OPINIÓN

Nuevas pers­pec­tivas de acuerdo UK-UE

La autarquía de Santiago Abascal y la apreciación de la libra

El na­cio­na­lismo de Santiago Abascal es otra ob­se­sión neu­ró­tica y además con­ta­giosa

Sebastián Abascal.
Sebastián Abascal.

“Los na­cio­na­lismos son como los neu­ró­ti­cos; se ob­se­sionan con una sola co­sa”. Lo afirma Kapka Kassabova (refugiada búl­gara en Escocia) en el libro de su viaje, “Frontera”, al borde su­ro­riental de Europa. Un rincón donde han con­vi­vido búl­garos (musulmanes), tur­cos, griegos y gi­tanos hasta que los na­cio­na­lismos ex­clu­yentes de­ci­dieron su ex­pul­sión de sus ha­ciendas y ho­ga­res.

Más de 300.000 búlgaros musulmanes fueron expulsados a Turquía. Agricultores que cultivaban tabaco oriental y rosas damasquinas -materia prima clave para la elaboración de perfumes- inmigrantes forzosos en la Turquía moderna. Esto sucedía unos meses antes, en 1989, de la caída del Muro de Berlín. Tampoco turcos, griegos o gitanos fueron respetados durante la guerra de los Balcanes, a principios del pasado siglo XX o durante las dos guerras mundiales, la guerra civil griega o el enfrentamiento entre Grecia y Turquía.

El nacionalismo de Santiago Abascal es otra obsesión neurótica y además contagiosa. Esta castiza Alternativa por España pretende inocular a sus compatriotas aquél otro reclamo de “Santiago y cierra España”.

Estos mismos días de la moción de censura se producía una revalorización de la libra esterlina, sencillamente porque la ruptura del Brexit experimentaba un compás de espera. Nuevas perspectivas de acuerdo UK-UE. El Reino Unido aceptaría levantar el bloqueo de las negociaciones con Europa y su moneda se apreciaba un 1,6% frente al dólar. La soberanía británica se robustece.

El negociador comunitario Michel Barnier confirma que no es el propósito de la UE menospreciar y mucho menos socavar la soberanía del Reino Unido. Por el contrario, es hora de avanzar en los contenciosos pendientes: Acuerdos de pesca; reglas de competencia leal y mecanismo de resolución de conflictos.

Derechos de pesca. Aguas territoriales británicas ricas en pescado. Un recurso al que su población no es especialmente aficionada. Tampoco sus flotas y sus marineros están especialmente pertrechados ni tampoco cuentan con las habilidades propias de estas artes. Un recurso, el pesquero, que sin embargo y naturalmente, intentan vender a buen precio.

Reglas de Competencia. La parte europea reclama jugar en “a level playing field” nada de ventajas competitivas y siempre dentro de los límites pactados en los acuerdos vigentes del libre comercio. Esos acuerdos que reclama el negociador británico. Mecanismos de resolución de conflictos. ¿Acaso no es práctica común bien conocida y utilizada, la aceptación por parte de muchas empresas europeas de los Tribunales de Arbitraje radicados en el Reino Unido?

La retórica de Johnson y la templanza de Merkel, frente a frente, mientras las buenas maneras y las habilidades negociadoras de Michel Barnier y David Frost están acercando posiciones en lugar de alejarlas. Y todo ello sin despreciar los intereses económicos y financieros de las empresas radicadas en el Reino Unido ni tampoco el interés de la City.

La eventual aproximación de posiciones se ha traducido en un empujón para la libra. Una inequívoca señal de confianza de la comunidad financiera internacional. Y, por último: ¿Cuál sería la orientación de la moneda soberana española si Santiago Abascal y los suyos hicieran realidad sus proyectos de autarquía patriótica? ¿Cuánto se tardaría en devaluar esa nueva moneda?.

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