OPINIÓN

El oligopolio bancario en España y el caso de Alibaba en China

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La even­tual fu­sión del BBVA-Sabadell ha avi­vado el fuego de un su­puesto oli­go­polio ban­cario en España que aca­rrearía co­mi­siones más ca­ras, menos com­pe­tencia y ope­ra­dores con más po­der. En la le­jana y cada vez más pró­xima RP China sí se apuesta por el oli­go­po­lio; lo acaba de su­frir Alibaba con la prohi­bi­ción de las au­to­ri­dades a una sa­lida a Bolsa de su fi­lial Ant Group.

Antes de la suspensión de la oferta pública de Ant Group los inversores la habían valorado en 316.000 millones de dólares. Una valoración que “eclipsaba no sólo a los grandes bancos chinos sino también a los estadounidenses. El debut de Ant, como operador financiero significaba, no sólo la coronación de una nueva tecnología sino una señal que demostraba, desde las bolsas de Sanghai y Hong Kong, la capacidad doméstica del mercado chino para financiar sin capitales estadounidenses a una corporación de alcance universal” (FT, Big Read, 6/11/2020).

En la disputa entre China y EEUU, el todavía presidente Donald Trump tampoco ha hecho valer su lema “America First”. El PIB estadounidense se recortaba durante la pandemia en tanto que el valor del PIB de China continuaba avanzando. El déficit comercial bilateral de los EEUU frente a China se reflejaba en yb hecho: durante los ocho primeros meses de 2020 las exportaciones estadounidenses a China sólo representan el 27% de sus compras.

El Banco Central de China y otras instancias reguladoras se han agarrado al argumento de la estabilidad financiera y la regulación y supervisión de los bancos para impedir que Ant se convirtiese en un competidor en el negocio bancario.

El presidente de Alibaba, el Sr. Ma, había criticado el pasado mes de octubre el actual sistema bancarios por su mentalidad de “casa de préstamos”. En efecto, unas instituciones bancarias que para conceder un crédito exigen un colateral y garantías adicionales, lo que reduce la aparición de nuevos operadores capaces de extender el crédito a clientes menos favorecidos.

Las compañías tecnológicas chinas aspiran a convertirse en competidores de los bancos estatales que, por otro lado, les acusan de disponer de unos recursos de capital insuficientes para garantizar sus préstamos, lo que no se ajusta a la realidad. El contencioso no es otro que el temor a ese nuevo competidor, Alibaba-Ant, que consigue la mayor parte de sus ingresos prestando a 500 millones de clientes de los que obtienen una sólida base de información.

La otra explicación sobre la prohibición de operar en Bolsa es política. Las declaraciones del Sr. Ma sobre el sistema financiero chino, no habían caído bien en las autoridades. Al reto del Sr. Ma se le añade el avance ininterrumpido de un sistema de libre mercado que empieza a cuestionar la autoridad monopolista del Partido Comunista chino.

“La IPO lanzada por Ant estaba llena de simbolismo. Se trataba de la mayor oferta pública de acciones a nivel mundial, un paradigma innovador sin parangón en China y Occidente” (J. Towson, profesor universitario radicado en China). Las autoridades chinas habían suspendido la IPO unos días antes de su lanzamiento.

En el siglo XIX el fantasma del comunismo recorría Europa, afirmaba Karl Marx en su manifiesto. En el siglo XXI el éxito de las empresas privadas chinas es otro espectro que amenaza el férreo control de su partido comunista.

El legado para Occidente, España incluida, no es otro que la aparición de potentes intermediarios tecnológicos entre depositantes y bancos que no sólo garanticen el ahorro, sino que sean capaces de extender el crédito a un mayor número de usuarios sin que se resientan las garantías de solvencia del sistema financiero.

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