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Ebro Foods, margen de seguridad

El miedo a un pro­lon­gado pe­ríodo de crisis obliga a las em­presas a adoptar me­didas que quizá en otro con­texto no se pro­du­ci­rían. Dentro de este marco se po­dría en­cua­drar la venta de Ebro Foods de parte de su ne­gocio menos es­tra­té­gico.

Es el que más problemas ha generado en Canadá para contar con un colchón, aunque no le haga excesiva falta, en momentos de alta incertidumbre.

El grupo de alimentación valenciano, a través de sus filiales canadiense Catelli Foods Corporation y estadounidense Riviana, ha acordado la venta al Grupo Barilla del negocio de pasta seca “Catelli” en el país norteamericano. El negocio vendido comprende las marcas Catelli, Lancia y Splendor y la planta de Montreal (Québec).

La cifra de facturación del negocio durante el pasado ejercicio se elevó a 103,2 millones de dólares canadienses, unos 69 millones de euros al cambio, aportando un resultado neto al Grupo Ebro algo más de 6,4 millones de euros. A efectos de la transacción, el total del negocio se ha valorado en 165 millones de dólares canadienses, en torno a 111 millones de euros, antes de cualquier eventual ajuste por deuda y capital circulante.

Esta desinversión no le generará plusvalías a la cotizada española, pero resulta muy positiva desde el punto de vista financiero con un favorable impacto en la deuda. Además, el grupo continuará presente en el mercado canadiense con sus marcas Garofalo (pasta seca), Olivieri (pasta fresca y salsas) y arroz (Minute Rice y Tilda), centrando sus recursos en Canadá en esas marcas.

La venta se produce, en cualquier caso, en un momento dulce para la compañía de alimentación. El beneficio al cierre del tercer trimestre se ha disparado hasta los 147 millones de euros, un 27% mayor al obtenido en el mismo período del año anterior, gracias a un crecimiento de las ventas superior al 19%. En este sentido, la compañía ha destacado su capacidad para absorber los picos de demanda producida en momentos puntuales durante la pandemia.

Todo ello le permite ser muy optimista de cara a cumplir sus previsiones de crecimiento al cierre del ejercicio, lo que pone en evidencia el acierto en las decisiones estratégicas como la adquisición de Tilda, que a septiembre ya ha superado la facturación de todo 2019, así como por el buen posicionamiento de sus marcas.

Esta capacidad no solo para eludir sino también para sacar provecho de la crisis explica la fortaleza de sus acciones en medio del derrumbe general del mercado. Sus acciones cotizan en torno a los 20 euros, muy cerca de los máximos absolutos registrados en agosto, y con una clara tendencia ascendente.

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