El cambio de con­trol del banco por­tu­gués EuroBic con­vul­siona el país ve­cino

La banca española podrá sacar provecho de la caída de Isabel dos Santos en Portugal

El re­vuelo pro­vo­cado por la 'princesa de África' llevó a su gestor al sui­cidio

Isabel dos Santos, la supermillonaria africana, en el puesto 39.
Isabel dos Santos.

La noche del pa­sado miér­co­les, día 22 de enero, el gestor pri­vado de Isabel dos Santos en el banco luso EuroBic, Nuno Ribeiro da Cunha, apa­reció ahor­cado en el ga­raje de su do­mi­ci­lio, si­tuado en el ba­rrio eli­tista del Restelo, en Lisboa. Aunque las pri­meras in­ves­ti­ga­ciones po­li­ciales apuntan a un sui­ci­dio, nadie des­carta en ab­so­luto la po­si­bi­lidad de una eje­cu­ción, al tenor del caudal de in­for­ma­ción se­creta ma­ne­jada por el hombre de con­fianza de la 'princesa de África' en EuroBic.

De hecho, el 16 noviembre de 2017, apenas un día después de que la multimillonaria luso-angoleña quedara apartada de la dirección de la petrolera Sonangol, el ahora finado Nuno Ribeiro da Cunha había firmado una “limpieza” drástica de sus cuentas. En pocas horas, sin que el Banco de Portugal (BdP) sospechara nada, unos 57 millones de euros volaron hacia empresas “off shore”en Dubai, con que Sonanagol pasó a tener un saldo negativo de 445.000 euros en EuroBic.

Nuno Ribeiro da Cunha ya había protagonizado una presunta tentativa de suicidio el pasado 7 de enero, tras el anuncio oficial, por parte de las autoridades angoleñas, de la apertura de una acción judicial contra Isabel dos Santos, cuyos intereses en el país africano estaban embargados. La tesis barajada en Lisboa es que para el estresado director de operaciones de private banking, todo lo publicado en el ámbito de la operación “Luanda Leeks”, fue la última gota de un vaso lleno de sospechas.

Doble investigación

Al margen de las acciones judiciales abiertas en Angola y de las investigaciones anunciadas en Portugal (Ministerio Publico, BdP, supervisora de los mercados financieros CNMVy otras instancias judiciales y regulatorias), la gran pregunta está en saber lo que pasará con un imperio que Isabel dos Santos solo pudo construir a la sombra de su padre, José Eduardo dos Santos, que durante 40 años, tras la independencia de Angola (1975) y hasta el 2017, gobernó el país sin oposición, y en un clima de”cleptocracia”.

Uno de los focos principales de atención está puesto en el futuro del banco EuroBic, controlado por Isabel dos Santos, con un 42,5% del capital. El Banco de Portugal ya cuestiona su “idoneidad” para seguir actuando en el sistema financiero portugués, y al margen de la auditoría anunciada por el BdP, la empresaria angoleña ha decidido renunciar a sus derechos de voto, con que solo cabe esperar una salida urgente para la pequeña entidad: una rápida venta al mejor postor.

Colaboradores en Portugal

Isabel dos Santos siempre supo elegir sus hombres de confianza en Portugal. Empezando por Teixeira dos Santos, que tras haber dirigido las Finanzas lusas durante el mandato de José Sócrates (con cargos judiciales por presuntas corruptelas), tomó la decisión de solicitar a la “troika” FMI/BCE/UE una ayuda financiera de 78.000 millones de euros. Aún así, en el 2017, no tuvo reparos en asumir la presidencia de EuroBic, a las órdenes de la accionista de control.

Aunque nadie cuestiona su honestidad, Teixeira dos Santos tiene los días contados al frente de EuroBic. El antiguo ministro de las Finanzas lusas habría tomado la decisión de presentar su dimisión (lo mismo que otros hombres de confianza de Isabel dos Santos), sin esperar el veredicto del BdP, en relación con el escrutinio de la “idoneidad personal” exigida a todo gestor de una entidad financiera.

El origen del banco

Fundado en 2008, como sucursal de BIC Angola, EuroBic cuenta con 173 oficinas y unos 1.500 empleados. Según los expertos del sector, su valor de mercado se situaría ahora en torno a los 250 millones de euros, con lo que Isabel dos Santos podría recuperar unos 100 millones. El banco luso-angoleño suma 11.000 millones de euros en depósitos y créditos, y obtuvo 42 millones de beneficio entre enero y setiembre de 2019, con lo que es uno de los mas rentables de Portugal.

Las especulaciones sobre el futuro de la entidad, que ya tendría varias propuestas serias sobre la mesa, son unánimes: pese a que la banca española ya representa una tercera parte del sector financiero local y que entre enero y setiembre de 2019 obtuvo casi 1.000 millones de beneficio (un 70% del resultado neto conjunto de las cinco mayores entidades, con destaque para el Santander Totta con 390 millones), los principales candidatos serían CaixaBank, Bankinter y Abanca.

El interés de CaixaBank por EuroBic suena casi como una venganza: para hacerse con el control del BPI, la entidad catalana sufrió durante años la oposición de Isabel dos Santos, que solo cedió su 18% cuando aceptó que el banco luso rebajara su participación en el angoleño BFA, del 50,1% al 48%, cuyo control pasó así a precio de saldo a manos de Isabel dos Santos. De hecho, el BFA estaba al margen las reglas de supervisión del Banco Central Europeo, con que CaixaBank no tuvo otra salida.

Bankinter, que entró en Portugal en 2016, tras la adquisición de la red comercial lusa de Barclays, cuenta igualmente como un serio candidato a la adquisición del 42,5% de EuroBic en manos de Isabel dos Santos. Del mismo modo que Abanca, que tras haber pagado 384 millones por la red comercial española del banco estatal luso CGD, con unos 130.000 clientes, también adquirió la red de 70 oficias con la que el Deutsch Bank operaba en Portugal.

Reordenación del sector

Al margen de lo que pase con EuroBic, cabe recordar que la reconfiguración de la banca lusa pasará también por Novo Banco: creado con los presuntos activos sanos del antiguo BES (víctima de la quiebra del Grupo Espirito Santo), NB fue adquirido por Lone Star, que solo puso 1.000 millones para hacerse con un 75% del capital y con la gestión, mientras que el Fondo de Resolución, con 25% de acciones sin derecho de voto, tuvor que poner 3.900 millones.

O sea, NB es como una pesadilla, tanto para el sector como para el erario público: ya suma casi 6.000 millones de pérdidas, y lo que se discute estos días, es saber cual será el “tope” que el “mago” de las Finanzas portuguesas, Mario Centeno, fijará en el Presupuesto 2020 para cubrir las agobiantes necesidades financieras de NB, al que solo quedan por utilizar 1.400 millones de los 3.900 millones pactados con Lone Star, hasta el 2026, y cargo del Fondo de Resolución.

Vigilancia española

En todo o caso, la banca española, cuya desembarque en el país fue visto al inicio como una “invasión” y una “amenaza, es ahora la que tiene mejor imagen ante la opinión pública: además de la calidad y la profesionalidad de su gestión (calidad que en muchos aspectos contrasta con la imagen negativa de algunas de las principales entidades lusas), durante la crisis fue la única que no tuvo que reclamar ayudas públicas para mantenerse a flote.

Por lo demás, nadie sabe hasta dónde llegará la tormenta provocada por los 715.000 “Luanda Leeks”, cuya publicación no causó gran espanto en Portugal: los medios lusos llevaban ya años denunciando el fenómeno de la “cleptocracia” angoleña, que pese al protagonismo de Isabel Soares y de su entorno familiar y empresarial, solo pudo prosperar y extenderse a Portugal con la pasividad y la complicidad, de los supervisores y de la clase política y empresarial lusa.

Solo hay que mirar la lista de los socios, colaboradores y amigos portugueses, no solo de Isabel dos Santos, cuyas inversiones están repartidas entre grupos como Sonae (comparten a partes iguales 52% de la operadora móvil y de televisión NOS), Amorim (controlan conjuntamente 33,33% de la petrolera Galp) y de otras empresas cuyas ramificaciones se extienden por todas partes en Portugal, en Angola, en Brasil y en otros países donde concentran sus intereses.

La duda de Galp

Prueba de ello es la nueva operación de gran calado anunciada por Galp Energia, que es donde Isabel dos Santos tiene concentrada la parte más importante de sus apuestas en Portugal: la adquisición de la operación fotovoltaica desarrollada por ACS, con una capacidad instalada de 900 MW, y que según el comunicado oficial, alcanzará los 2,9 GW, que es la capacidad total instalada prevista para el 2023.

La inversión de Galp asciende a 880 millones de euros. ACS recibirá 450 millones por la potencia instalada, y otros 430 millones por los proyectos en fase de desarrollo. Pero, para cuando la capacidad instalada alcance los 2,9 GW (suficiente para cubrir las necesidades de casi 2 millones de hogares), la inversión a cargo del grupo luso, que tiene un 7,5% de capital público y un 59,1% de “free float”, ascenderá a unos 2.200 millones de euros.

Al contrario de lo que lo que pasa en EuroBic y en NOS, donde los hombres de confianza de Isabel Soares no tuvieron más remedio que salir corriendo, antes de ser expulsados de mala manera por las autoridades competentes (eso es también lo que podrá pasar con la accionista angoleña), en Galp Energia nadie sale a dar la cara, sea para defender, sea para desmarcarse de la “princesa de África”… que todavía cuenta con fuertes apoyos en Portugal.

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