Empresas co­ti­zadas y en­ti­dades su­per­vi­sadas temen la po­li­ti­za­ción del or­ga­nismo

El mercado reclama otro perfil muy independiente y técnico para la CNMV

Albella es el úl­timo ejemplo de que la pru­dencia da ré­ditos en el su­per­visor bur­sátil

Sebastián Albellá, ex presidente de la CNMV.
Sebastián Albella, ex presidente de la CNMV.

El adiós de Sebastián Albella en el puente de mando de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha caído como un jarro de agua fría entre las em­presas co­ti­zadas y las en­ti­dades su­per­vi­so­ras. Se veía ve­nir, porque no tenía la con­fianza ni el PSOE ni Podemos, pero la au­sencia de ruido de fondo du­rante su pre­si­dencia hizo con­cebir cierta es­pe­ranza de que el man­dato po­dría tener con­ti­nuidad du­rante cuatro años más.

Pero el supervisor bursátil cambiará de jefe en las próximas semanas. Y en el sector se extiende una nada disimulada preocupación. "Si de nosotros dependiera, un 99% votaría por la continuidad de Albella. Con él no hay emociones fuertes, no es precisamente audaz, pero durante su mandato no se han dado palos de ciego. La CNMV ha sido previsible, y no hay nada mejor que la tranquilidad de que nadie sacará los pies del tiesto".

Así explican desde una de las mayores firmas de bolsa españolas las claves de mandato del hombre que, procedente del despacho de abogados Linklaters, ha llevado con absoluta discreción las riendas de la CNMV. Nunca tuvo el organismo un presidente con mayor y mejor conocimiento del mundo real de los mercados en su vertiente práctica, porque durante años Albella fue el rey de las operaciones corporativas de las empresas cotizadas.

Su procedencia provocó dudas y reticencias sobre la presunta independencia de Albella a la hora de tomar decisiones difíciles. Pero pasó la prueba con patatas tan calientes como las de Popular, Dia, Codere o Abengoa en las que, aunque generó división de opiniones, acertó en las mayoría de las decisiones. Albella conoce el mercado al dedillo y se ha aplicado aquello de "zapatero a tus zapatos". Jamás improvisó ni buscó soluciones originales y, en el cara a cara, con otros reguladores europeos, siempre estuvo a la altura.

Ahora, casas de bolsa, gestoras de fondos de inversión y empresas temen que el Gobierno de coalición sucumba a la tentación de buscar otro perfil. En el recuerdo están los casos de la efímera Pilar Valiente. Cercanísima al Partido Popular, salió escaldada de una institución que puede ser una trituradora. Ahí están los casos de personalidades tan marcadas como las de Juan Fernández-Armesto o de Manuel Conthe, que dejaron la institución de mala manera.

Luego vendría un técnico como Julio Segura, nombrado por Pedro Solbes para apagar los fuegos que dejó encendidos Conthe, y más tarde Elvira Rodríguez. Con ellos se recuperó una presidencia de perfil mucho más bajo, sin personalismos y de una acusada tendencia a trabajar de puertas hacia dentro. Son, sencillamente, los perfiles que mejor han funcionado en la CNMV, que por momentos llegó a estar al pie de los caballos por su utilización política.

El organismo ha recuperado más la tranquilidad que el prestigio (que también) con mucho trabajo y sin demasiadas fisuras en estos últimos años. Pero quienes conocen bien los mercados saben que esa estabilidad puede saltar por los aires si se detectan intromisiones políticas que en otros momentos son escandalosas. Por ahí vienen las principales dudas de los agentes del mercado, que esperan que el Gobierno no caiga en determinadas tentaciones.

"Es evidente que Albella no era santo de la devoción del Gobierno, pero hay que reconocer que el Ejecutivo ha respetado su trabajo, sin intromisiones. Otra cosa es lo que ocurra a partir de ahora. Hace falta un perfil que dé continuidad al de Albella, porque un perfil muy técnico es absolutamente necesario en una institución como la CNMV. Pero también porque el momento actual es muy especial", señalan en fuentes financieras.

La realidad es que durante el mandato de Albella se ha preservado la salud de los supervisados, a pesar de que el Covid ha tenido un fuerte impacto en la rentabilidad y los niveles de solvencia de muchos de ellos. La CNMV ha lidiado la situación con eficacia, como también lo ha hecho en asuntos tan sensibles como las reglas del juego de las Sicav o la ofensiva del Gobierno para sacar adelante la Tasa Tobin.

El mercado interpreta que todo lo que sea no dar continuidad a esta forma de gestionar el día a día de los mercados sería un error de grandes dimensiones. "Ahora todo el mundo conoce las reglas del juego, que se respetan por todas las partes. No hay lugar a la improvisación. Hay que seguir mejorando en los tiempos de gestión de los expedientes porque los recursos de la CNMV son limitados, pero el funcionamiento general es bueno", señalan en una gran compañía.

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