ANÁLISIS

El em­pre­sa­riado es­pañol confía en que la CE li­mite los pre­vi­si­bles ex­cesos del Gobierno de coa­li­ción

Calviño teme que Bruselas no dé el visto bueno a las líneas generales de los Presupuestos

La per­ma­nencia de Dombrovskis, ba­luarte de la or­to­do­xia, di­fi­culta sal­tarse el pacto de es­ta­bi­lidad

Nadia Calviño
Nadia Calviño

Bruselas no ha cam­biado en ningún mo­mento sus ob­je­tivos de con­trol de dé­ficit como uno de los pi­lares para fa­ci­litar y man­tener el ob­je­tivo de la Unión Económica y Monetaria. El pacto de es­ta­bi­lidad sigue vi­gente. Una pre­misa que hay que tener en cuenta cuando la vi­ce­pre­si­denta del Gobierno, Nadia Calviño, acuda este lunes a Bruselas a de­fender los Presupuestos.

La Comisión por sí sola no podría alterar los compromisos de estabilidad, pues su validez depende del acuerdo de los Estados miembros que los aprobaron en 1997 y que desde el 2007 están incluidos entre las obligaciones del Tratado de Lisboa. Cambiarlos exigiría un acuerdo de todos los Estados miembros.

Representantes del empresariado español confían en que las exigencias comunitarias acabe racionalizando el proyecto económico y social del Gobierno de coalición.

Recuerdan que España incluso ha incluido el control del déficit en la Constitución -en concreto en su artículo 135- cuyo punto primero dice que “todas las Administraciones Públicas adecuarán sus actuaciones al principio de estabilidad presupuestaria”, mientras en el punto segundo se puede leer que “el Estado y las Comunidades Autónomas no podrán incurrir en un déficit estructural que supere los márgenes establecidos, en su caso por las de la Unión Europea para sus Estados Miembros”.

Por ello no conviene tratar de engañarse, ni de engañar a los ciudadanos. Que el Gobierno español sea nuevo y que la Comisión Europea haya renovado su composición recientemente no cambia la exigencia respeto al control del déficit.

La permanencia como vicepresidente del euro del ex primer ministro de Letonia, Valdis Dombrovskis, uno de los cancerberos más exigentes del cumplimiento de los principios de estabilidad incluidos en los tratados, inhabilita la idea de que España podría no cumplir las normas del control del gasto por un período excepcional.

Fue el propio vicepresidente de la Comisión quien ya advirtió a finales de octubre del año pasado de que el plan presupuestario acordado por el entonces gobierno en minoría de Pedro Sánchez con el apoyo de Unidas Podemos no cumplía con los ajustes exigidos por Bruselas. Precisaron además Dombrovskis y el entonces comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, que podían incurrir en una infracción en los requisitos de control de gasto y reducción de deuda por lo que les pedía una actualización urgente del proyecto.

Esta nunca llegó al no poder salir adelante los Presupuestos sin el apoyo de ERC ni de Junts Per Catalunya que habían facilitado con la moción de censura el ascenso de Pedro Sánchez a la Presidencia del Gobierno.

Desde Bruselas se insiste en que esta será la respuesta que se dará al Gobierno cuando este lunes acuda por primera vez Nadia Calviño como vicepresidenta económica del Gobierno a defender ante el Eurogrupo las líneas maestras del Presupuesto ya presentado anteriormente.

Desde el Ejecutivo comunitario ya se ha advertido de que no se puede hablar de relajar las condiciones del déficit hasta tanto no haya llegado a su sede el proyecto del ejecutivo de Pedro Sánchez. Lo que se negocia directamente son los Presupuestos y solo como una derivada de los grandes números de las cuentas del Estado se tendrá en cuenta el alcance del déficit.

La Comisión ha anticipado que su mensaje de que el control del déficit sigue siendo uno de los pilares para el fortalecimiento de la Unión Económica y Monetaria, será el que traslade a la opinión pública europea y española tras la conclusión primero del Eurogrupo, y un día más tarde del Ecofín.

El que se celebra a partir de este lunes en Bruselas no tiene una agenda concreta relevante sobre la que tomar decisiones. Pero se da por hecho que Dombrovskis, uno de los grandes defensores, junto con los responsables económicos alemanes, holandeses y austríacos, reiteren públicamente el compromiso de fortalecer incluso el control del gasto público en los Estados miembros.

Como España no tiene elaborados los Presupuestos, Nadia Calviño solo podrá plantear un escenario muy genérico de por dónde irán los grandes capítulos de gastos e ingresos. La ministra portavoz y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, anticipaba el pasado viernes tras finalizar el Consejo de Ministros que las cifras están ya muy avanzadas y que van en la línea del proyecto que fue rechazado en el Congreso y del que la Comisión Europea pidió una corrección de unos 7.800 millones de euros.

Junto a Calviño, los ministros de finanzas de Austria y Finlandia, cuyos gobiernos se acaban de remodelar, está previsto que también hagan una presentación general de su cuadro macro.

No habrá que esperar mucho tiempo. Este mismo lunes, el presidente del Eurogrupo, el portugués Mário Centeno, y entre hoy y mañana, los comisarios Valdis Dombrovskis y Palo Gentiloni tienen previsto responder a la propuesta genérica española de Presupuestos con el mandato de los tratados, la estabilidad presupuestaria no es negociable. Una nueva comisión no exime del cumplimiento de las obligaciones de los Estados miembros. España tendrá que hacer sus cuentas con rigor.

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