Polonia se niega a com­pro­me­terse a la neu­tra­lidad cli­má­tica y se lleva la mayor parte

España calla y sale penalizada en el reparto europeo del fondo de transición justa

Sánchez asume sin ‘rechistar’ el tajo de Bruselas al cierre de cen­trales de carbón

Teresa Ribera.
Teresa Ribera.

España ha sa­lido pe­na­li­zada en Bruselas por haber ido de avan­za­dilla res­pecto a sus so­cios co­mu­ni­ta­rios en im­plantar las ener­gías re­no­va­bles y ace­lerar el cierre de sus cen­trales de car­bón. Los países con mayor nivel de emi­siones de efecto in­ver­na­dero como Polonia, Alemania y Rumanía por culpa de la ge­ne­ra­ción tér­mica han sido, en cam­bio, los más be­ne­fi­ciados del Fondo de Transición Justa. El Gobierno ha asu­mido “sin re­chis­tar” ser el oc­tavo país de la lista de be­ne­fi­cia­rios con solo 307 mi­llones de euros asig­na­dos.

Las eléctricas esperan que el nuevo Ejecutivo de Pedro Sánchez sea más exigente en el tramo de las negociaciones que se abrirán ahora en el Consejo y el Parlamento Europeo, ya que consideran que con este reparto se está penalizando a los países que han avanzado más hacia la descarbonización. España es uno de los países que se han comprometido llegar a 2050 con nivel cero de emisiones y a clausurar, en breve, todas sus centrales térmicas de carbón.

Polonia, en cambio, representa el 17% de las emisiones de gases de efecto invernadero, frente al 4,7% de España, y será el país comunitario que más dinero percibirá de Bruselas. El Gobierno polaco impidió que en la COP25 la Comisión Europea asumiera oficialmente el compromiso de neutralidad climática en 2050 y tendrá que intentarlo de nuevo en junio próximo. República Checa y Hungría -los otros dos países más exigentes-, accedieron al final, pero no así Polonia.

Como contrapartida, la Comisión ha asignado a las cuencas mineras polacas unos 2.000 millones de los 7.500 millones de que dispone el Fondo de Transición Justa para hacer frente a las transformaciones que se tienen que acometer en las zonas afectadas por el cierre de las minas y las centrales de carbón.

Polonia, Alemania y Rumanía, los tres con más ayudas

Alemania, con 877 millones de euros, y Rumanía (757 millones), son los dos países que, junto con Polonia, más dinero recibirán. En total, se llevarán un 50%. Después, están República Checa (581 millones), Bulgaria (458 millones), Francia (402 millones), Italia (364) y, en octavo lugar, España (307 millones).

El 80% de la energía que genera el país polaco procede de este tipo de instalaciones por lo que tendrá que hacer frente a una profunda transformación energética en el periodo 2021-2027. El 27,3% del empleo industrial que se genera viene de la minería, frente al 3,9% de España.

El Gobierno polaco ha sido, precisamente, uno de los más duros junto con China, India y Brasil en la cumbre del clima celebrada en diciembre pasado en Madrid. Por el momento, se ha negado a asumir el compromiso de neutralidad climática en 2050, algo que sí ha hecho España.

La minería española discriminada

Por esa razón, las comunidades autónomas como Asturias, Castilla y León, Aragón y Galicia -las principales regiones afectadas por el cierre de minas y de centrales- más Galicia, Andalucía y Castilla-La Mancha- se sienten discriminadas en cuanto a las asignaciones que pueden recibir. El sindicato UGT ha señalado que el Fondo de Transición Justa es una oportunidad para el futuro de las cuencas mineras pero señala que deberá complementarse con fondos estructurales de cada país.

Las eléctricas, por su parte, Endesa, Iberdrola y Naturgy, han tenido que poner en marcha un plan de cierre y de incentivos para hacer frente a la clausura de las instalaciones de carbón. Por ese motivo, piden ahora al nuevo Gobierno un plan de ayudas para las zonas afectadas, que permita paliar también las protestas que están soportando por parte de los trabajadores.

Alemania, por ejemplo, ha probado un plan por el que se compromete a facilitar hasta 14.000 millones de euros en subvenciones a las cuatro regiones afectadas. Brandeburgo, Renania de Norte-Westfalia, Sajonia-Anhalt y Sajonia, son las zonas que sufrirán el abandono del carbón. Además, las compañías energéticas recibirán una compensación de 4.350 millones en 15 años.

España, a la cabeza en el cierre de térmicas de carbón

En el caso de España, el plan de liquidación de las centrales térmicas que demanda Bruselas está ya en marcha. En septiembre pasado, Endesa puso plazo para cerrar este año las centrales de As Pontes (A Coruña) y Litoral (Almería), después de la clausura también de Compostilla (León) y Andorra (Teruel). El coste se elevará a 1.200 millones de euros.

En su lugar, la eléctrica ha apostado decididamente por las energías verdes. Según el nuevo plan estratégico lanzado en noviembre pasado, Endesa invertirá 6.300 millones de euros hasta 2022. El objetivo es lograr 10.200 megavatios de energías verdes al final de este periodo frente a los 7.000 megavatios que tiene actualmente.

Respecto a Iberdrola, la compañía ha acordado clausurar las dos últimas instalaciones térmicas de Lada (Asturias) y Velilla (Castilla y León), y las sustituirá por centrales eólicas y solar.

En la zona de Velilla, tiene previsto construir 420 MW de potencia eólica y fotovoltaica y otros cuatro parques eólicos de 130 MW, en Lada. En los últimos 15 años, la eléctrica que preside Ignacio Sánchez Galán ha cerrado 17 centrales térmicas de carbón y fueloil en los distintos países en los que opera.

Naturgy, por su parte, cerrará este año las tres últimas centrales que tiene en Meirama (A Coruña), Narcea (Asturias) y La Robla (León). En todos los casos, las compañías se han comprometido a recolocar parte de la plantilla e instalar plantas renovables en las zonas afectadas.

La clausura de todas las instalaciones de carbón lo justifican las empresas por el nuevo contexto regulatorio medioambiental que exige Bruselas y que obliga a realizar fuertes inversiones para seguir operando. Para hacer frente a estos impactos laborales, la Comisión Europea ha creado el denominado Fondo de Transición Justa para ayudar a las comarcas afectadas por el cierre, tanto de las centrales térmicas como de las minas de carbón.

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