Orange Bank pre­sume de una mayor red que las de al­gunos bancos al uso

Los neobancos redoblan su ofensiva ante los tradicionales, ocupados en ser rentables

El por­tu­gués BIG ate­rriza en el mer­cado es­pañol días des­pués de ha­cerlo Renault Bank

Narciso Perales, Orange Bank.
Narciso Perales, Orange Bank.

Tipos de in­terés en ne­ga­tivo, mo­ra­to­rias, cré­ditos ava­lados y fu­siones en curso. Todos estos fac­tores abonan el te­rreno del sector ban­cario es­pañol para la cre­ciente ofen­siva de los de­no­mi­nados neo­ban­cos, fin­techs in­de­pen­dientes o con el res­paldo de di­versas mul­ti­na­cio­nales ajenas al ne­gocio fi­nan­ciero. Orange Bank acaba de cum­plir su primer año en el mer­cado es­pañol y pre­sume de enorme ca­pi­la­ri­dad. En los úl­timos días, dos nuevos ac­to­res, BIG y Renault Bank, se lanzan al ahorro con de­pó­sitos re­mu­ne­ra­dos.

La mayoría de los banqueros tradicionales temen más a los Bigtech, los gigantes tecnológicos, que a las fintech que ya desde hace algunos años operan en determinados segmentos del negocio bancario, sobre todo en la captación del pasivo o en sistemas de pago.

A los ya existentes, tan sólo en el mes de noviembre se han sumado dos nuevos, el portugués BIG y Renault Bank, ya presente mediante RCI Bank en la financiación de los modelos de autos de la marca francesa y con algunos acuerdos de financiación con el Grupo Mapfre.

Los distintos procesos de fusión entre seis grandes bancos tradicionales puede ser una oportunidad añadida para que estos nuevos operadores se expandan como ya lo han hecho algunos otros nuevos jugadores, caso de Orange Bank, primer banco de una operadora de telecomunicaciones en España.

Justo hace un año, Orange Bank se estrenaba en el competitivo mercado bancario español. Durante estos meses, muchos marcados por la pandemia, ha captado 60.000 clientes (algo por encima de sus objetivos) y 90 millones de euros en depósitos. Al mismo tiempo, ha financiado con 150 millones más de 700.000 móviles mediante la operadora.

Este arranque como banco parece no haber saciado lo suficiente a sus responsables, que prevén duplicar su volumen de negocio y poder contar en el segundo aniversario con 120.000 clientes, gracias a casi el millar de puntos de venta que tiene la operadora y que ha captado casi dos terceras partes las altas de clientes de Orange Bank.

Bnext es otra de las fintech presentes desde hace algo más de tiempo, tras ganar en 2017 el programa organizado por The Valley y el Santander. El pasado mes de febrero obtuvo la autorización del Banco de España para operar como Entidad de Dinero Electrónico y ya contaba con unos 350.000 clientes. El objetivo para finales de este año era alcanzar el millón con su oferta en España, después de entrar en el mercado mexicano.

Precedentes

La incursión de estos neobancos recuerda, en cierta medida, a la ofensiva lanzada hace dos décadas por ING Direct, con la diferencia de que este banco online contaba con el respaldo del grupo bancario holandés. Su estrategia fue la alta remuneración de los depósitos y la ausencia de comisiones a sus clientes de la denominada Cuenta Naranja.

Después de muchos virajes en su estrategia durante este tiempo, ING Direct ya ha anunciado cambios muy significativos en las condiciones a sus clientes, con el cobro de comisiones para determinados saldos en sus cuentas de ahorro y un cambio continuo de sus responsables desde que el proyecto desarrollado en el mercado español fuera liderado por César González-Bueno.

Aquella ofensiva del banco leonado fue respondida por la mayoría de los grandes bancos españoles. El Santander cuenta con Openbank, durante un tiempo denominado Patagón tras una agria experiencia con esa marca. Algunos otros grandes bancos tradicionales también lanzaron sus bancos online con depósitos remunerados para frenar la fuga de ahorros a los extratipos ofrecidos por los nuevos competidores.

En las actuales circunstancias, con unos tipos de interés en negativo, el negocio de pasivo es más una carga para la mayoría del sector que una oportunidad de negocio. CaixaBank lanzaba hace cuatro años ImaginBank, el banco 100% móvil y dirigido sobre todo a los clientes más jóvenes y reacios a la banca tradicional.

Bankinter también ha apostado por un banco 100% digital tras haber comprado Evo Banco, una ramificación que quedaba en manos de fondos de inversión tras el fracaso de las dos cajas de ahorros gallegas, Caixa Galicia y Novacaixa, con su lanzamiento tras su fusión casi forzada por motivos políticos y regionales.

Artículos relacionados