Primer re­monte des­pués de cinco caídas con­se­cu­tivas tras el re­bote de di­ciembre

La banca arranca el año a todo gas en Bolsa, pero con dudas a corto y medio plazo

Los ana­listas prevén otro año bur­sátil de alta vo­la­ti­lidad y com­po­nente es­pe­cu­la­tivo

Bancos en la Bolsa
Bancos en la Bolsa

No podía ser de otra ma­nera, según pen­saban al­gunos ana­listas antes de ter­minar 2019. Porque lo que mucho baja ter­mina por su­bir. Así, la banca ha em­pe­zado el año en Bolsa a todo gas, con subidas de al­re­dedor del 3%. Pero justo an­tes, los in­ver­sores hi­cieron una ex­hi­bi­ción de pru­dencia en las bolsas en el úl­timo sus­piro de 2019. No era cues­tión de em­peorar a úl­tima hora la ex­ce­lente foto final de un año muy bueno en el par­qué, que hasta los más op­ti­mistas ha­brían fir­mado cuando em­pezó.

Las precauciones fueron especialmente significativas en la banca, que en las últimas cinco sesiones del pasado año firmó otras tandas caídas que rebajaron el saldo positivo de un estupendo mes de diciembre y dejaron en la mínima expresión las pérdidas anuales del sector financiero.

Los grandes fondos han hecho caja en el tramo final de un año en el que la banca ha vivido subida a un permanente tíovivo, relanzada primero por las expectativas de subidas de tipos en Europa y devuelta a los infiernos después por el giro radical de la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE). El Ibex 35 Bancos, que en octubre se desplomó hasta los 435 puntos, ha recuperado más un 20% desde los mínimos del año. Un rebote balsámico pero aún insuficiente para presagiar un cambio de tendencia.

"En los últimos días hemos visto como muchos gestores han realizado beneficios en banca a un ritmo muy superior al que se ha registrado en otros sectores. Y lo han hecho sin noticias nuevas que justificaran el movimiento, porque el acuerdo para que PSOE y Unidas Podemos gobiernen estaba ampliamente descontado. Los inversores se han acostumbrado a los dientes de sierra y a que los rebotes en la banca española sean de corta duración", señalan en fuentes bursátiles.

Menos que el Ibex 35

Efectivamente, la banca se ha vuelto a quedar muy lejos de las prestaciones del Ibex 35. Mientras el selectivo ha cerrado el año con una gran ganancia de casi el 12%, el índice bancario ha perdido más de un 3%. Un saldo muy negativo si se tiene en cuenta el brutal desplome de las cotizaciones en 2018, cuando los grandes del sector casi sin excepción perdieron entre el 30% y el 40% de su valor. Desde entonces, la banca no ha dejado de estar en el ojo del huracán en ningún momento.

Los inversores le han otorgado este año un enorme componente especulativo que continuará el año que viene, como ha quedado demostrado a las primeras de cambio. "Hemos visto compras muy oportunistas cuando las cotizaciones han caído hasta niveles difícilmente justificables, como en el gran desplome del verano o las correcciones de octubre o, mucho más cercana, de la primera semana de diciembre. Y desde ahí los precios siempre han reaccionado, lo que ha disparado la actividad especulativa de búsqueda de plusvalías a muy corto plazo", señalan en un gran 'broker' nacional.

Lo cierto que es que desde el volantazo del BCE en primavera, el índice bancario siempre ha tenido un techo muy definido en el nivel de los 520 puntos. Cada vez que lo ha recuperado lo ha cedido inmediatamente, porque el mercado interpreta que valoraciones superiores no están avaladas por la realidad del sector. Desde esos 520 puntos volvió a dar marcha atrás el Ibex 35 Bancos en el 'rush' final de 2019 y sobre esa cota vuelve en el primer capítulo del nuevo año. Nada nuevo bajo el sol en los últimos nueve meses en bolsa.

La gran pregunta es qué esperan los inversores de la banca para darle el empujón definitivo en el parqué. Los expertos coinciden en que no hay catalizadores a corto plazo, porque los márgenes van a seguir bajo presión durante todo 2020. Las dudas sobre la evolución macro en Europa siguen siendo intensas, y las cosas se complican aún más en clave interna, donde la banca doméstica se juega la cuenta de resultados y donde el factor político es muy desestabilizador.

"El Gobierno de izquierdas que viene no va a favorecer los intereses de la banca, eso está claro. Como lo está también que nadie espera movimientos drásticos en la línea de impuestos directos sobre el sector o la nacionalización de Bankia. Pero sí preocupa el impacto global sobre la economía española de sus medidas", señalan en fuentes bursátiles que creen que sólo un cambio de expectativas sobre los tipos de interés podría cambiar el color de la banca en bolsa. Una expectativa que, hoy por hoy, parece muy lejana.

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