ANÁLISIS

El comercio exterior en agosto mantiene el pulso al covid

España man­tiene un su­pe­rávit con la UE y la Eurozona y me­jora el dé­ficit el resto del mundo

Comercio exterior.
Comercio exterior.

Las tran­sac­ciones de mer­can­cías de España con el resto del mundo re­flejan la con­trac­ción de la eco­nomía in­ter­na­cional a causa de la pan­de­mia, pero man­tienen un sa­neado equi­li­brio de las cuentas con el ex­te­rior. En el mes de agosto, así como en el pe­ríodo enero-a­gosto, han des­cen­dido las ex­por­ta­cio­nes, así como las im­por­ta­cio­nes. El saldo co­mer­cial, por el mayor peso de estas úl­ti­mas, ha re­gis­trado una im­por­tante me­jora. España man­tiene un su­pe­rávit con la UE y la Eurozona, a la vez que se con­trae el dé­ficit con el resto del mundo.

En agosto las exportaciones disminuyeron un 9,1% y las importaciones en un 17,2%, descensos todos ellos en tasa interanual. El saldo comercial mejoró en un 58,4% respecto al mismo mes de 2019. Tanto el déficit no energético como el energético fue inferior al de agosto del pasado año. La tasa de cobertura exportación-importación se situó en una cota del 91,1%, ocho puntos porcentuales por encima de agosto de 2019. Curiosidad: El sector del automóvil fue en agosto el que contribuyó más positivamente en la evolución de las exportaciones.

En el período enero-agosto las exportaciones bajaron un 14% en tanto que las importaciones lo hicieron en un 18,1% en tasa interanual. El saldo comercial registró una mejora del 54,6%. El no energético consiguió un superávit de 692 millones de euros frente a un déficit de 5.348 millones de euros en los primeros ocho meses de 2019. El déficit energético también mejoró en un 35%.

En cifras totales se pasó de un déficit de 21.283 millones de euros en enero-agosto de 2019 a un déficit de 9.615 millones en 2020. La tasa de cobertura se sitúa en un 94,5%, una cota que ya quisieran países como los EEUU o UK.

El sector de alimentación se mantiene en cabeza con un 20,5% del total de exportaciones y con un incremento interanual del 5,5%. La pandemia no está haciendo mella en nuestras ventas de productos agrarios. ¿Explicaría esta evolución la tranquilidad reivindicativa en el campo?

Se confirma por otro lado la continuidad de un superávit comercial con la UE y Eurozona a la vez que se recorta el déficit con los países no comunitarios. Las ventas a China han crecido en estos ocho meses en un 18% mientras nuestras compras han bajado en un 2%.

El número de exportadores regulares, tres años seguidos de actividad exportadora, avanzó entre enero-agosto en un 1% lo que de algún modo confirma la presencia de las empresas españolas en los intercambios con el exterior.

La Unión Europea sigue siendo nuestro principal cliente. Quedan lejos aquellos días en que cundía el pánico por una apertura de nuestras fronteras comerciales a los países del entonces Mercado Común. Se argumentaba en aquella España tradicionalmente autárquica que los superiores niveles de productividad europeos impedirían resistir a un comercio libre sin la salvaguardia de aranceles o devaluaciones competitivas.

En la distribución geográfica de nuestro comercio exterior la UE mantiene su condición de mercado preferente, un 60% del total, lo que ofrece una confortable cobertura en un mundo en el que las alianzas atlánticas recortan sus preferencias.

La Guerra Fría y el temor a los soviéticos reforzó una cooperación que en estos momentos se traduce en subidas arancelarias a un lado y otro del Atlántico. ¿Cambiarán estos desencuentros después del 3 de noviembre si se produce un triunfo del candidato demócrata en las elecciones estadounidenses?

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