El fondo nor­te­ame­ri­cano KKR tuvo mucho que ver con la en­trada de Nowo en el país

MásMóvil se lanza a la subasta 5G en Portugal y construirá una nueva red de fibra óptica

La nor­ma­tiva lusa para el 5G es­ti­mula la en­trada de nuevas ope­ra­doras fo­rá­neas

Nowo
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MásMóvil se ha lan­zado en plancha al mer­cado por­tu­gués, donde ate­rrizó en agosto 2019, cuando se hizo con una par­ti­ci­pa­ción mi­no­ri­taria en Cabonitel, el dueño de las ope­ra­doras Nowo y Oni. Tras la re­ciente re­es­truc­tu­ra­ción so­cie­taria y ac­cio­na­rial de Cabonitel, la tec­no­ló­gica Gigas se ha que­dado con el 100% de Oni, que li­dera el ne­gocio luso de las te­le­co­mu­ni­ca­ciones em­pre­sa­ria­les, mien­tras que MásMóvil toma el con­trol total de Nowo, desde donde ha pro­me­tido dar mucha guerra a los lí­deres lo­ca­les.

De hecho, con una sola operación, Portugal, que siempre mira de reojo a la inversión española, pasó a tener, de golpe, dos operadoras españolas dispuestas a realizar una fuerte apuesta en sus mercados sectoriales respectivos. A cambio de 40 millones de euros, con la adquisición de Oni, que tiene como clientes a 1.100 grandes y medianas empresa y decenas de operadoras, Gigas multiplica por cuatro su dimensión y se posiciona como operador relevante en el mercado portugués de servicios convergentes de telecomunicaciones, “cloud” y seguridad.

Intereses dispares

Un tipo de negocio que no interesaba a MásMóvil, que compartía el control de Cabonitel con la sociedad de capital riesgo GAEA Inversión (tenían respectivamente un 49,9% y un 50,1% del capital). Lo de Másmóvil es el mercado residencial, con que decidió salir de Oni para concentrar todos sus esfuerzos en la operación de Nowo, cuya red de fibra óptica cubre unos 2 millones de hogares, situados principalmente en Lisboa y en Oporto. Una red que cuenta además con un anillo óptico de conexión con Madrid, y que constituye una prioridad estratégica para MásMóvil.

La estrategia de MásMóvil pretende replicar en Portugal la misma agresividad practicada en España. De hecho ya anunció que utilizará a Nowo para desplegar una nueva red de fibra óptica (el objetivo consiste en alcanzar rápidamente una cobertura de 3 millones de hogares) y hacerse con licencias del espectro 5G, cuya subasta debería empezar el 26 noviembre y estar concluida en febrero 2021, pero es muy posible que quede aplazada sine die.

Lo cierto es que la nueva puesta en escena de MásMóvil en Portugal se produce en un momento muy delicado para el sector, con las operadoras dominantes literalmente en guerra contra Anacom: MEO (la antigua Portugal Telecom, que en 2015, tras el fracaso de la fusión con la brasileña Oi, pasó a manos del grupo francés Altice por 7.400 millones de euros), Nos y la operación de la británica Vodafone, rechazan la reglamentación 5G elaborada por Anacom, muy favorable a nuevos “players”, y hasta amenazan con llevar a la reguladora a los Tribunales.

Vodafone, siempre cabreada

Lo que más enfurece Vodafone, Nos y Altice (la dueña de Meo), es que los nuevos actores con licencias de espectro 5G tengan derecho a utilizar las redes de la competencia para atender clientela conquistada en zonas donde no dispongan cobertura propia. Es el llamado “roaming nacional” de carácter obligatorio creado por Anacom, que quiere, así, forzar la mano para que Vodafone, Nos y Meo negocien con cualquier recién llegado que necesite utilizar sus respectivas redes mientras la autoridad reguladora solo actúe como simplesmediadora.

La obligatoriedad del roaming nacional también se aplicará en el futuro entre las tres grandes operadoras, cuyos niveles de cobertura deberán mejorar considerablemente para situarse en línea con las exigencias de Anacom. Por lo tanto, en un plazo de 5 años, o sea para final del 2025, la infraestructura 5G deberá cubrir al menos el 95% de la población nacional, la red de autopistas, las redes del Metro (Lisboa, Oporto), las conexiones ferroviarias del llamado “pasillo Atlántico”, y no menos del 85% de los tramos principales de la red de carreteras.

Intento recaudatorio

Con las licencias 5G, con cuya venta prevé recaudar unos 238 millones de euros, Anacom pone más presión sobre Meo, Nos y Vodafone. Así, además del polémico “roaming nacional”, los nuevos agentes tendrán una reserva de espectro 5G situado entre los 900 Mhz y los 1800 MHz, pero sin el descuento del 25% previsto inicialmente por Anacom, y a cambio de compromisos de inversión a medio y a largo plazo. Sus servicios móviles, con un débito mínimo de 30Mbps, deberán cubrir en un plazo de 3 y 6 años, respectivamente un 25% y un 50% de la población.

La violenta reacción de las tres grandes operadoras, que además de acudir a los tribunales amenazan Anacom con medidas tan radicales como la suspensión “sine die” de sus planes de inversión, también está relacionada con otra posición polémica de la reguladora. Se trata de que el mayorista británico Defense Air mantenga una licencia de espectro de 3,66GHz, que pese a haber sido atribuida hace ya una década, nunca fue utilizada y seguirá válida hasta por lo menos 2025, con que podrá ser vendida o alquilada a algún operador de red 5G.

Impasible al desaliento

En todo caso, la autoridad reguladora lusa no da ninguna señal de acercamiento a Meo, Nos y Vodafone. Es como se estuviera contando con el apoyo incondicional, no solo del gobierno de Antonio Costa, que en estos días de pandemia no goza de gran popularidad, sino también de Bruselas. La consejera de la competencia Maghrethe Vestager es una férrea defensora de subastas que no sean “simples concursos de belleza” para las grandes operadoras, y para atraer nuevos actores y más inversión, apoya medidas como las reservas de espectro 5G.

La subasta portuguesa incide sobre una decena de bloques de espectro situados entre los 700 Mhz y los 3,66GHz, en línea, según Anacom, con otras operaciones 5G en Europa. Según los expertos, la nueva tecnología tendrá los próximos 15 años un impacto de 35.000 millones de euros en la economía lusa. Sin embargo, cabe recordar que una tercera parte de los portugueses aun no utiliza smartphones, y por lo tanto vive prácticamente al margen de la red 4G, lanzada hace ya una década, y cuya cobertura alcanza casi un 99,5% de la población.

Alcance a las zonas rurales

En relación con el despliegue de fibra óptica, FTTH Council Europe sitúa Portugal como líder europeo: la red cubriría ya 53% de las zonas rurales lusas, frente a una media europea del 18%, con que el país vecino superaría España (42%), Francia (38%) y estaría muy por encima de Alemania (6%). Pero según Eurostat, un 72% de la clientela lusa sigue “secuestrada”, con duros contratos de fidelización y unas ofertas artificiales (canales de tv que nadie ve, minutos de comunicaciones que nadie utiliza), y con tarifas un 19,7% más altas a la media europea.

O sea, de algún modo Portugal surge como una tierra de buenas oportunidades para operadoras dinámicas, ambiciosas y competitivas, a las cuales Anacom pone prácticamente una “alfombra roja”, para entrar en el país, y hacer una feroz competencia a las hasta ahora confortablemente instaladas, Meo, Nos y Vodafone. Una situación, por lo tanto, hecha a la medida de MásMóvil, que ya dio sobradas pruebas de su dinamismo en España, y que tras la Opa de 2,970 millones lanzada por KKR/Cinven/Providence, alimenta nuevas ambiciones.

Agresividad de KKK

Llama la atención, al respecto, que no es la primera vez que KKR se hace con el control de Nowo (la antigua Cabovisao creada en 1993), que lleva tiempo cambiando de manos: en 2012 fue adquirida por Altice, hasta que, en 2015, tras la adquisición de Portugal Telecom, el grupo galo tuvo que desprenderse a la vez de Nowo y de Oni. El comprador fue Apax France, que, pasados tres años, aceptó vender ambas operaciones, que pasaron entonces al control del fondo KKR, que facilitó la entrada de MásMóvil en Nowo.

Cabe recordar que los primeros pasos de Nowo en el país vecino no fueron del todo pacíficos. A final del 2019, la Autoridad de la Competencia (AdC) anunció la apertura de un expediente a Meo y Nowo, por unas presuntas prácticas concertadas, relacionadas con la fijación de tarifas móviles y fijas. Y hace 4 meses, AdC volvió a cuestionar, ya no solo Meo y Nowo, sino también a Nos y a Vodafone, por haber acordado frenar la competencia publicitaria a través el motor de buscas de Google, en contra de los intereses de la clientela.

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