ANÁLISIS

La Fiscal General nom­brada, en el centro de la po­lé­mica

Cisma en el Gobierno: Iglesias quiere una fusión Bankia-ICO y Sánchez otra, BBVA-Bankia

El caso Villarejo-FG mueve al PNV a re­clamar viejas pre­bendas para Bilbao

BBVA
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El es­pio­naje en­car­gado al ex co­mi­sario por el BBVA, co­no­cido como el caso FG-Villarejo, ame­naza con desatar otro gran cisma en el Gobierno de coa­li­ción entre PSOE y Podemos. Aunque aún no ha sal­tado a la luz, en Moncloa están ojo avi­zor. Además, el nom­bra­miento de Dolores Delgado como fiscal ge­neral del Estado se ha cru­zado con este es­pi­noso asunto, con ra­mi­fi­ca­ciones eco­nó­micas y fi­nan­cieras de­ci­sivas para el fu­turo del sis­tema fi­nan­ciero es­pañol.

Sea o no deliberado, la ex ministra de Justicia y candidata in pectore a la Fiscalía General del Estado aparece de súbito mezclada a un caso sin cerrar, como es el de BBVA-Villarejo, por los ataques indiscriminados y las denuncias a las que fue sometida por su aparente viejo amigo, el ex comisario José Villarejo, actualmente en prisión preventiva.

Estas relaciones se conocieron por la filtración interesada de grabaciones sensibles sobre la ex ministra, cuyos contenidos fueron calificados de inaceptables por el entorno de Podemos y Pablo Iglesias, dadas las extrañas vinculaciones que se generan entre algunos políticos y miembros del poder judicial con las mal llamadas cloacas del Estado.

La ahora forzosa proximidad política de Iglesias con el PSOE y la futura Fiscal General ha abierto un nuevo frente, especialmente sensible para Delgado, la que será jefa orgánica in pectore de la Fiscalía Anticorrupción, donde se insta la causa contra Villarejo, BBVA y otros casos parecidos pero no iguales. Algunos medios jurídicos desconfían de la imparcialidad, en el sentido que fuera, de la fiscal Delgado, cuyo frente no va a ser sólo intervenir y resolver entuertos en el caso de los condenados por el 'proces catalán'.

Levantamiento del sumario

El próximo día 4 de febrero se levanta el secreto del sumario en el caso del BBVA y Villarejo. Y lo hará en medio de la polémica soterrada que ya existe sobre el futuro del sistema bancario español. En el programa de Podemos -y en las conversaciones entre Iglesias y Sánchez para la formación del Gobierno de coalición- un asunto recurrente ha sido la exigencia del actual vicepresidente de Gobierno para crear una banca pública sobre la que sustentar la política social, especialmente de viviendas, que preconiza el líder de Podemos.

Iglesias ha reclamado el control del Instituto de Crédito Oficial (ICO) para llevar a cabo esa política. Pero el ICO ( donde pretende sentar a Echenique) le viene corto para alcanzar su objetivo y por ello quiere fusionarlo con la semipública Bankia. Algo que no encaja por muchos motivos con la lógica del Banco Central Europeo (BCE) ni del Banco de España, donde tienen otros objetivos en mente, como es como afrontar el futuro del BBVA.

El caso Villarejo afecta por ello, según algunas indicaciones desde Frankfort, al BBVA, sobre cuyo futuro no las tienen todas consigo en el BCE da la vinculación del actual consejo y gestión con el equipo de González, el que estuvo detrás del vergonzoso espionaje.

En todo este turbio panorama se ha cruzado el PNV, que no se cortado un pelo en reclamar por enésima vez a Sánchez la corrección de un error histórico como fue la fusión BBVA, nacida del bilbaíno BBV con la pública Argentaria bajo la bota de José María Aznar, y más después de ver las consecuencias sobre la segunda entidad financiera española de los despropósitos de gestión de Francisco González, el ex presidente imputado en la causa Villarejo.

A finales de este mes de enero presenta cuentas anuales el BBVA. No son nada buenas, dicen, tras las provisiones realizadas por el fiasco descubierto en el BBVA-Compass en EEUU y los flojos resultados en las filiales mexicana y turca, Bancomer y Garanti. Días después se levanta el secreto del sumario del caso Villarejo. El BCE y el Banco de España vigilan de cerca el proceso (han pedido información al magistrado García Castellón que instruye el caso desde la Audiencia Nacional) y puede pasar de todo.

Una posible solución la apuntan algunas instituciones interesadas en estabilizar el sistema financiero español. Una de ellas, planteada por el PNV a Sánchez en sus acuerdos de apoyo legislativo, sería una renovada fusión BBVA-Bankia, bajo la presidencia de José Ignacio Goirigolzarri, el primer CEO del BBVA que González decapitó bajo su mandato. Pero en Podemos lo rechazan -o al menos lo rechazaban antes de la coalición- por interferir en su propia estrategia de banca pública.

Pablo Iglesias está ahora en el Gobierno, no en la oposición. ¿Dejará pasar su oportunidad? El cisma está servido.

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