El primer se­mestre fue muy malo y el se­gundo puede ser mucho peor de lo pre­visto

La segunda ola del Covid-19 golpea fuerte los ingresos de las empresas y hunde el consumo

Las im­por­ta­ciones de crudo caen un 21% en agosto ante el bajón de la de­manda

Gasolina y Gasoleo
Gasolina y Gasoleo

El hun­di­miento del tu­rismo no solo ha gol­peado a las ca­denas ho­te­leras y demás ser­vi­cios que de­penden del sec­tor. Las im­por­ta­ciones de crudo ca­yeron un 21%, un des­censo que no se veía desde la crisis de 2008. Las pe­tro­leras y las em­presas con ne­gocio de ga­so­li­neras dan por hecho que el ejer­cicio va a ser ca­tas­tró­fico en cuanto a in­gresos se re­fiere. El primer se­mestre del año fue muy malo y el se­gundo va por el mismo ca­mino. Algunos pro­nós­ticos prevén que la de­manda anual de com­bus­tible pueda bajar hasta un 40%.

El estado de alarma de mediados del mes marzo y de abril dejó totalmente paralizado al país, con las grandes industrias cerradas y el consumo de combustibles hundido. El consumo de combustibles de automoción se desplomó un 59,1%, algo que no se conocía desde que se disponen de datos en 1996. La demanda de gasolinas cayó un 77,8%, mientras que los gasóleos retrocedieron un 55%. El gas natural, por su parte, descendió un 22,3%.

Los últimos datos dela Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos de julio pasado mostraban una bajada de un 17,7%. Las gasolinas cayeron retrocedieron un 6,8%; el gasóleo un -7,5% y los fuelóleos un -33%. El mayor descenso se produjo en los querosenos que se hundió un -73,7%, debido al escaso tráfico aéreo.

Un desplome de un 21,2%

La Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (CORES) acaba de publicar los datos de compras de crudo en agosto y son igualmente muy negativos para el sector. Las importaciones de petróleo a España alcanzaron en agosto pasado los 4,75 millones de toneladas lo que representa un desplome del 21,2% respecto a igual mes del año pasado.

El sector atribuye esta fuerte caída al descenso en la llegada de turistas y a la recesión económica que sufre el país. No solo ha influido muy negativamente el escaso turismo internacional. Durante los meses de julio y agosto, visitaron el país 2.464.441 turistas extranjeros, según datos de Instituto Nacional de Estadística, lo que supone un 75,1% menos que hace un año. La menor entrada de turistas provocó unas pérdidas de cerca de 9.500 millones de euros.

Además del hundimiento del turismo internacional, las familias españolas han viajado mucho menos, una gran parte no se ha movido de su residencia y quienes lo han hecho ha realizado muchos menos desplazamientos que en veranos anteriores. Todo ello se ha traducido en un menor consumo de gasolinas y de otros combustibles como el queroseno de aviación.

Por otro lado, las petroleras han comprado menos crudo para refinar debido al retroceso que han sufrido las exportaciones de combustibles. Las refinerías españolas exportan una buena parte del petróleo que procesan por lo que la crisis internacional ha provocado también menores compras de combustibles a las petroleras.

El cuatro trimestre, peor de lo previsto

Los nuevos confinamientos y los límites a la movilidad en determinadas zonas como Madrid van a tener un reflejo en la caída de la demanda del cuarto trimestre de 2020. Los pronósticos más optimistas pensaban que se podía acabar el año con una caída del 10% pero esta cifra ha quedado obsoleta por lo mal que ha ido el tercer trimestre y las malas perspectivas que hay para los meses de octubre, noviembre y diciembre.

El estado de alarma decretado en Madrid puede generar unas consecuencias de momento difíciles de evaluar pero uno de los sectores más afectados será el petrolero, debido a las restricciones a la movilidad. El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, reconoció en la junta de accionistas de mayo pasado, la gravedad del momento que vive el sector. “Nos encontramos en un entorno económico marcado por una situación exigente, con un mercado de petróleo que sobra y con una menor demanda de crudo en China”, dijo entonces.

Imaz admitió que las empresas estaban pasando por los peores meses que se recuerdan pero dejó abierta una ventana para la esperanza en el segundo semestre. En la junta de accionistas virtual, adelantó que el mes de abril había sido catastrófico en la demanda de gasolinas y gasóleos, con caídas de casi un 80% en las gasolinas. La corporación CORES que registra los consumos de combustibles lo corroboró después.

La apertura de fronteras y la entrada de turistas a partir del mes de julio se esperaba fueran un gran alivio para el consumo de combustibles. En cambio, la crisis económica ha ido mucho peor de lo previsto. Lo único positivo hasta ahora para las petroleras ha sido la recuperación en parte que ha tenido el precio del petróleo.

El barril de crudo superó los 45 dólares en el mes de agosto y ahora se sitúa en los 43 dólares, una cifra que para Repsol no cubre las expectativas pero amortigua el golpe que sufrió en el mes de marzo y abril con el crudo por debajo de los 30 dólares.

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