el metro de Sao Paulo.

El apoyo español a la entrada del país en la OCDE y al pacto UE-Mercosur se reafirman en un momento de incertidumbre por el impacto del COVID en la economía brasileña. El FMI vaticina que el PIB se contraerá un 5,8% este año, una caída más suave de la que se preveía e inferior al que se otea para México, Argentina o Perú, para anotar un rebote del 2,8% en 2021. Otros entes como Cepal o el BM prevén un desplome superior, de entre el 6,5% y el 8%.

Antes de la pandemia, que ha causado más de 169.000 muertos y 6 millones de contagiados, y cuya segunda ola genera temor, el Fondo había alabado la política adoptada por el Gobierno Bolsonaro y consideraba que la economía estaba en condiciones de despegar en 2020 (+2,5%). El PIB brasileño se contrajo un 7% en el primer semestre, la mayor contracción en 30 años y la IED ha registrado una fuerte caída del 48% en los primeros seis meses de 2020.

La crisis del coronavirus llegó cuando Brasil aún lidiaba con los efectos de la recesión de 2015-16, cuando el PIB se desplomó 7 puntos porcentuales (-3,8% en 2015 y -3,6% en 2016). Y en los años siguientes la economía apenas creció (1,3% en 2017 y 2018 y 1,1% en 2019). El Fondo instó a Brasilia a implementar reformas estructurales para asegurar la consolidación a medio plazo en un momento de alza del déficit y la deuda y generar confianza inversora.

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