ANÁLISIS

El Brexit is coming soon

El desen­lace del Brexit es mucho más que un auto gol en la por­tería del Reino Unido

Brexit is coming to town.
Brexit is coming to town.

Un ex­ce­lente ar­tículo de opi­nión del diario El País fir­mado por Enrique Feás, Economista del Estado, re­fleja una opi­nión bas­tante ex­ten­dida entre fun­cio­na­rios de la Administración eco­nó­mica del Estado. El Brexit no ten­dría lugar o, como dice Feás, el “Reino Unido se me­tería un gol en su propia por­te­ría”. ¿Está dis­puesto a ello?

El columnista traza una lista pormenorizada de los peligros que implica la ruptura con la UE. En efecto: referéndum de separación en Escocia; mayoría no unionista con el Reino Unido en el Parlamento de Irlanda del Norte con la contrapartida de una única Irlanda comunitaria; necesidad de mantener un sector industrial manufacturero condicionado a las cadenas de suministro con sus proveedores comunitarios.

Y, además, las incertidumbres sobre el sector financiero. En definitiva aquellas dudas y temores que de algún modo se corregían en los acuerdos negociados por Theresa May con la UE.

Los tiempos han cambiado, Boris Johnson ha conseguido reunir a todos los votantes pro-Brexit, incluidos los laboristas, mientras los partidarios del Remain han dividido sus votos entre liberales, verdes y laboristas. Johnson, con el 43% de los votos, obtiene una mayoría parlamentaria de más de 80 diputados, repitiendo el éxito electoral de Margaret Thatcher en 1985 después de la Guerra de las Malvinas.

El Reino Unido, además, prepara sus baluartes para consolidar la resistencia. El gobernador saliente del Banco de Inglaterra, el canadiense Mark Carney, recomienda ahora evitar cualquier compromiso post-Brexit en lo referente a los servicios financieros. “La City londinense tiene mucho que ganar si se desmarca del marco regulatorio comunitario”.

Las finanzas inglesas serían más libres, mejor preparadas para tratar con el Extremo Oriente Asiático. Una diferencia radical, lo advierte W. Münchau, cuando esa misma City clamaba por mantener que el pasaporte financiero permitiese a los bancos ingleses funcionar a lo largo y ancho de la UE.

El ministro de Economía del gobierno de Jhonson, Sajid Javid, en una entrevista publicada en el Financial Times, negaba cualquier posibilidad de que el Tesoro Británico protegiese al sector manufacturero de grandes empresas (automóviles, aeroespacial, farmacéuticas, alimentos y bebidas) para compensar cualquier desacoplamiento con las regulaciones comunitarias.

Javid es categórico: ”no habrá ningún tipo de alineamiento, no seguiremos las reglas comunitarias, no estaremos en el mercado único ni en la unión aduanera. Las compañías británicas tendrán que ajustarse a la realidad. Unas están beneficiadas y otras no. Inglaterra continuaría siendo una de las economías más exitosas de la globalización y un destino atractivo para una inversión doméstica y extranjera”.

La pretensión de la UE de que el Reino Unido acepte las normas regulatorias como contrapartida a un arancel cero y la desaparición de cuotas queda rechazada categóricamente. ¿Aceptaría a la UE ese arancel cero sin normas regulatorias no armonizadas; libre circulación de mercancías con distintas exigencias a la hora de las ayudas de Estado o las reglas de competencia?.

Es decir, mientras España o Francia seguirían un código de conducta a la hora de vender a Italia o Alemania, las empresas británicas se regirían por otra normativa, sin duda menos exigente.

Actualmente la UE continental tiene un superávit comercial con el Reino Unido. Una situación comparable a la existente entre China y EEEUU. En ambos casos el importador tiene la ventaja de establecer aranceles o cualquier otra medida proteccionista para recortar importaciones.

España como Alemania se encuentra en esa situación: el superávit con el Reino Unido es el más importante entre los grandes países de la UE. Además seguiría abierta el gran flanco de la política comercial internacional.

China amenaza con reducir la compra de automóviles alemanes si Alemania bloquea el desarrollo a Huawei para instalar una red de transmisión de datos de la tecnología 5G. ¿Y qué decir de la cooperación en materia de defensa cuando la UE no acierta a calmar el avispero libio o recomponer negociación con Irán?.

El desenlace del Brexit es mucho más que un auto gol en la portería del Reino Unido. Es una cuestión de Estado, supervivencia política y económica, mucho más sensible que la negociación con Gibraltar.

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