El mi­nistro del ramo quiere que cada nuevo tra­ba­jador cuente con un plan de pen­siones per­so­na­li­zado

Escrivá se inspira en la Seguridad Social 'a la vasca' para extenderla al Estado

Este sis­tema su­pone la com­pen­sa­ción de la pen­sión pú­blica con un plan co­lec­tivo de la em­presa

Sistema de pensiones
Sistema de pensiones

En el con­junto de España apenas un 10% de aque­llos tra­ba­ja­dores que en­tran a formar parte de una nueva em­presa sus­cribe un plan de pen­sio­nes. Al con­trario de lo que su­cede en el País Vasco y en cuyo ejemplo se ha fi­jado el ac­tual mi­nistro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, que quiere tras­ladar esa idea al con­junto del Estado. Tanto es así que el pro­yecto de Presupuestos para el pró­ximo año in­cluirá, de apro­barse, un epí­grafe en este sen­tido.

Es decir, que estos nuevos empleados de forma automática se adhieran a un plan de pensiones de empresa, como así ocurre de manera muy habitual en el caso de Euskadi. Por poner dos datos sobre la mesa, en el conjunto de las tres provincias vascas el porcentaje de trabajadores con ese plan de pensiones es de media de un 50%, hasta un 70% en el caso de Guipúzcoa.

Un modelo, tal y como defiende el miembro del ejecutivo central, que hará que esa persona cuando llegue el momento de su jubilación pueda complementar sus ingresos con este añadido más que significativo.

Por la parte que le toca a Escrivá, esta medida que pretende generalizar el Gobierno de Pedro Sánchez serviría también para paliar el déficit del actual sistema de pensiones públicas de nuestro país. O, dicho de otro modo, este sistema lo que hace es que se produzca una compensación de la pensión pública con ese plan de pensiones de la empresa en cuestión; por lo que se estarían incentivando los planes colectivos en detrimento de los individuales privados. Y es que mientras la rentabilidad de esos planes de empresa a una década vista es de un 4%, en el caso de los individuales el porcentaje no llega a un 2,8%.

¿Cómo funciona este modelo en el País Vasco?

El modelo que se ha granjeado la simpatía de Escrivá, ya que llega a todo tipo de trabajadores con sueldos dispares, es lo que se conoce como los planes de pensiones de las Entidades de Previsión Social Voluntaria (EPSV) y no es la primera vez que despierta las alabanzas en Madrid ya que también se tomó como referencia para diseñar el Ingreso Mínimo Vital (IMV).

En este caso, estos planes de pensiones de empresa son complementarios a las pensiones públicas y se cierran siempre a través de la negociación colectiva entre empresarios y sindicatos. En concreto, consiste en que tanto la empresa como los propios trabajadores aseguren una compensación económica de cara a su jubilación.

Este tipo de aportación a un plan de pensiones grupal es algo que previamente ha sido consensuado entre patronal y sindicatos en la negociación colectiva de cada empresa. Sin embargo, esto no quiere decir que haya una cantidad fija que deba abonarse por parte del trabajador ni tampoco por parte de la empresa. En algunos casos puede que ese porcentaje solo salga de los ‘bolsillos’ de la propia empresa. Eso sí, ambas partes implicadas cuentan con beneficios fiscales, en cualquier caso.

**Más cambios **

Esta es una de las modificaciones que el actual ejecutivo quiere hacer en la parcela de la Seguridad Social pero no es la única. Así, entre las medidas ya adelantadas por el propio ministro responsable, el Gobierno también tiene previsto reformar todo lo que atañe a la fiscalidad a la que están sujetas la jubilación y los planes de pensiones, así como endurecer los requisitos para acceder a la jubilación anticipada.

En este último punto pretenden penalizar aquellas que se hagan de forma voluntaria o bien, ofrecer incentivos de mejora para los trabajadores que retrasen su retiro profesional más allá de la edad legal establecida para ello.

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