Latinoamérica deja de in­te­resar a las em­pre­sas, que se cen­tran en el euro, el dólar y la libra

Las energéticas reconducen sus inversiones hacia países estables para asegurar el dividendo

Iberdrola, Naturgy, Repsol y Endesa dan un fuerte vo­lan­tazo hacia una nueva es­tra­tegia

Eficacia energética.
Eficacia energética.

La transición ener­gé­tica y la crisis eco­nó­mica están pro­vo­cando una pro­funda trans­for­ma­ción del sector en todos los ni­ve­les. De la apuesta que, hasta hace un tiempo, había por in­vertir allá donde hu­biera signos de cre­ci­miento, se ha pa­sado a ser mucho más se­lec­tivo. El sector es­pañol ha de­jado de creer en Latinoamérica y ha co­men­zado a re­con­ducir sus in­ver­siones hacia otras la­ti­tudes con un mayor grado de sol­ven­cia. Menor vo­la­ti­li­dad, países con po­lí­ticas cli­má­ticas am­bi­cio­sas, se­gu­ridad re­gu­la­toria y ca­li­fi­ca­ción cre­di­ticia sol­vente, son el nuevo pa­ra­digma in­versor de Iberdrola, Endesa, Naturgy y Repsol. Todo en aras de ase­gurar el di­vi­dendo y es­ta­bi­lizar los re­sul­tados en unos mo­mentos crí­ti­cos.

El último giro acaba de producirlo Naturgy con la venta de la Compañía General de Electricidad de Chile (CGE) a la estatal china State Grid International Development Limited, por 2.570 millones de euros. Y la última clave del cambio radical del sector la ha dado el presidente de la compañía, Francisco Reynés. “Esta operación no se hace para cambiar la política de remuneración al accionista, el objetivo es adecuar el portfolio a la compañía que queremos: menos volatilidad, más predecible y en entornos con marcos regulatorios estables”.

Ya no todo vale para invertir. La transición energética ha contribuido en una gran parte a este fuerte volantazo en la rueda inversora de las empresas. Pero ha influido mucho el riesgo que supone para el sector invertir en aquellos países donde los cambios políticos se antojan muy poco seguros para la rentabilidad que esperan y la confianza a futuro de los inversores.

Iberdrola, en la misma órbita

El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, ha dicho alto y claro lo que quiere para la eléctrica que más está invirtiendo en renovables en todo el mundo. “Buscamos diversificación estratégica con calificación crediticia y políticas climáticas ambiciosas”.

Precisamente, la eléctrica acaba de revisar su plan estratégico hasta 2025 y ha anunciado que invertirá 75.000 millones de euros, pero muy selectivamente. EEUU, Reino Unido y España se llevará la gran parte del pastel. De hecho, más del 83% de las inversiones que tiene previsto acometer en los próximos cinco años se realizarán en países con calificación crediticia A.

Serán estas tres zonas en las que Iberdrola pondrá todo su arsenal inversor. España se llevará 14.300 millones de euros, mientras que Estados Unidos y Reino Unido recibirán 34.000 millones de la inversión prevista hasta 2025, un 50% del total.

México, de país elegido a ser olvidado

El resto de los países, a excepción de Brasil, apenas si cuentan para el CEO de la compañía española. Hasta México, la región en la que Galán había apostado fuerte por la apertura que los últimos gobiernos han mostrado hacia la privatización, ha dejado, en alguna medida, de interesar a la compañía. Recientemente, el presidente de Iberdrola declaró que la eléctrica no invertirá más en el país azteca hasta que se aclare el actual marco regulatorio.

Las trabas que el presidente Andrés Manuel López Obrador -con claro tinte nacionalista-, han obligado a Galán a realizar un giro y mirar hacia otras latitudes. Harto de las salidas de tono de Obrador, el alto ejecutivo de Iberdrola ha llegado a decir: “si no me queréis me marcho”.

Australia, el nuevo paraíso

Australia, en cambio, se ha convertido en el nuevo paraíso inversor de Iberdrola y Naturgy. Las dos energéticas no van de la mano pero están haciendo prácticamente la misma política de apostar por las regiones donde hay estabilidad regulatoria. Por separado, tienen proyectos en construcción por unos 2.700 megavatios y son dos de las utilities pioneras en el país.

En el caso de Naturgy, Reynés tiene la misma estrategia que Galán: buscar oportunidades de inversión con monedas fuertes y marcos regulatorios estables “para evitar sustos”, declaró ante los analistas cuando explicó el porqué de la venta de CGE en Chille a la china State Grid.

Reynés ha dado además pistas muy claras sobre la nueva estrategia de la compañía tras señalar que no habrá “vacas sagradas”. El CEO de Naturgy ha venido a decir que se ha abierto la puerta a nuevas desinversiones y que la nueva etapa de rotación de activos no ha hecho más que empezar. “Ha llegado el momento de centrarse en la rotación de la cartera para hacer una compañía menos volátil, más predecible y un poco más aburrida”, ha comentado.

El euro, el dólar y la libra esterlina son las tres monedas fuertes para Reynés. Quiere decir con esto que Europa, Estados Unidos y Reino Unido serán las tres zonas donde Naturgy centrará gran parte de sus inversiones.

Repsol, una política similar

La petrolera Repsol está haciendo una política no igual pero bastante similar en cuanto a desinvertir en aquellos activos que son menos rentables para la compañía. La descarbonización, el hundimiento de petróleo y la crisis generada por la pandemia han obligado al presidente, Antonio Brufau, y al consejero delegado, Josu Jon Imaz, a ser más selectivos.

Repsol ha vendido a los activos que tiene en Ecuador a la canadiense New Stratrus Energy, pero la petrolera ha desinvertido además en Angola, Rumanía y Papúa Nueva Guinea. Siguiendo esta misma política, se ha desprendido de la participación que tenía en el bloque de exploración de Bulgaria y ha salido del proyecto en el que estaba conjuntamente con Shell y Gazprom para explorar petróleo en el Ártico. La petrolera española presentará el 26 de noviembre el nuevo plan estratégico 2021-2025 en el que perfilará su nueva estrategia para los próximos cinco años.

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