La ab­sor­ción por BBVA daría ven­taja ge­ne­ra­cional a la cú­pula de Carlos Torres

El Sabadell aplaza cualquier fusión hasta despejar las incertidumbres de la crisis

El giro de Oliu se co­noce tras la de­fensa del Gobierno vasco a la in­de­pen­dencia de Kutxabank

Jose Oliu, Banco Sabadell
Jose Oliu, Banco Sabadell

El Sabadell de José Oliu se to­mará su tiempo antes de ce­rrar cual­quier ope­ra­ción cor­po­ra­tiva, al menos hasta que se cla­ri­fique tanto su si­tua­ción como la de los po­ten­ciales ri­vales con los que ce­rrar una ope­ra­ción cor­po­ra­tiva. Después de que CaixaBank se lle­vara a su es­pe­rada no­via, Bankia, las op­ciones no son mu­chas, salvo acabar en manos de un BBVA en una si­tua­ción más que com­pleja y tras ce­rrarse po­lí­ti­ca­mente cual­quier cor­tejo a Kutxabank.

Esperar y ver, como mantiene el dicho anglosajón (wait and see). Fiel a esa filosofía que adora y cultiva, el presidente del Sabadell, José Oliu, prefiere que todas las incertidumbres generadas por la crisis sanitaria se puedan disipar tanto en lo que a sus cuentas se refiere como a la situación en la que se encuentren sus potenciales compañeros de fusión.

La fulgurante operación entre CaixaBank y Bankia había situado al grupo con origen catalán en el punto de mira para un nuevo movimientos de consolidación. A ello, también ha contribuido la recuperada fusión entre Unicaja y Liberbank, que ya fracasó a primeros de 2019 por varios motivos, como el canje de poder entre las dos entidades.

El Sabadell, uno de los valores bancarios que encaja el mayor castigo bursátil (más de un 70% hasta el momento desde primeros de año), se le agotaban las alternativas en las que pudiera ser la entidad dominante en cualquier operación de consolidación.

El BBVA de Carlos Torres, cuestionado por el caso FG-Villarejo y por sus exposiciones a mercados complejos como México y Turquía, también se había quedado sin la posible fusión-integración de una banca nacionalizada que, al final, ha encontrado acomodo en el grupo CaixaBank, con bendiciones de todo tipo.

La barajada fusión entre el BBVA y Banco Sabadell no dejaría de ser un absorción por el banco con sede social en Bilbao. La suma de las dos entidades arrojaría un grupo con un total del activos de 611.043 millones de euros (con datos al cierre del primer semestre), 46.479 empleados y 4360 oficinas, en el territorio español.

A pesar de las sinergias derivadas de dicha fusión, el Sabadell se jugaría algo más que el mantenimiento de su centenaria marca. José Oliu, su presidente, tiene 71 años de edad y se mantiene en el cargo desde hace casi 21 años (23 de diciembre de 1999). Su consejero delegado, Jaime Guardiola (63 años), también es el más veterano en ese cargo desde septiembre de 2017 (renovó en el mismo en abril de 2018).

En contraposición, el presidente del BBVA, Carlos Torres, cuenta con 54 años de edad y su consejero delegado, Onur Genç, tan sólo tiene 46 años. Por pura lógica generacional, ambos ocuparían los máximos cargos ejecutivos al frente del banco resultante de la fusión con el Sabadell.

Bloqueo nacionalista

Otra de las opciones que se habían especulado en los mercados es que el Sabadell pudiera cerrar alguna operación corporativa con Kutxabank, el grupo creado con la fusión de las tres antiguas cajas de ahorros del País Vasco.

Sin embargo, esta opción se ha complicado para José Oliu por motivaciones nacionalistas, que bien ya conoce y ha sufrido en su territorio de origen. Tanto el lehendakari, Iñigo Urkullu, como el consejero de Economía, Pedro Azpiazu, se han cerrado por completo en los últimos días a una operación que cuestionara la independencia de Kutxabank y su arraigo al territorio vasco.

El presidente del Sabadell se queda, de esta manera, con pocas posibilidades para mover ficha. Un acercamiento a la Abanca de Juan Carlos Escotet, ávido de más compras en el mercado español, no parece la mejor solución, al menos en el corto plazo.

José Oliu también podría calibrar algún movimiento con Ibercaja, pero el grupo con sede en Zaragoza se ha defendido con uñas y dientes a peder su independencia y, por supuesto, su tradición como caja de ahorros. Y en una operación con el Sabadell, Amado Franco (presidente de la fundación), José Luis Aguirre (presidente del banco) y Víctor Iglesias (consejero delegado) bien podrían despedirse de tal condición.

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