Muchas firmas es­taban en li­quidez o con una ex­po­si­ción muy baja en España

El rebote histórico de la Bolsa coge con el pie cambiado a la mayoría de los gestores

Los in­ver­sores fi­nales se han subido al tren del mer­cado de­ma­siado tarde

Bolsa de Madrid.
Bolsa de Madrid.

La Bolsa es­pañola está muy cerca de com­pletar un mes de no­viembre prác­ti­ca­mente per­fecto. Tras re­ventar sin con­tem­pla­ciones la re­sis­tencia de los 7.000 pun­tos, el Ibex 35 vuela ya libre por en­cima de los 8.000 pun­tos. Una gran subida muy in­tensa al prin­cipio y más de pasos cortos en las 10 úl­timas se­siones de la que los in­ver­sores han par­ti­ci­pado mucho menos de lo que les hu­biera gus­tado. A mu­chos el rally les ha co­gido con el pie cam­biado.

O muy cambiado. Sobre todo entre el 3 y el 10 de noviembre, cuando los precios subían de forma desaforada y el Ibex sumaba más de 1.000 puntos. En ese momento, el índice de participación de los grandes fondos en la bolsa española era el más bajo de los últimos tiempos. Muchos grandes inversores habían tirado la toalla hacia tiempo en el mercado continuo, porque España no daba razones ni en lo económico ni en lo político.

Por lo tanto, se puede llegar a la conclusión de muchos grandes gestores se quedaron fuera de un alza histórica a la que reconocen que se han tenido que subir en marcha "Dudamos tras las primeras grandes subidas porque no creímos que tuvieran continuidad, pero cuando vimos que el Ibex no vacilaba por encima de los 7.500 puntos nos tuvimos que subir en marcha al carro", reconocen en una gran gestora británica con gran peso en España.

Los inversores que pensaron que la subida era coyuntural se vieron totalmente sorprendidos por la fuerza del avance. También los gestores españoles, que habían elevado sensiblemente sus posiciones de liquidez a la espera de tiempos mejores. En estos casos, ha habido dos estrategias distintas. Una, entrar rápidamente en el mercado. Otra, la minoritaria, asumir que era demasiado tarde y era posible asumir el riesgo de una marcha atrás repentina.

Lo cierto es que muchas firmas han entrado tarde en el mercado y se han beneficiado sólo en parte (en ningún caso de lo mejor, al principio, reservado solamente para una gran minoría de audaces) del 'rallie' que todavía continúa, aunque algunos observadores ven algunos signos de agotamiento. Aunque el mejor escenario posible ya está más que cotizado a corto plazo, sigue entrando dinero de gestores que no quieren quedarse fuera de la subida.

"Las mejoras en las vacunas y el cambio en el timón de la Casa Blanca que augura un acortamiento en los plazos previstos para la puesta en marcha de nuevos estímulos fiscales está dando una amplitud extraordinaria a la fase alcista, que se va ya a las cuatro semanas. Lo que empezó por debajo de los 6.500 puntos continúa por encima de los 8.000. Sinceramente, nadie habría esperado algo así", señalan en un gran 'broker' nacional.

Sin duda, noviembre salvará el año de cientos y cientos de carteras que hasta ahora presentaban saldos positivos mediocres, cuando no grandes números rojos. Pero dejará un sabor agridulce en los que han cogido sólo una parte de una subida que va a representar un antes y un después. Contra pronóstico, las vacunas y EEUU cambiaron la percepción sobre el mercado español: de solar sin alicientes a gran ganga con valoraciones históricamente bajas.

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