OPINIÓN

El Brexit británico de las dos Europas y el brexit español de las dos derechas

Apreciación de la libra es­ter­lina como reac­ción ante la po­si­bi­lidad de un cambio en las re­la­ciones entre el RU y la UE. Compromiso de las dos partes para “intensificar” las ne­go­cia­ciones a la vez que se sua­vizan las de­cla­ra­ciones re­tó­ricas por ambos la­dos. Un fo­go­nazo de es­pe­ranza. Un op­ti­mismo que A. B. Donnell que acon­seja tratar con pre­cau­ción en vista de los in­tereses in­su­pe­ra­bles del pre­mier bri­tá­nico Johnson.

En el capítulo de las reglas de competencia, ayudas de estado, se interpone, por ejemplo, la firme intención del asesor áulico de Johnson, Dominic Cumming, para equilibrar la situación de las zonas más prosperas y las más deprimidas (el Noroeste laborista votó por Johnson en las últimas elecciones). Igualmente existe la intención de subsidiar a sectores o empresas inviables necesitadas de ayudas públicas. Este es una parte del nuevo programa británico.

Las iniciativas del nuevo soberanismo chocan abruptamente contra la historia del partido conservador, especialmente desde el gobierno de M. Thahter. Una facción del partido conservador es contraria a una mayor presencia del Estado en la economía. En lo que concierne al marco regulatorio rechazado por los mas recalcitrantes defensores del Brexit también contrasta con la posición británica mantenida cuando se negoció, 1986, el Acta Única Europea.

En el debate entre los países miembros de UE sobre más o menos regulación los británicos apostaron firmemente por “menos regulaciones”. Curiosamente el Brexit se plantea para incrementar las regulaciones.

Brexit sin acuerdo

Ante estas contradicciones Donnelly se inclina por un Brexit sin acuerdo. El acuerdo implica la aprobación del mismo por el Parlamento. Ahora bien, en ese Parlamento el gobierno corre el riesgo de no tener suficiente mayoría entre sus filas y necesitar del voto laborista. Un riesgo. Una humillación para el partido conservador y, sobre todo, la incógnita acerca de la continuidad de Johnson como primer ministro.

Un Brexit sin acuerdo será negativo para la economía y la iniciativa privada. Un Brexit sin acuerdo exigirá una mayor presencia del Estado británico, que, precisamente, no anda sobrado de recursos. ¿Tendrá la iniciativa privada británica suficiente musculatura para levantar la actividad económica y el empleo? Ahora bien, concluye Donnelly, Johnson elegirá entre el Reino y la Reina y mantenerse como primer ministro.

En nuestra España del virus y la confrontación, Pablo Casado le ha lanzado el guante a Santiago Abascal. Sólo el PP representa la oposición. ¿El PP se inclinaría hacia posiciones como las de Merkel y Macron contrarias a Alternativa por Alemania o el Frente Nacional? ¿Resistirá este enfrentamiento la ideología y los intereses de la derecha política española? ¿Acuerdos con socialistas y Podemos como los alcanzados en el regimen sobre las pensiones en el marco del Pacto de Toledo?

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