Fortalece su ex­po­si­ción en Norteamérica pese a au­mentar su nivel de deuda

El golpe de Iberdrola en EEUU tiene el respaldo de los analistas

Consideran que se re­fuerza el po­ten­cial de la eléc­trica, au­menta su ebitda y me­jora el be­ne­ficio por ac­ción

Avangrid
Avangrid

Iberdrola ha dado otro golpe de efecto en el ne­gocio de las re­no­va­bles tras la compra en Estados Unidos de la com­pañía PNM a manos de su fi­lial es­ta­dou­ni­dense Avangrid. Los ana­listas han des­ta­cado la ad­qui­si­ción, con apenas sal­ve­da­des, pues con­si­deran que se re­fuerza el po­ten­cial de la eléc­trica. Pese a tener una deuda de 37.800 mi­llones de euros y, con la ope­ra­ción, se ele­varía a unos 42.000 mi­llo­nes, se es­tima que in­cre­menta su ebitda y me­jora el be­ne­ficio por ac­ción.

La agencia de calificación Moody’s señala que la utility que preside Ignacio Sánchez Galán mejora la exposición de la compañía en Estados Unidos y potencia su perfil de riesgo. Además, destaca que le permitirá aumentar su diversificación en los estados de EEUU, al tener Avangrid únicamente presencia en Nuevo México y Texas con 1.600 megavatios de generación renovable no regulados y otros 1.400 megavatios en cartera, mientras que sus actividades de servicios públicos regulados se encuentran en Nueva York, Connecticut, Maine y Massachusetts.

Moody’s advierte, en cambio, de que la compra expondrá a Iberdrola a un marco regulatorio como el de Nuevo México menos favorable en comparación a los que está expuesto la filial Avangrid. Además, subraya que podría incrementar algo la subordinación de la deuda de la compañía.

Tercer operador de renovables

La integración convertirá al nuevo grupo en el tercer operador de renovables de EEUU con una presencia en 24 estados. El futuro grupo contará con activos superiores a los 40.000 millones de dólares. Generará un ebitda de 2.500 millones de dólares y un beneficio neto de 850 millones de dólares.

Asimismo, gestionará más de 4,1 millones de puntos de suministro, una base de activos regulados de 14.400 millones de dólares, más de 168.000 kilómetros de redes y unos 10.900 megavatios de capacidad instalada.

Bernstein señala que le gusta el acuerdo de compra de PNM. En su análisis, subraya que se mantiene la orientación para 2020 pero se reserva una lectura más pormenorizada tras la presentación del nuevo plan estratégico de la eléctrica el próximo 5 de noviembre.

En su opinión, la adquisición de PNM por parte de Avangrid en unos 7.000 millones de euros está en línea con la estrategia de Iberdrola de hacer crecer las energías renovables y las actividades reguladas en países con sólidas calificaciones crediticias.

En este sentido, subraya que los activos de PNM se basan en geografías que son bien conocidas por Avangrid y con fuertes oportunidades de crecimiento, y también hay más ventajas de las inversiones en transporte y distribución. El acuerdo aumentará los beneficios en un 3% durante el primer año de la operación.

Se estima que todo el proceso quede cerrado en 2021, por lo que sería en 2022 cuando se contabilizarían los efectos en los resultados globales del grupo. La oferta de 50,30 dólares por acción representa una prima del 10% sobre un precio de negociación aparentemente deprimido de 45,74 dólares por acción.

Oportunidad de lograr activos regulados

CaixaBank BPI ve también la fusión entre Avangrid y PNM como una oportunidad para acceder a activos regulados en EEUU, en estados donde Iberdrola ya está presente, permitiendo a la vez una aceleración en el crecimiento orgánico. Iberdrola suscribirá una ampliación de capital en Avangrid -todavía no está perfilada-, pero la compañía mantendrá el 81% que tiene en la filial. Galán ha descartado que vaya a realizar una ampliación de capital en Iberdrola.

Para Mediobanca, con la adquisición de PNM, la utility confirma su modelo de negocio que pretende centrarse en el rápido desarrollo de las energías renovables en EEUU y España, y con un enfoque global en el mundo occidental, junto con una posición de liderazgo en el desarrollo global de la energía eólica marina.

Fidentis destaca que la transacción tiene un fundamento estratégico en el negocio de redes de EEUU. Califica la compra de “atractiva” en términos de rentabilidad y expectativas de crecimiento. Bankinter dice al respecto que la operación está en consonancia con la estrategia de Iberdrola de invertir y crecer internacionalmente en renovables y en redes.

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