ANÁLISIS

FMI sobre España: lo que dice y lo que se dice que dice

El or­ga­nismo re­clama un pre­su­puesto ex­pan­sivo que pre­cisa de una ma­yoría par­la­men­taria

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En el Resumen de Confidenciales del pa­sado sá­bado de www.­ca­pi­tal­ma­drid.com se re­pro­du­cía, en su to­ta­li­dad, el in­forme del Directorio Ejecutivo del FMI sobre España. Se abría el in­forme con estas pa­la­bras: “La pan­demia Covid-19 ha afec­tado a la eco­nomía y la so­ciedad de España tras cinco años de fuerte cre­ci­miento ge­ne­rador de em­pleo”. En efecto, un es­fuerzo la­boral y em­pre­sa­rial abri­gado por una po­lí­tica eco­nó­mica de go­biernos con­ser­va­dores y so­cial­de­mó­cra­tas. España avanzó a un ritmo sos­te­nido, in­cluso más in­tenso que el de otras de­mo­cra­cias ve­ci­nas.

La descripción del FMI no se ajusta en nada a la calificación de Estado fallido como se ha venido aireando. Un Estado fallido es aquel que “carece de capacidad o voluntad para proteger a sus ciudadanos; un Estado que se considera más allá del alcance del derecho nacional o internacional; un Estado que padece un déficit democrático y priva a sus instituciones de auténtica sustancia” (Noam Chomsky, “Estados Fallidos”).

El FMI prevé una caída del 12,8% del PIB español en el presente año. La magnitud de la caída refleja la intensidad en la propagación de los contagios, lo que exigió estrictas medidas de confinamiento que impactaron sobre un tejido económico en el que predominan las pequeñas y medianas industrias, la importancia del turismo y el uso generalizado de contratos temporales.

El Gobierno español ha afrontado el confinamiento y los rasgos estructurales de nuestro tejido productivo, anota el FMI, con “medidas de mantenimiento de rentas y apoyo a la liquidez que han contenido los efectos económicos de la pandemia”.

Los ERTEs han sido fundamentales para limitar el impacto sobre el desempleo. El sector bancario, respaldado por avales con fondos públicos, junto a la política monetaria del BCE, ha mantenido su apoyo a la economía real. El impacto de todos estos estímulos sobre las cuentas del Estado ha aumentado el volumen de deuda pública hasta una cota del 120% del PIB.

Los rebrotes de la pandemia están frenando la recuperación que, no obstante, el FMI estima un avance del PIB del 7,2% en 2021 y del 4,5% en 2022. La tasa de ahorro de las familias que ha subido hasta el 13% de la Renta Nacional en 2020, descenderá hasta el 8,2% en 2021 y al 6,4% en 2022. La tasa de paro del 16,8% prevista para 2020, lejos todavía del 21,1-19,6% de 2015-2016 bajaría al 15,7 en 2022. El FMI estima que las exportaciones crecerán más deprisa que las importaciones y continuará el saldo positivo de nuestra balanza de pagos.

Los directores del FMI coinciden en que la consolidación fiscal y la bajada de la deuda pública implica una mejora en la progresividad de los impuestos, la capacidad de recaudación y la reforma del sistema de pensiones. Simultáneamente, el FMI celebra los esfuerzos para fortalecer la red de protección social con la introducción del Ingreso Mínimo Vital.

En resumen, correlación entre la caída del PIB y los condicionantes estructurales de la economía española. Elogio a los ERTEs y los avales públicos que han impedido una paralización de la actividad y han sido un freno para la desaparición o hundimiento de sueldos y salarios. En definitiva, necesidad de un presupuesto expansivo que precisa de una mayoría parlamentaria ajena a cualquier objeción sobre el voto de cualquier partido político, la renovación del Poder Judicial o las interferencias acerca de la libertad de expresión.

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