ECONOMÍA

El dé­ficit de ca­pital de los bancos su­pe­raría los 180.000 mi­llones en el peor es­ce­nario pre­visto

El FMI alerta de que la pandemia no se va y que la economía empeora en consecuencia

Habrá quie­bras ge­ne­ra­li­zadas de em­presas si la re­cu­pe­ra­ción se re­trasa

FMI
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Las vul­ne­ra­bi­li­dades fi­nan­cieras del sis­tema, que ya eran ele­vadas antes de los pri­meros brotes de Covid-19, no han hecho otra cosa que in­cre­men­tarse desde en­ton­ces, lo que puede llegar a su­poner un freno a la re­cu­pe­ra­ción y con­ducir a la eco­nomía a un es­ce­nario más ad­verso en el que quie­bras ge­ne­ra­li­zadas lleven a un reapre­cia­ción del riesgo de cré­dito y al en­du­re­ci­miento de la con­ce­sión de prés­ta­mos, em­peo­rando las con­di­ciones fi­nan­cie­ras, según señala el Fondo Monetario Internacional (FMI) en su 'Informe de Estabilidad Financiera Global',

Sobre lEspaña, el FMI estima que, aunque la economía española será la que más crezca en 2021 de la Eurozona (también será la que más baje en 2020), las previsiones del paro no se reducirán en 2021 y continuarán los niveles de desempleo que registrará al cierre de 2020, pese al repunte esperado del producto interior bruto (PIB).

En concreto, el organismo presidido por Kristalina Georgieva considera que la tasa de paro de España cerrará este año en el 16,8%, frente al 14,1% observado en 2019. Para 2021, la previsión es que también cierre del año situada en el 16,8%, según se desprende del informe 'Perspectiva Económica Mundial', publicado este martes.

La situación del mercado laboral de España se asemeja así a la evolución que experimentará el de Alemania, que se situará en 2021 en el 4,2%, tras alcanzar el 4,3%. Con respecto a las otras dos mayores economías del euro, Francia alcanzará en 2021 un paro del 10,2%, frente al 8,9% de 2020, e Italia registrará un nivel de desempleo del 11,8% durante el año que viene, ocho décimas más que este año.

El FMI ha mantenido sin cambios las perspectivas económicas que presentó hace dos semanas, cuando mostró las conclusiones de su revisión anual de la economía española, conocida como 'Artículo IV'. Así, el PIB se hundirá este año un 12,8%, pero repuntará un 7,2% durante 2021.

Así, España será la economía de la eurozona que más crecerá en 2021. Además, en comparación con las últimas previsiones, de junio, España ha sido el único país de la zona euro, de los cuatro desglosados, al que el FMI ha mejorado las estimaciones para el año que viene. Las de Alemania se han reducido hasta el 4,2%, desde el 5,4% anterior, mientras que para Francia se han situado en el 6%, frente al 7,3% de junio, y las de Italia han alcanzado el 5,2%, en comparación con el 6,3% de hace cuatro meses.

En las previsiones de abril, las últimas en las que el FMI ofreció estimaciones macroeconómicas de los 19 países que conforman el área del euro, el Fondo estimó que España crecería un 4,3% en 2021. Solamente dos economías tenían previsto crecer menos en ese momento: Países Bajos (3%) y Finlandia (3,1%).

De acuerdo con las previsiones del Fondo, la caída del PIB de España en el cuarto trimestre, en comparación con el mismo periodo de 2019, será del 10,8%. Este descenso será la peor caída registrada por cualquier país de la eurozona. Por detrás se situarán Portugal (-9,4%) y Grecia (-9,2%). En cambio, en el cuarto trimestre de 2021 el incremento interanual del PIB será del 6,6%.

Con respecto al a inflación, el Fondo considera que cerrará el año situada en el -0,3%, aunque en 2021 se elevará hasta el 0,8%, el mismo nivel registrado en 2021. Hasta 2025, la inflación española no repuntará hasta el 1,7%, acercándose así al objetivo de situarse cerca, pero por debajo del 2%, marcado por el Banco Central Europeo (BCE).

Situación global

"La pandemia de Covid-19 podría ser una importante prueba de resistencia para el sistema financiero mundial", advierte el FMI en su 'Informe de Estabilidad Financiera Global', donde apunta que factores desencadenantes como nuevos brotes del virus, pasos en falso en las políticas implementadas u otras sacudidas, podrían interactuar con las vulnerabilidades preexistentes y llevar a la economía a un escenario más adverso.

"Desde el brote de Covid-19, las vulnerabilidades han seguido aumentando", recuerda la institución.

En este sentido, el consejero financiero del FMI, Tobias Adrian, ha planteado la existencia del riesgo de que las medidas actuales puedan tener consecuencias no deseadas, como refleja la desconexión entre las valoraciones de las bolsas y el débil desempeño de la economía "real".

"Esa brecha puede reducirse gradualmente si la economía se recupera rápidamente. Pero si la recuperación se retrasa, por ejemplo, si se tarda más de lo esperado en controlar el virus, el optimismo de los inversores puede disminuir", ha advertido.

De este modo, las autoridades se enfrentan a la disyuntiva de prestar el apoyo necesario hoy y las implicaciones de las crecientes vulnerabilidades para el crecimiento a medio plazo.

En el caso de las empresas, el FMI admite que sin las medidas aplicadas para facilitar su endeudamiento se habría registrado un fuerte aumento en las quiebras, aunque recuerda que esta expansión de la deuda corporativa se ha sumado a unos niveles de apalancamiento ya elevados en varias economías, alertando de que "a medida que la crisis continúa desarrollándose, las presiones de liquidez pueden transformarse en insolvencias".

"El aumento del endeudamiento neto ha ayudado a reducir las presiones de liquidez y mitigado un aumento mayor en los incumplimientos en este momento. Sin embargo, el aumento de la deuda puede conducir a un deterioro de la capacidad de reembolso a medio plazo, poniendo en riesgo la solvencia", sostiene.

En este sentido, el FMI considera que la trayectoria futura de incumplimientos y quiebras dependerá fundamentalmente de la evolución de la pandemia y de la capacidad de las autoridades para mantener unas condiciones de financiación acomodaticias y seguir proporcionando apoyo fiscal a empresas viables.

De este modo, es probable que las grandes empresas con acceso a los mercados de capitales eviten una erosión significativa de sus posiciones de capital a menos que haya un endurecimiento significativo en las condiciones de financiación, mientras que, sin embargo, las pymes son mucho más vulnerables

Las insolvencias generalizadas entre las pymes podrían tener un impacto macroeconómico directo significativo, así como implicaciones adversas para la situación del sector bancario, particularmente en Europa, donde las pymes representan más de la mitad de la producción total y aproximadamente dos tercios del empleo y, por lo tanto, puede afectar la estabilidad financiera a través de vínculos macrofinancieros.

"Dado que las pymes dependen casi por completo de la financiación bancaria, podrían suponer un fuente de vulnerabilidad, especialmente para los bancos regionales y pequeños", advierte la institución dirigida por Kristalina Georgieva.

DÉFICIT DE CAPITAL DE LA BANCA

Asimismo, el informe apunta de cara al futuro que la resistencia de los bancos dependerá de la profundidad y duración de la recesión causada por el Covid-19, así como de la capacidad de los gobiernos para seguir apoyando al sector privado y del ritmo del reconocimiento de pérdidas.

De acuerdo con el escenario base planteado por el FMI en sus previsiones macroeconómicas de octubre de 2020 y teniendo en cuenta las políticas anunciadas para mitigar las dificultades de los prestatarios y respaldar los niveles de capital bancario, la mayoría de los bancos dispone de capacidad para absorber pérdidas y mantener reservas de capital por encima de los requisitos mínimos de capital regulatorio.

Sin embargo, en el escenario adverso, caracterizado por una recesión más profunda y una recuperación más débil, existe una serie considerable de bancos cuyo capital caería por debajo del mínimo regulatorio.

Los bancos de importancia sistémica mundial tienden a obtener mejores resultados, señala el FMI, mientras que los bancos de los mercados emergentes parecen ser menos resistentes que sus pares en las economías avanzadas.

En este sentido, bajo el escenario adverso del FMI, el déficit de capital en relación con los requisitos mínimos de capital sería de unos 110.000 millones de dólares (93.586 millones de euros), mientras que el déficit de capital en relación con los requisitos regulatorios, incluyendo reservas de capital anticíclicas, reservas de conservación de capital y reservas sistémicas, podría alcanzar los 220.000 millones de dólares (187.182 millones de euros), después de contabilizar medidas de apoyo.

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