Monitor del Seguro

Casi 8,5 mi­llones de par­tí­cipes y ase­gu­rados se verán afec­tados por los cam­bios fis­cales

¿Tiene sentido cambiar la fiscalidad de los planes de previsión individuales?

Algunos ex­pertos temen más el im­pacto para las ges­toras de la lle­gada de los PEPP

Unespa
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A Inverco y a Unespa no les ha sen­tado bien la ini­cia­tiva del Gobierno de in­cor­porar al pro­yecto de Presupuestos Generales del Estado un re­corte hasta 2.000 euros de la apor­ta­ción má­xima a los sis­temas de pre­vi­sión so­cial in­di­vi­duales con de­recho a de­duc­ción en el IRPF, desde los 8.000 euros ac­tua­les. No en vano, hay más de 7,5 mi­llones de par­tí­cipes en planes de pen­siones in­di­vi­duales y casi otro mi­llón de ase­gu­rados en Planes de Previsión Asegurados (PPA) que se van a ver afec­tados por la me­dida.

Ambas asociaciones aducen varios motivos por los que esta reducción va a perjudicar el desarrollo de la previsión social complementaria en España, “con el consiguiente perjuicio para el conjunto de la sociedad y la economía nacional”.

El primero de ellos, que lo consideran “discriminatorio para la gran mayoría de la población ocupada” debido al gran número de trabajadores autónomos y empresarios individuales que hay en España y al hecho de que la mayor parte de los trabajadores por cuenta ajena trabaja en pymes, en las que el ahorro colectivo apenas está presente.

Otro motivo es la irregularidad de los ingresos derivados del trabajo, más en situaciones de crisis como la actual, en la que muchos empleados están en un ERTE. Además, destacan entre otros argumentos la complementariedad de los sistemas de previsión social de empleo e individuales.

No parece en cambio, que las gestoras nacionales de pensiones vayan a notar demasiado este impacto. Eso al menos creen algunos expertos. ¿La razón? Los españoles ahorran poco en estos productos. Según datos de Inverco y del Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital analizados por Feelcapital, el porcentaje de ingresos correspondientes a nuevas aportaciones no llegó en 2019 al 0,69% de las aportaciones netas anuales.

“El cálculo de las comisiones sobre estos 798,4 millones de euros del año pasado, que no superan el 1,20% de media, hacen suponer que la merma en las cuentas de estas gestoras por este concepto en 2021 será insignificante”, afirman desde FeelCapital.

Preocupan más otros asuntos, como la llegada de nuevos instrumentos al mercado, en referencia, entre otros, al nuevo Producto Paneuropeo de Pensiones Individuales (PEPP, en inglés) que ha creado la Unión Europea para facilitar el desarrollo de la previsión social complementaria, y que podría empezar a comercializarse a partir de 2022-2023, una vez que se apruebe la normativa que lo regula.

Estos nuevos instrumentos, según explican desde FeelCapital, supondrán la entrada de otros operadores de Europa con la comercialización de nuevos productos más baratos que los que existen en España. “Esto sí puede ser la puntilla que faltaba para acabar con un sector que no ha sido capaz de renovarse en los últimos años. Hay muchas amenazas para las gestoras nacionales, y si no son capaces de reinventarse vamos a ver cómo muchas desaparecen”, afirma Antonio Banda, CEO del robo advisor.

Este temor a los planes paneuropeos no lo sienten ni Inverco ni Unespa. De hecho, recuerdan que “las autoridades comunitarias señalan que el motivo que justifica la creación de un producto paneuropeo de pensiones individuales es la necesidad de canalizar una parte mayor de los ahorros de los ciudadanos europeos hacia los productos de pensiones voluntarios con una naturaleza de jubilación a largo plazo.

En opinión de la Unión Europea, este proceso será beneficioso tanto para los ciudadanos (quienes obtendrían una mayor rentabilidad y una mejor adecuación de las pensiones) como para la economía en general”. Argumento que refuerza la posición contraria de ambas asociaciones a la nueva fiscalidad que propone el Gobierno.

Frente a lo previsto para los planes individuales, en el caso de los planes de empresa el proyecto de Presupuestos Generales del Estado planea elevar la aportación máxima de 8.000 a 10.000 euros. El objetivo sería extender la previsión social en el ámbito de la empresa, una meta muy loable, pero complicada de alcanzar en un país de pymes y autónomos.

Según explica la presidenta de Unespa, Pilar González de Frutos, ni subir ni bajar límites de aportaciones, lo que habría que hacer es “flexibilizar los límites anuales a productos de pensiones o sustituirlos por un límite global que abarque tanto al sistema individual como al colectivo”.

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