OPINIÓN

¿Existe Democracia en Estados Unidos?

“La crisis de le­gi­ti­midad en los EEUU que mu­chos se te­mían se está ha­ciendo reali­dad”

Democracia
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Con estas pa­la­bras se abre un ar­ticulo en el Washington Post fir­mado por Ishaol Tharoor y Ruby Mellen. Los prin­ci­pales lí­deres mun­diales han fe­li­ci­tado a Joe Biden por su vic­toria elec­to­ral. Sin em­bargo no se han pro­nun­ciado abier­ta­mente sobre el re­chazo de Donald Trump a aceptar su de­rrota. Mientras Biden avanza en los pre­pa­ra­tivos para el re­levo en la pre­si­den­cia, mu­chos di­ri­gentes mun­diales man­tienen si­len­cio, sin re­co­nocer que Trump ha per­dido.

Un historiador del fascismo y el populismo como Federico Finchelstein destacaba la “admiración de Trump por dictadores y autócratas mientras degradaba la democracia de su país con el manejo de instituciones y medios de comunicación, tratando así de evitar que levantasen barreras contra el peligro de un fascismo en los propios Estados Unidos”.

Otro comentarista, Samuel Moyn, subrayaba los esfuerzos de Trump para dominar el país, cuando no lo conseguía institucionalmente, lo intentaba emocionalmente.

El rechazo de Trump se construye sobre las acusaciones de un fraude electoral respaldado por sus seguidores y afianzado por colaboradores directos. El fiscal general federal autorizó a los fiscales para que investigasen la existencia de irregularidades antes de que se concretase el recuento de los votos. Aquella autorización provocó la dimisión del responsable directo del Ministerio de Justicia en señal de protesta.

Como es bien conocido, el jefe de la mayoría del senado, Mitch McConnell, recalca el Washington Post, ha afirmado que el “presidente Trump está cien por cien legitimado para examinar cualquier reclamación y ponderar las oportunas acciones legales”. El propio secretario de Estado, Mike Pompeo, antes de viajar a Israel, declaraba que “asistiremos a una transición tranquila en este segundo mandato de Trump”.

Pompeo llega a Israel apoyando la ocupación por parte de colonos israelíes de tierras pertenecientes a ciudadanos palestinos, algunos de ellos residentes en los propios Estados Unidos. Paradoja: el gobierno de Trump amenaza a empresas españolas que han comprado propiedades al gobierno cubano a la vez que desprotege los derechos de los palestinos.

Las decisiones de Trump y sus colaboradores demuestran una clara intención de golpe de estado, un comportamiento propio de un dictador opuesto a la democracia. La misma destitución del Ministro de Defensa, por su negativa a desplegar el ejército contra los manifestantes por la muerte de un ciudadano negro, es propia de cualquier dirigente totalitario. Destitución del Ministro de Defensa y nombramiento para ocupar el cargo de un general retirado, conocido por su extremismo retórico y fanatismo.

Y como una última demostración del rechazo al resultado de las elecciones es el encargo hecho por Trump a las agencias estatales para preparar el proyecto de presupuesto para el próximo ejercicio, no sin que antes destituyera al responsable de la informática por confirmar la ejemplaridad del proceso electoral.

No se escuchan reacciones, reclama el Washinton Post, de los dirigentes del mundo libre ante este intento totalitario que anula la autoridad y el prestigio moral de esa gran “Democracia en América" que saludó el europeo Alexis de Tocqueville, sin olvidar su advertencia sobre el peligro de un despotismo popular

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