AJUSTE DE PLANTILLA

El grupo, ade­más, plantea la re­ubi­ca­ción de más de un mi­llar de em­pleados

El Santander arranca el martes la negociación del ajuste con 4.000 empleos menos

Se ce­rrarán en torno a 1.000 su­cur­sa­les, un 30% del total con las que cuenta

Hipoteca santander
Oficina del Santander-

Las ci­fras ya están sobre la mesa y tan sólo falta que se inicie el pe­riodo de ne­go­cia­ción que se di­la­tará du­rante 30 días. El Santander ha plan­teado a los sin­di­catos la eli­mi­na­ción de 4.000 puestos de tra­bajo, prin­ci­pal­mente por pre­ju­bi­la­cio­nes, y la re­co­lo­ca­ción de unos 1.100 tra­ba­ja­dores dentro del grupo, sobre todo en el ser­vicio Santander Personal, el centro de los ges­tores re­mo­tos.

El plan también prevé el cierre de un millar de oficinas, un 30% de las 3.110 que tenía al cierre de septiembre. Se trata del tercer ajuste en los últimos tres años y el más duro de todos ellos.

El Santander ha propuesto a los sindicatos un recorte de personal de 4.000 empleos, entre prejubilaciones y bajas incentivadas, en su plan de transformación y eficiencia. Junto a esas bajas, el grupo presidido por Ana Botín ha fijado en 1.100 los trabajadores que serán reubicados en distintas áreas del grupo, sobre todo en Santander Personal, el centro de los gestores remotos.

La propuesta del Santander supera la cifra inicial que se barajó a finales de octubre (unos 3.000 empleos menos) y que coincidió con la presentación de los resultados del tercer trimestre. Por aquel entonces, el consejero delegado, José Antonio Álvarez, evitó concretar las cifras del ajuste hasta hablar con los representantes sindicales.

De hecho, este expediente de regulación de empleo (ERE) es el mayor que acomete el Santander en los últimos años, ya que en los dos anteriores el recorte de empleos fue en conjunto de unos 4.300 puestos de trabajo como consecuencia de la integración de la plantilla de Banco Popular.

El nuevo plan se justifica en la baja rentabilidad y en cómo se ha disparado la relación del banco con sus clientes por canales digitales como consecuencia de la pandemia. Por estos factores, el grupo echará el cierre a un millar de oficinas, lo que supondría un 30% de la actual red compuesta por 3.110 sucursales (según datos al cierre de septiembre).

Las negociaciones, según lo previsto y fijado, se extenderán hasta casi vísperas de la Navidad y el objetivo es iniciar el ajuste de plantilla y de sucursales durante el primer trimestre de un 2021 que aún se prevé muy complicado para el conjunto de la banca, ya que es cuando pueden aflorar las morosidades de algunas moratorias concedidas tanto por la vía gubernamental como por la sectorial.

Ajustes generalizados

El caso del Santander no es el único entre los principales bancos españoles, cuyas cuentas trimestrales se han visto lastradas a lo largo del actual ejercicio por millonarias provisiones ante la crisis del coronavirus y el saneamiento de los fondos de comercio de algunas filiales de los dos grandes del sector, como también ha ocurrido en el BBVA.

Sabadell e Ibercaja también negocian el ajuste de sus plantillas y redes para poder ganar en eficiencia y rentabilidad, aunque en el caso del grupo presidido por José Oliu ya se barajaban más cierres de oficinas de los previstos a mitad del actual ejercicio por el avance registrado en canales digitales como consecuencia de la pandemia.

Bankia y CaixaBank aún no han cuantificado el ajuste que tendrán que acometer en cuanto se cierre la fusión anunciada y que se pretende culminar en el primer trimestre de 2021. Será entonces cuando la dirección del banco resultante comunique sus planes a los representantes sindicales y se inicien las negociaciones.

BBVA es el único de los grandes bancos que ha descartado aplicar ERE alguno, al menos por el momento y bajo dicha modalidad. En la práctica, el grupo presidido por Carlos Torres ha aplicado continuos ajustes tanto de empleados como de oficinas en los últimos meses.

Artículos relacionados