Las metas eco­nó­micas de la nueva le­gis­la­tura se basan en un 50% en esta apuesta

Urkullu quiere resucitar la vieja gloria industrial vasca

Industria y ser­vi­cios avan­za­dos, los pesos pe­sados de la le­gis­la­tura au­to­nó­mica

Iñigo Urkullu.
Iñigo Urkullu.

Hace unos meses Iñigo Urkullu re­va­li­daba una vez más su asiento como pre­si­dente del Ejecutivo Vasco. Era me­diados del mes de julio cuando se ce­le­braban unas elec­ciones apla­zadas por el co­mienzo de la pan­demia y que daban la vic­toria de nuevo al an­te­rior in­qui­lino de Ajuria Enea. Pasado el ve­rano y casi en­trando en el in­vierno, toca ahora el turno de tra­ba­jar, en un mo­mento com­pli­cado de crisis sa­ni­taria y eco­nó­mica, y de poner sobre la mesa las pro­mesas que en su día se hi­cieron en cam­paña elec­to­ral.

Algo que se traduce en el desarrollo de 25 áreas de actuación, la aplicación de cerca de 150 compromisos de programa, además de dar luz verde a 650 iniciativas al respecto. Un decálogo donde la industria tendrá el principal protagonismo durante los próximos 4 años.

La industria: clave de la nueva legislatura vasca

Ese es el objetivo del Gobierno Vasco, que los sectores de la industria y los servicios avanzados supongan casi la mitad, el 40% para ser más exactos, del Producto Interior Bruto del País Vasco. Una noticia que no es nueva y que ya había avanzado, cuando Iñigo Urkullu era candidato, en las semanas previas al encuentro en las urnas. Entonces, el que fuera candidato del PNV, defendía este modelo convertido, además, en un “sujeto activo y comprometido con la lucha contra el cambio climático”.

Un futuro cercano que continuaría, en palabras del ahora ya lehendakari, la senda que ha hecho que Euskadi se haya convertido en todo un referente a nivel europeo en lo que se ha denominado Industria 4.0. El motor de la innovación y de la economía vasca, en otras palabas.

Y es que recuperar y asegurar la fortaleza del tejido empresarial vasco se perfila como clave, pero también, no vamos a engañarnos, complicado al mismo tiempo en esta legislatura. Según el Plan de Industria 2017-2020, la idea que se marcaba inicialmente era llegar al 25% del PIB vasco en cuanto a peso de la industria (hace 20 años superaba el 30%), ya que con la anterior crisis del año 2008 dicho número se redujo hasta el 24%.

Una larga lista de retos hasta el año 2024

Pero no solo se han fijado únicamente ese objetivo desde Lehendakaritza. Otra de las metas cruciales, especialmente si tenemos en cuenta el año que nos toca vivir (y los venideros), es que se reduzca la tasa de paro por debajo del 10% en Euskadi. Recordemos en este punto que las previsiones de los máximos responsables del ejecutivo autonómico era cerrar este 2020 con un porcentaje de desempleo cercano al 14% en el conjunto de las tres provincias vascas.

Una hoja de ruta que no termina únicamente en esos puntos y a los que también se suma la pretensión por parte del los jetzales de impulsar las energías renovables hasta el 20% en lo que se refiere el consumo final, aumentar la natalidad en un 10% en la Comunidad Autónoma del País Vasco, así como mantener una esperanza de vida de su población cercana a los 85 años como ellos mismos han apuntado. Precisamente, el reto de frenar el envejecimiento de sus habitantes es otro de los empeños importantes para los próximos años en Euskadi.

En resumen, una gestión que llevará, hasta el año 2024, como ejes principales durante estos cuatro años la economía, el empleo y la salud. No era de extrañar a tenor de los tiempos convulsos que nos está tocando vivir en todo el país. Y todo esto al margen de las “peleas”, ya conocidas, con el Gobierno Central a la hora de ampliar los límites de deuda y déficit para, de esta manera, cubrir en parte la pérdida de ingresos derivada de una menor recaudación de impuestos.

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