Goirigolzarri asegura que nunca se hubiera perdonado no haber aceptado la presidencia de Bankia

J. Ignacio Goirigolzarri. pte. de Bankia.
J. Ignacio Goirigolzarri. pte. de Bankia.

El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, ha reconocido el reto que suponía asumir la presidencia de una entidad que representaba el centro del problema del sistema financiero español en 2012, si bien ha asegurado que no se hubiera perdonado nunca no haberlo aceptado.

Goirigolzarri ha explicado que desde el punto de vista profesional le parecía un reto "atractivo", mientras que desde el personal era una forma de hacer una aportación a su país. "Fui un privilegiado", ha dicho en una entrevista concedida al Círculo de Empresarios recogida por Europa Press.

El presidente de Bankia ha relatado que hay que meterse "en el túnel del tiempo" para poder entender la situación que vivía España entonces.

"El PIB caía, el desempleo subía, la prima de riesgo superaba los 600 puntos básicos y, dentro de este problema económico, el sistema financiero era el centro y el centro de él era Bankia", ha admitido.

Superada esta etapa, el banquero ha indicado que la obligación moral que tienen los españoles es la de tener una perspectiva optimista. "Estamos en un momento de cambio, que genera incertidumbre, pero se puede adoptar una actitud negativo o pensar que todos los cambios generan una oportunidad", ha señalado.

Según ha dicho, España estaba en una situación de "extraordinario" riesgo en 2012, pero la sociedad española ha demostrado "madurez" y, como consecuencia, ha sido ejemplo de recuperación de una crisis.

LA REPUTACIÓN DE LA BANCA Por otro lado, Goirigolzarri ha destacado la reputación como reto "fundamental" del sector, que ha achacado en parte a la incapacidad de trasladar la utilidad de la banca. "Una compañía sólo es sostenible si la sociedad quiere que exista y, para esto, te tiene que ver útil", ha apostillado.

En este sentido, ha apuntado que las entidades son "muy malas" transmitiendo que la calidad del servicio en España es mejor que en el resto de países europeos, que las pymes se financian con uno de los tipos más bajos o que en los últimos diez años los clientes con hipotecas pagan de forma consistente un precio más bajo que los pares internacionales.

"No conseguimos trasladar estos elementos. Es una asignatura pendiente, un defecto que tenemos que asumir e intentar cambiar", ha añadido.

Artículos relacionados