Monitor del Seguro

El ahorro en estos pro­ductos des­ciende o se des­ace­lera drás­ti­ca­mente

El Covid-19 da la vuelta al seguro de Vida

El se­guro re­clama la co­la­bo­ra­ción pú­bli­co-­pri­vada en el ám­bito de las pen­siones

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La pan­demia se ha de­jado sentir en mu­chos ám­bi­tos, entre ellos el bol­sillo de los ciu­da­da­nos, y eso se nota en otras mu­chas co­sas, entre ellas la ca­pa­cidad de aho­rro. Las ci­fras de la evo­lu­ción del ahorro ges­tio­nado por las ase­gu­ra­doras lo de­mues­tran. Las com­pañías ate­so­raban 238.721 mi­llones de euros de sus clientes a cierre de sep­tiem­bre, según los datos de ICEA (Investigación Cooperativa entre Entidades Aseguradoras y Fondos de Pensiones) he­chos pú­blicos por Unespa.

Prácticamente lo mismo que un año atrás. Si se compara con el dato del pasado diciembre, esta cifra representa un descenso del 0,94%.

De esa cantidad, 192.887 millones corresponden a productos de seguro, un 0,87% menos en tasa interanual, y un 1% menos respecto a enero. Estas cifras ya son reveladoras, pero si estos datos de evolución se comparan con los de hace un año se aprecia mejor el impacto que ha tenido la crisis generada por el COVID-19, la tendencia que ha truncado la irrupción del virus en nuestras vidas. En septiembre de 2019, el seguro de Vida crecía a un ritmo del 3,68% en tasa interanual y del 3,21% desde principios del año.

En esa misma fecha, septiembre de 2019, todos los producto de Vida Ahorro y los seguros de Vida Riesgo exhibían crecimientos en tasa interanual. En septiembre de 2020 sufren retrocesos los Planes de Previsión Asegurados (-2,30% frente a un crecimiento en 2019 del +0,97%), los capitales diferidos (-2,60 vs. +2,18%), las rentas vitalicias y temporales (-1,10% vs. +2,28%) y las rentas vitalicias fruto de la transformación de algún elemento patrimonial (-6,05% vs. +21,59%).

Igual que ocurriera hace tres meses (los datos del primer semestre), llama la atención la evolución de estos últimos productos, que han estado creciendo en ahorro gestionado trimestre a trimestre (hasta junio de 2020) desde que la última reforma fiscal, que entró en vigor en 2015, estableciera que las personas mayores de 65 años que destinen el dinero logrado con la venta de cualquier elemento patrimonial a una renta vitalicia asegurada tienen como beneficio fiscal la exención de las ganancias patrimoniales obtenidas con la venta.

Si en lo que nos fijamos son en los seguros de Ahorro que sí han logrado incrementar las provisiones técnicas en los nueve primeros meses del año, los PIAS (+0,05% vs. +6,75% ), SIALP (+2,56% vs. +17,68% ) y los unit linked (5,50% vs. +11,48%), lo que se aprecia es una desaceleración brutal del crecimiento que no pronostica grandes alegrías de cara al final de año.

Lo mismo ocurre con los seguros de Vida Riesgo (+2,90% vs. +4,18%), aunque en este caso mantienen mejor el tipo. No obstante, para medir la evolución de este tipo de seguros es más relevante fijarse en la facturación por la venta de pólizas (primas), y aquí sí es más evidente la desaceleración (-0,20 vs. +3,07%). ¿Y qué pasa con el patrimonio de las aseguradoras en planes de pensiones? Creció un 1,93% en tasa interanual mientras que un año antes lo hacía a un ritmo del 3,93%.

Los datos muestran que el seguro de Vida tiene por delante un último trimestre complicado, pero también los ciudadanos, que han dejado de ahorrar con la vista puesta en el largo plazo, si bien tampoco antes del coronavirus dedicaban demasiado capital al ahorro financiero. Esta situación preocupa especialmente al sector asegurador. La presidenta de Unespa, Pilar González de Frutos, ponía sobre la mesa recientemente un dato: 96 de cada 100 euros que van a ser algún día pagados a alguno de los españoles que ha generado un derecho de pensión los pagará el Estado.

“El sistema de pensiones no tiene pandemia, pero sí un problema. Es un problema demográfico, bien conocido desde hace ya muchos años, pero que no por ello no va a dejar de tener unas consecuencias muy graves sobre dicho sistema. Es un problema, además, que, si se sigue abordando ‘ceteris paribus’, esto es, partiendo de la base de que el sistema de bienestar siga siendo básicamente el mismo que es ahora, regido por las mismas reglas, solo va a poder ajustarse por un flanco, como ya comienzan a insinuar los expertos, tanto públicos como privados. Ese flanco es la edad de jubilación”.

Ante esta situación la industria aseguradora reclama la colaboración público-privada en el ámbito de las pensiones. “Deberíamos empezar a pensar que un sistema de jubilación racional, suficiente y sostenible pasa por la instrumentación de un pilar de capitalización, hoy inexistente, en el que participen las rentas bajas y los trabajadores menos cualificados. Porque, si nos preocupa la igualdad, hay que decir que no hay nada menos igualitario que lo que tenemos hoy en día: un sistema en el que ahorran quienes están bajo las condiciones objetivas de tener que ahorrar porque se ven afectados por el tope máximo de la pensión de reparto. Eso que otros llaman ‘los ricos’”.

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