El sector se pre­para para nuevos desa­rro­llos de mayor valor aña­dido y sos­te­ni­bles

La industria papelera forzada a reinventarse

El cre­ciente co­mercio elec­tró­nico fuerza la pro­duc­ción de los em­ba­lajes

Ence
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El sector pa­pe­lero se en­cuentra en pleno pro­ceso de rein­ven­ción para su­perar va­rias cri­sis, además de la pan­de­mia. Ha cam­biado el paso a favor de tres lí­neas es­tra­té­gi­cas: po­ten­ciar el cre­ci­miento de los en­vases y em­ba­lajes para sa­tis­facer la de­manda por la ex­plo­sión del co­mercio elec­tró­nico; forzar el desa­rrollo de pro­ductos con mayor valor aña­dido y, en tercer lu­gar, ge­nerar ma­te­riales de pro­ductos re­no­va­bles, re­ci­cla­bles y bio­de­gra­da­bles.

A las transformaciónes que ya se habían instalado en las costumbres de consumo en las compras por internet, se ha sumado el efecto de la pandemia que ha impulsado esta tendencia. Esta situación ha provocado un efecto colateral a favor del sector, al auge de los paquetes que recibimos de muy diversas características.

Este nuevo marco ha llevado al sector a potenciar su producción en esta actividad, según Asociación Española de Fabricantes de Pasta, Papel y Cartón (Aspapel), frente a la contracción en otras ramas como el papel impreso, con un descenso del 34,5%. Los papeles para envases y embalajes suponen en el mercado nacional el 66% del consumo, seguidos de los papeles gráficos (16%), sanitarios (11%) y los papeles especiales (7%).

El cartón ondulado, estucado y otros papeles para envases y embalajes como las bolsas o los sacos suponen hoy el 65% de la producción de papel en España. En el año 2000, estas líneas suponían en su conjunto el 53% de la producción.

Un ejemplo de esta evolución fue, por ejemplo, la compra por parte del grupo estadounidense International Paper de la fábrica de Fuenlabrada (Madrid) de Holmen Paper, dedicada a la fabricación de papel prensa, y su reconversión para producir papeles para embalajes.

Inversiones

En los últimos cinco años, según cifras Aspapel, el sector ha invertido de 1.722 millones de euros en España, una cantidad cercana al 10% de la facturación anual, más de 4.600 millones de euros. Para este año, la inversión prevista asciende a 250 millones.

Se trata de inversiones en innovación tecnológica y ampliación de capacidad de producción en productos en alza como los papeles para embalajes, al igual que en otros de mayor valor añadido como los papeles especiales (autoadhesivos, filtro, metalizado, seguridad…).

La industria papelera apuesta fuerte en este proceso de nuevos desarrollos de materiales. Por ejemplo, en el ámbito del embalaje se trabaja en compuestos naturales de origen vegetal para recubrir e impermeabilizar los envases de papel y cartón, protegiendo su contenido, sin dejar de ser totalmente reciclables y biodegradables.

Otra línea de innovación en este campo es el de los envases inteligentes, que interaccionan con el producto y con el consumidor. Por ejemplo, envases de cartón que pueden advertir, cambiando de color o iluminándose, de que han sido abiertos, o de cuál es el estado de conservación de un alimento. Este avance es posible gracias a tintas especiales impresas en el cartón que se comportan como sensores electrónicos.

Un nuevo campo de gran futuro en el desarrollo de productos papeleros es la nanocelulosa, un derivado de la celulosa y por lo tanto, biodegradable, con alta capacidad en cuanto a absorbencia, porosidad, moldeabilidad… que la hacen idónea para la fabricación de una nueva generación de gasas, vendas o para pequeños implantes (válvulas cardiacas, ligamentos artificiales o piezas de articulaciones…).

La industria papelera española produce anualmente en sus 79 fábricas en España (10 de celulosas y 69 de papel) 6,4 millones de toneladas de papel, de las que exporta el 41% (2,6 millones de toneladas), y 1,7 millones de toneladas de celulosa de las que exporta el 57% (0,9 millones de toneladas). Las exportaciones de papel y celulosa suponen el 55% de la facturación total del sector. El consumo de papel en el mercado español es de 6,9 millones de toneladas, que se cubren en un 45% con importaciones (3 millones de toneladas) y en un 55% con producción nacional. Las importaciones del sector ascienden a 2.590 millones de euros y las exportaciones se sitúan en 2.086 millones de euros.

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