OPINIÓN

Sánchez y Johnson sueñan despiertos en un futuro idílico tras la pandemia

En España no faltan mé­di­cos, lo que se pre­cisa son más en­fer­meras

Sanidad
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El exu­be­rante anuncio de una eco­nomía verde, com­ple­ta­mente di­gi­ta­li­zada, es to­davía una fan­tasía más que una reali­dad. En España, en el ar­co-iris de la po­lí­tica es­pañola, el men­saje sonre el Plan de Recuperación del pre­si­dente del Gobierno Pedro Sánchez con­trastó con el ras­trero en­fren­ta­miento con la pre­si­denta de la Comunidad ma­dri­leña, Isabel Díaz Ayuso, a cuenta de las me­didas ne­ce­sa­rias para frenar el desa­rrollo de la pan­de­mia.

“Las cosas inexistentes (mejora sanitaria en la Comunidad de Madrid o una economía verde nacional) son más fáciles de representar con palabras que la realidad presente ”(. Hermann Hesse, “El juego de los abalorios”.) La responsabilidad es siempre menor cuando se habla del futuro que cuando se formula cualquier tipo de afirmación sobre la situación sanitaria.

María José García, representante calificada del sindicato de enfermeras españolas, le cuenta al corresponsal del Financial Times: “No tenemos una falta de enfermeras por la irrupción del Covid, lo que tenemos es una carencia crónica de enfermeras y con la pandemia se ha puesto de manifiesto lo que esto significa”.

Coincide la encíclica laica del presidente Sánchez con la visión del premier británico Boris Johnson: “La Gran Bretaña, donde el coronavirus ya está detrás de nuestros días, se habrá convertido en una tierra green (verde) abastecida por energías limpias e identificada con un sistema económico rejuvenecido. Nuestro potencial energético será comparable al de Arabia Saudita”.

La conquista de ese New Brave World, que se comenta en la prensa británica independiente profusamente, solo necesitará de un plazo de 10 años y de 50.000 millones de libras de inversión. Todo ello sin ningún aporte de la Unión Europea y además el siguiente interrogante: “¿convalidará la comunidad internacional esa ensoñación británica en la próxima cumbre sobre el clima a celebrar el próximo año en Glasgow?.”

Ni en el Reino Unido ni en España puede afirmarse que exista una recuperación en forma de V, aunque si hay mejoras sobre los peores meses de la pandemia. Muchos sectores resisten, algunos avanzan, pero más de uno las está pasando canutas.

El pintoresco contra fallo del Gobierno al realizado por el Tribunal Superior de Justicia acerca del cierre perimetral de Madrid, ha aliviado la angustia de las dos Castillas, prestas a cerrar los portones de sus fortalezas ante la amenaza de la llegada de madrileños potenciales portadores del virus. Los madrileños se han quedado en casa y el auge de la capital es todo un espectáculo.

En el Reino Unido se cerraron las minas de carbón cuando ya los verdes valles galeses no eran verdes y ahora lo que se pretende es que las ciudades y los automóviles sean abastecidos por el viento y el sol. Una Gran Bretaña más verde que la verde Irlanda y más rica en energía que la Arabia Saudita del desierto. Y todo ello sin descontar la posible emigración de enfermeras si el Brxit se confirma.

En España las 280.000 enfermeras en activo representan el 5.9% por cada 1.000 habitantes. El porcentaje más bajo de la UE con una media de 9.3%. Lo que hay es una carencia de enfermeras y no de médicos, cuatro por 1.000 habitantes, contrariamente a lo que afirmo Díaz Ayuso:” No podemos negarlo, faltan médicos en España”.

Cuatro médicos por 1000 habitantes por encima de los niveles de la UE y una cosecha anual de nuevos médicos también por encima de los niveles de la OCDE.

España no será verde ni digitalizada ni libres de virus mientras no se atienda a la realidad y no se sepa de lo que se habla y cómo gestionarlo.

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