BOLSA

Moderado optimismo para 2020

Este nuevo año se pre­senta car­gado de in­cer­ti­dum­bres para la renta va­riable ante el ma­lestar so­cial en el mundo, ten­siones geo­po­lí­ticas y la vo­la­ti­lidad del mer­cado. Todo ello en un en­torno de bajo cre­ci­miento, re­du­cidos tipos de in­terés y baja in­fla­ción.

En definitiva, nada especial respecto a los últimos años marcados por el derroche de energía de los bancos centrales para mantener la estabilidad.

Los expertos, en cualquier caso, tratan de anticipar cuáles serán los factores más predecibles que pueden alterar el curso de los mercados en los próximos meses. Entre ellos destaca el creciente malestar social a nivel global, a pesar de que el comercio internacional está haciendo corre ríos de tinta en la prensa financiera internacional.

Y eso que los niveles de desempleo son relativamente reducidos, lo que lleva a muchos operadores que pasaría si el paro se empieza a elevar como consecuencia de una posible desaceleración económica o incluso en el más improbable caso de una recesión más aguda.

Acontecimientos que están alimentando los populismos y las ansias nacionalistas. Riesgos que se pueden ver impulsados con el Brexit. Los expertos restan importancia al elemento económico de la salida del Reino Unido de la Unión Europea pues apenas representa el 3% de la economía mundial, otra cosa es el movimiento político que incita a la autarquía.

Pero también hay otras amenazas. El punto final a la guerra comercial, si no sucede nada extraño, puede generar un elevado optimismo en los mercados con un crecimiento súbito de la velocidad de crecimiento sin bases sólidas de apoyo. A ello se suma el interés del presidente Donal Trump de mantener o incluso acelerar el ritmo económico de cara a las elecciones de final de año.

Teniendo en cuenta los bajos costes de financiación y la menor presión de los precios de las materias primas, una posible consecuencia de este proceso sería el exceso de liquidez en las empresas. De darse este escenario supondría un peligroso chute de adrenalina en la economía a la espera de comprobar cómo se reinvierte toda esa liquidez.

Los expertos, sin embargo, están trabajando con un escenario intermedio de cara a este nuevo curso, descartando tanto una posible recesión como una aceleración inesperada e incontrolada de la economía. Al respecto, señalan, la fase final actual del ciclo con mayor volatilidad aconseja cierta prudencia por lo que vuelve a imperar las recomendaciones de diversificación, geográfica y en activos, para hacer frente a las incertidumbres.

El problema una vez más será encontrar los sectores que marquen tendencia y las compañías buenas, bonitas y baratas. En principio toda apunta a que las tendencias predominantes en los próximos meses estarán en aquellos sectores con tecnología de última generación (5G, datos en la nube, Big Data, IA...), y medioambientales, agrícolas, farmacéuticos o demográficos. Y entre las empresas conviene apostar por aquella con reducidas necesidades de capital o con gran capacidad para generar valor.

Un dato importante a tener en cuenta es que el 10% de las empresas producen el 80% del beneficio mundial. Eso explica la importancia de centrar la inversión en empresas de calidad con rentabilidades sostenibles. Pero sin olvidar tampoco la opción de encontrar posibles unicornios, pues todos los años aparece alguno.

En cualquier caso, las posibilidades de dar con grandes gangas son reducidas, aunque todo es ponerse manos a la obra y tener un poquito de suerte.

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